Me lo dijeron y me lo repitieron, y en el fondo yo lo sabía: Vas a sufrir!
Si lo sabía, pero no sabía cuánto, ni de qué forma, así que con el pasaje pagado hace meses y teniendo homestay decidí competir, como dicen, bajo mi propio riesgo.
Un evento de larga distancia con sus 226 kilómetros no es algo para tomar a la ligera y es lo primero que les digo a mis atletas cuando quieren entrenar para uno. Les pregunto el por qué?, el tiempo que disponen, como están sus relaciones personales, trabajo, familia y su historial deportivo.
Esas mismas preguntas me las formulé:
¿Por qué hacer Ironman Wisconsin después de tan solo 8 semanas de fracturarme una costilla? Porque me encontraba desmotivado de la mala suerte en las ultimas competencias, una injusta descalificación en Atlantic City Full Challenge y la, ya tan repetida, caída en el medio de San Gil. Desmotivado porque finalmente volvía a estar en el nivel de finales de 2012 y principios de 2013, después de un año difícil en términos de cambios en el entrenamiento y estilo de vida, y tenía que comenzar de nuevo a recuperar mi nivel.
¿Con cuánto tiempo cuento?. Dispongo de él, aunque ahora trabajo en las tardes, he podido alcanzar un balance entre trabajo, descanso y entrenamiento. Pero no contaba que la lesión durara tanto en curar y no me permitiera hacer casi ningún entrenamiento intenso a menos que fuera subida en la bicicleta, por suerte estaba en Colombia.
Y ¿mis relaciones familiares y sociales? Mis relaciones sociales y familiares marchan perfectamente y el ver a mi familia por unas cuantas semanas me fortaleció.
Finalmente ¿mi historial deportivo? Más de 20 años en el triatlón y la natación y este sería mi Ironman número 13.
La carrera estaba pensada como un entrenamiento, una de las partes más duras de saltar al agua y esperar el cañonazo de salida, es saber que no se está al 100%, así que debí repetirme una y otra vez, antes, durante y hasta ahora “Es un largo día de entrenamiento” y así lo fue: 10 horas y 4 minutos, el tiempo más lento hasta ahora en esta distancia.
Para no alargarme, la carrera transcurrió así: una natación excelente, salí segundo del agua, después de aprovechar el trabajo de Brandon Marsh, pues sabía que no ganaba nada saliendo adelante o tratando de escaparme, debía conservar energías. Salimos con 5 minutos de ventaja del tercero, que perdí rápidamente en el ciclismo, el cual hice a mi paso, sin preocuparme por los demás.
Hasta ahí, todo bajo control.
Al salir a correr, esperaba estar más fresco, pero los 1850 m. de desnivel, me pasaban factura. La zancada era lenta y las piernas pesaban, de nuevo, trate de relajarme y correr a mi ritmo. Hasta que en el kilómetro 12, perdí mi concentración, comencé a pensar en todo lo que me faltaba, en la gente que me pasaba, en el calor, en el cansancio….Y hasta allí llego el entrenamiento. Comencé a caminar, y para quien haya realizado un Ironman sabe lo que eso significa, volver a correr es casi imposible.
Por 16 km. intercale corrida y trote muy suave. Pero era tanto el cansancio y el desespero de querer llegar a la meta que volví a correr. No quería decepcionar a la familia que me hospedo, acogió y me había apoyo durante todo el día, con un retiro. Así que hice de tripas corazón y terminé.
Creo que esa decisión de terminar me hizo más fuerte y me enseño que a menos que esté al 100% no vale la pena hacer por hacer un Ironman. Este se debe entrenar, preparar al detalle y disfrutar en la medida de lo posible. Sufrir estando preparado hasta sabe bueno, pero así es muy maluco.
Al pasar por la meta, me quede un buen rato sentado en la zona de recuperación, observando a los demás participantes, que iban desde sonrisas hasta llanto, pero todos compartían la satisfacción de terminar y en sus rostros se reflejaba la pasión de hacer lo que les gusta. Me sentía fuera de lugar, no sentía ni satisfacción ni emoción alguna, o de pronto, si, algo de pena y tristeza porque de a pocos he perdido esa pasión por el deporte que he amado desde niño. No sé qué será, pero viene pasando desde hace un largo tiempo y creo que hasta que no lo descubra, los resultados no volverán. Porque sé que aún lo amo, pero tengo que revivir ese amor que hace que me levante todos los días a dar lo mejor.
Iniciando mi carrera deportiva como nadador, la curiosidad de mi papá me llevó a iniciarme en este deporte, triatlones cortos y de distancia olímpica, sin embargo nuevamente la curiosidad me llevó a probar suerte en, lo que es hoy mi vida, la larga distancia, permitiéndome obtener destacados resultados y una carrera como atleta profesional. Adicionalmente soy Entrenador, guiando a otros en el proceso de convertirse en mejores atletas.
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miércoles, 5 de agosto de 2015
miércoles, 5 de febrero de 2014
POST Y PRETEMPORADA
Las últimas semanas han estado más ajetreadas de lo usual, no he tenido, ni siquiera, el tiempo, para tomarme mi café mañanero con la calma habitual mientras reviso el correo... Bueno, ni siquiera he podido mirar el Facebook; tampoco he podido almorzar con calma y mucho menos mi refrigerio...
Al parecer mi día gira alrededor de la comida, y eso que ya pasaron las vacaciones, que realmente lo único que recuerdo es comer, comer y comer. Creo que a todos nos ocurre en la temporada de fin de año. Ya sea en Colombia con las novenas, en México con las Posadas y en todo el mundo con las fiestas de Navidad y Año Nuevo. No podemos disfrutar de tantas delicias porque nos sentimos culpables por los kilos que vamos aumentar y que pesaran durante las primeras semanas del año.
Pues mi sugerencia es sencilla: no se preocupen tanto, este proceso es normal y necesario en cualquier plan de entrenamiento. El cuerpo finaliza el año, si en realidad entrenaron como se debe, totalmente desgastado y con algunas deficiencias y, la mejor manera de recuperarse es el descanso y la comida para poder afrontar física y mentalmente la nueva temporada.
Ahora, que ya están rellenitos y frescos para iniciar, lo que no les voy a negar es que se vienen un par de semanas incómodas, mientras el cuerpo se adapta de nuevo a la rutina, es momento de no desfallecer ante el cansancio, ni buscar una nueva marca personal, eso no va a pasar. Lo que si ocurrirá es que estarán más adoloridos y cansados de lo usual. Pero no todo es malo, en este tiempo que el cuerpo esta desentrenado y menos eficiente, se quemaran más calorías y disminuirán más rápido de peso, realizando, incluso, las mismas cargas que cuando están en plena forma física.
Todo será más fácil, siempre y cuando no hayan abusado de la comida y, mucho menos, del licor. Pero si después de la pretemporada, que debe durar unos 2 meses, aún siguen con exceso de peso, les recomiendo los ejercicios de intervalos o de alta intensidad que ayudan a quemar más calorías y por lo tanto grasas, en comparación con los ejercicios aeróbicos, pues se estimulará por una mayor tiempo el metabolismo una vez finalizada la sesión de entrenamiento. No es recomendable hacerlo iniciando la temporada, pues al estar fuera de forma se estará propenso a las lesiones, mejor implementarlo paulatinamente.
Otra recomendación para este inicio de temporada es alimentarse bien y cuidarse del clima, especialmente del frío, en el hemisferio norte. Por esta temporada rondan los virus y, si a eso le sumamos una dieta desbalanceada y carente de frutas y verduras, retrasaremos nuestro retorno a la rutina, con enfermedades como el resfriado.
Retomando mi falta de tiempo, esto se debe a que finalmente puedo decir que llegué a mi casa, porque con Jineth (mi esposa) nos convertimos en propietarios de nuestro primer apartamento en Cozumel y estamos en medio de remodelaciones. Además decidí seguir el consejo de Brett (Sutton, mi entrenador) y trabajar medio tiempo con los atletas Junior del programa social del equipo Tri Cozumel y la Fundación Tres Hermanos.
En un principio estuve muy dudoso respecto llevar a cabo esta labor pero, en definitiva, tres fueron las razones para aceptar este nuevo rol en mi carrera profesional: Primero, aprovechar el tiempo al lado de Brett y seguir aprendiendo su método de entrenamiento para seguir creciendo como entrenador. Segundo, aportar al proyecto DOVE y al programa social en Cozumel, para ayudar al cambio del triatlón y por último el factor económico, pues, este trabajo me ayudará a iniciar más tranquilamente mi vida de casado y de propietario, así como a cimentar las bases económicas para continuar mi carrera deportiva.
Así, estas primeras semanas me he sentido como un zombi, el día no me alcanza y apenas llego con energía para preparar la cena con mi esposa. Pero es una inversión que decidimos hacer y en la cual aparté del equipo TriCozumel me seguirá apoyando Dolphin Discovery, la Gobernación de Quintana Roo, Aquasphere y On Running, con todos estoy muy agradecido por la confianza, especialmente con las dos últimas, con Aquasphere porque llevan conmigo un largo camino, han confiado en mí y llevo su nombre orgullosamente, no solo porque son mis patrocinadores, sino porque tienen productos de altísima calidad que me han permitido siempre mantener mi fortaleza en el agua y con ON Running porque, definitivamente, sin ellos no podría haber cumplido todos los kilómetros del año pasado, más si a eso le sumamos que en Cozumel corro casi todo el tiempo en el asfalto, realmente sus tennis me han mantenido libre de lesiones por ya más de un año y eso no tiene precio.
Mi próximo reto es el 70.3 de Monterrey, una nueva ciudad por conocer, así que los consejos acerca de la ciudad son bien recibidos. Como no todo fue comida y descanso en mis vacaciones (realmente nunca pare de entrenar solo disminuí el volumen) les dejo algunas fotos (en mi pagina de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Andres-Castillo/51799576899?ref=hl) de un par de carreras atléticas que competí. La primera el 15 de diciembre en Bogotá, fue una carrera de 12 km., ascendiendo a más de 3200 metros, al Cerro de Guadalupe, que no conocía, y la otra, el 5 de enero, fue una carrera X-terra, mi primera vez en esta clase de eventos, de 21 km. en Fort. Myers, Florida. Además tenía planeado correr la 5 K. de Castaway Disney aprovechando el crucero, pero fue cancelada, claro eso no me alejo de fiel amiga por una semana: la banda del gimnasio.
Un abrazo y muchos éxitos en este año.
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viernes, 13 de diciembre de 2013
IRONMAN COZUMEL: UN PROCESO
No sé porque me ha quedado tan difícil escribir sobre esta carrera. No es sólo el viaje a Colombia, sino que, no encuentro que decir acerca de ella.
Este Ironman no estaba en mi cabeza hace seis meses, cuando comencé mi plan específico de atletismo y solo tres meses antes, cuando Brett llego a Cozumel, se convirtió en un objetivo. Sin embargo no era un objetivo de resultado, sino de proceso, es decir, era un paso más en el plan de desarrollo como atleta, más que estar buscando un tiempo o un puesto, esta carrera fue para representar a mi equipo en casa.
Creo que esa es una de las razones por las que no me animaba a escribir, porque mucha gente me preguntaba acerca del resultado desconociendo el proceso, más estando en Colombia, y si lo comparamos con el año pasado sería un retroceso. Pero todo lo contrario, fue un progreso, porque pude incluir la natación y el ciclismo, sin disminuir el volumen e intensidad del atletismo.
Uno de los objetivos era ser capaz de correr 160 km por semana sin lesionarme, eso lo cumplí dejando casi de lado las otras dos disciplinas, pero al final de año pude retomarlas, con la misma carga en la carrera a pie, lo que es un gran avance. El volumen se alcanzó, quizá la velocidad todavía no, pero esa es la razón de que mi plan sea a largo plazo, al menos 2 años.
En este tiempo deberé aumentar a 200 km semanales, pero para eso tendré que dejar nuevamente la natación y el ciclismo y luego volver a incluirlas en el entrenamiento, que será el objetivo hasta febrero.
Son ciclos de atletismo y triatlón, los últimos los realizaré cuando se acerque un evento de larga distancia, que podría ser Cabos u otro en Mayo, como el triatlón de DOVE Tricozumel.
A lo que voy, con todo esto, es que es un error evaluar el resultado por tiempos y no por el avance en el proceso, esto incluye bajar de peso, cambiar la técnica y sentirme cómodo corriendo. O escuchar las diferentes opiniones externas que no conocen los objetivos y dan razones sesgadas que contrario a aportar desanima. Por esto me siento privilegiado de vivir en una isla, tanto físicamente como mentalmente, para estar enfocado en el plan y seguir al pie de la letra las órdenes de mi entrenador, sin dudar.
En cuanto a la prueba, el día de Ironman me levanté más liviano que nunca, 3 kilos por debajo de mi peso usual de competencia, es decir, primer objetivo cumplido: perder peso muscular, especialmente en los muslos, para correr más ligero. Todavía esperaba que la noticia de última hora del recorte y cambio en el circuito de la natación fuera solo una pesadilla, pero al llegar al parque de bicicletas me percate de la realidad, la decisión se mantenía, a pesar que el agua estaba calmada, esto en favor de la seguridad de todos los atletas. En esto estoy de acuerdo, pero fue una decisión apresurada y al menos debería haber una salvedad con los profesionales por lo que hay en juego, en fin…. Se arrancó desde el Hotel Intercontinental en línea recta y con corriente a favor hasta Chankanaab.
La salida fue rápida y perdí contacto Todd, compañero de equipo y quien sabía que saldría en primer lugar; quedé en medio del grupo y la corriente no me dejaba salir de allí, veía como a lo lejos, Todd y otros dos se alejaban. Fue hasta la mitad de la natación que decidí ir por ellos; como no podía pasar hasta la punta y jalarlos, decidí abrirme y nadar alejado del grupo, donde la corriente me ayudaría. La decisión dio resultado y comencé a recortar distancia con la punta y alejarme del grupo principal, desafortudamente tuve que devolverme en la última boya, que a diferencia de las demás se debía tomar por fuera. Allí, perdí cerca de 15 segundo y el grupo me dio caza, lo que se tradujo en una transición apresurada.
En la bici luche los primeros 30 kilómetros por seguir con el grupo de punta que ya había cogido a los tres que había salido adelante y donde se encontraban Marino y Eneko, dos de los favoritos y excelentes ciclistas, que estaban trabajando fuerte para seleccionar el grupo; el primero fui yo. Pedalee por otros 30 kilómetros solo y no pude seguir el paso de varios de los que me rebasaron, mantenía los 10 metros reglamentarios por unos 2 minutos y luego estos se convertían en 15, 20, hasta que se perdían en la distancia. Fue hasta la segunda mitad del ciclismo que encontré mi ritmo y trabaje junto a Baucco, Clerbout y Czoke, para no perder más distancia con los punteros, mientras los demás que nos acompañaban decidieron dejarnos todo el trabajo y no pasaron a la punta ni por error.
Al bajarme a correr me sentí cómodo, comí en el primer kilómetro para darle tiempo a mis piernas a que se adaptaran y no acelerarme. Sabía que tenía los kilómetros suficientes para hacer un excelente maratón, mi objetivo era correr entre 3 horas y 3 horas 5. La primera mitad iba cumpliendo con el objetivo, pero en la segunda parte mi falta de kilómetros en la bicicleta comenzó a pasar factura y tuve que buscar motivación para no caminar.
Finalice varios minutos más lento que el año pasado, aunque este año las condiciones fueron más difíciles, pero mentalmente más fuerte y con la satisfacción de haber dado mi 100%, como Brett me lo hizo saber y con varias puntos a corregir para seguir avanzando en el proceso, uno de ellos es mi extremada baja cadencia en la bicicleta, que fue la causa de mi “muerte” en el atletismo, para aguantar el ritmo de los demás ciclistas.
Ahora que viene? Como lo dije al principio: correr y correr y aferrarme a la idea que este es el camino al éxito.
Gracias por seguirme durante este año lleno de cambios. Esto no sería posible sin el apoyo de amigos, conocidos, familia y mis principales patrocinadores: La Gobernación de Quintana Roo y Dolphin Discovery que no solo ven al equipo de TriCozumel como una valla publicitaria sino como un proyecto social que mejora la vida de los triatletas profesionales y los niños de la isla a través de su proyecto social: Yo Digo No a las Drogas, Obesidad y Violencia a través de la Educación y el deporte (El proyecto DOVE, que tiene como aliado a la Fundación Tres Hermanos).
Para mayor información acerca del proyecto DOVE: http://www.andres-castillo.com/#!social-program/cppz
Este Ironman no estaba en mi cabeza hace seis meses, cuando comencé mi plan específico de atletismo y solo tres meses antes, cuando Brett llego a Cozumel, se convirtió en un objetivo. Sin embargo no era un objetivo de resultado, sino de proceso, es decir, era un paso más en el plan de desarrollo como atleta, más que estar buscando un tiempo o un puesto, esta carrera fue para representar a mi equipo en casa.
Creo que esa es una de las razones por las que no me animaba a escribir, porque mucha gente me preguntaba acerca del resultado desconociendo el proceso, más estando en Colombia, y si lo comparamos con el año pasado sería un retroceso. Pero todo lo contrario, fue un progreso, porque pude incluir la natación y el ciclismo, sin disminuir el volumen e intensidad del atletismo.
Uno de los objetivos era ser capaz de correr 160 km por semana sin lesionarme, eso lo cumplí dejando casi de lado las otras dos disciplinas, pero al final de año pude retomarlas, con la misma carga en la carrera a pie, lo que es un gran avance. El volumen se alcanzó, quizá la velocidad todavía no, pero esa es la razón de que mi plan sea a largo plazo, al menos 2 años.
En este tiempo deberé aumentar a 200 km semanales, pero para eso tendré que dejar nuevamente la natación y el ciclismo y luego volver a incluirlas en el entrenamiento, que será el objetivo hasta febrero.
Son ciclos de atletismo y triatlón, los últimos los realizaré cuando se acerque un evento de larga distancia, que podría ser Cabos u otro en Mayo, como el triatlón de DOVE Tricozumel.
A lo que voy, con todo esto, es que es un error evaluar el resultado por tiempos y no por el avance en el proceso, esto incluye bajar de peso, cambiar la técnica y sentirme cómodo corriendo. O escuchar las diferentes opiniones externas que no conocen los objetivos y dan razones sesgadas que contrario a aportar desanima. Por esto me siento privilegiado de vivir en una isla, tanto físicamente como mentalmente, para estar enfocado en el plan y seguir al pie de la letra las órdenes de mi entrenador, sin dudar.
En cuanto a la prueba, el día de Ironman me levanté más liviano que nunca, 3 kilos por debajo de mi peso usual de competencia, es decir, primer objetivo cumplido: perder peso muscular, especialmente en los muslos, para correr más ligero. Todavía esperaba que la noticia de última hora del recorte y cambio en el circuito de la natación fuera solo una pesadilla, pero al llegar al parque de bicicletas me percate de la realidad, la decisión se mantenía, a pesar que el agua estaba calmada, esto en favor de la seguridad de todos los atletas. En esto estoy de acuerdo, pero fue una decisión apresurada y al menos debería haber una salvedad con los profesionales por lo que hay en juego, en fin…. Se arrancó desde el Hotel Intercontinental en línea recta y con corriente a favor hasta Chankanaab.
La salida fue rápida y perdí contacto Todd, compañero de equipo y quien sabía que saldría en primer lugar; quedé en medio del grupo y la corriente no me dejaba salir de allí, veía como a lo lejos, Todd y otros dos se alejaban. Fue hasta la mitad de la natación que decidí ir por ellos; como no podía pasar hasta la punta y jalarlos, decidí abrirme y nadar alejado del grupo, donde la corriente me ayudaría. La decisión dio resultado y comencé a recortar distancia con la punta y alejarme del grupo principal, desafortudamente tuve que devolverme en la última boya, que a diferencia de las demás se debía tomar por fuera. Allí, perdí cerca de 15 segundo y el grupo me dio caza, lo que se tradujo en una transición apresurada.
En la bici luche los primeros 30 kilómetros por seguir con el grupo de punta que ya había cogido a los tres que había salido adelante y donde se encontraban Marino y Eneko, dos de los favoritos y excelentes ciclistas, que estaban trabajando fuerte para seleccionar el grupo; el primero fui yo. Pedalee por otros 30 kilómetros solo y no pude seguir el paso de varios de los que me rebasaron, mantenía los 10 metros reglamentarios por unos 2 minutos y luego estos se convertían en 15, 20, hasta que se perdían en la distancia. Fue hasta la segunda mitad del ciclismo que encontré mi ritmo y trabaje junto a Baucco, Clerbout y Czoke, para no perder más distancia con los punteros, mientras los demás que nos acompañaban decidieron dejarnos todo el trabajo y no pasaron a la punta ni por error.
Al bajarme a correr me sentí cómodo, comí en el primer kilómetro para darle tiempo a mis piernas a que se adaptaran y no acelerarme. Sabía que tenía los kilómetros suficientes para hacer un excelente maratón, mi objetivo era correr entre 3 horas y 3 horas 5. La primera mitad iba cumpliendo con el objetivo, pero en la segunda parte mi falta de kilómetros en la bicicleta comenzó a pasar factura y tuve que buscar motivación para no caminar.
Finalice varios minutos más lento que el año pasado, aunque este año las condiciones fueron más difíciles, pero mentalmente más fuerte y con la satisfacción de haber dado mi 100%, como Brett me lo hizo saber y con varias puntos a corregir para seguir avanzando en el proceso, uno de ellos es mi extremada baja cadencia en la bicicleta, que fue la causa de mi “muerte” en el atletismo, para aguantar el ritmo de los demás ciclistas.
Ahora que viene? Como lo dije al principio: correr y correr y aferrarme a la idea que este es el camino al éxito.
Gracias por seguirme durante este año lleno de cambios. Esto no sería posible sin el apoyo de amigos, conocidos, familia y mis principales patrocinadores: La Gobernación de Quintana Roo y Dolphin Discovery que no solo ven al equipo de TriCozumel como una valla publicitaria sino como un proyecto social que mejora la vida de los triatletas profesionales y los niños de la isla a través de su proyecto social: Yo Digo No a las Drogas, Obesidad y Violencia a través de la Educación y el deporte (El proyecto DOVE, que tiene como aliado a la Fundación Tres Hermanos).
Para mayor información acerca del proyecto DOVE: http://www.andres-castillo.com/#!social-program/cppz
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viernes, 1 de noviembre de 2013
DESDE LA BARRERA
Dicen que ver el ruedo es más fácil que enfrentarse al toro. No del todo cierto, por lo menos en mi caso.
Estos últimos meses he sido un espectador en los distintos eventos de triatlón; recientemente tuve la gran oportunidad de presenciar en vivo y en directo la Copa Mundo de Cozumel, contando con la ventaja de tener datos de primera mano de la medallista de oro olímpica, Nicola Spirig y, por supuesto, de Brett Sutton.

Vivir esa experiencia pago el hecho de no competir, de no enfrentar el toro, sufrir y disfrutar de este maravilloso espectáculo, por primera vez pude dejar, por un momento, de lado mi carácter competitivo, que en ocasiones anteriores no me había dejado disfrutar de esta clase de eventos.
Pero escuchar a Brett, sus tácticas e historias y compartir las semanas previas con Nicola, fueron más que suficientes para disfrutar la carrera y sacar mis propias conclusiones de la razón de su triunfo en Londres y su regreso triunfal en Cozumel, tan sólo un año después de conseguir su medalla y tener a su hijo. Estas fueron:
1. Humildad no es símbolo de debilidad: Desde su arribo Nicola siempre estuvo pendiente del programa social de la Fundación Tres Hermanos y el Team TBB, y de compartir su tiempo con los niños. Asistió a los diferentes eventos, se tomó cientos de fotos y firmo infinidad de autógrafos, todos y cada uno con una gran sonrisa en su rostro y sin pedir nada a cambio. ¿Por qué? Porque cuando era niña una deportista de su país no le firmó una foto y ella prometió que el día que pudiera ser una figura reconocida nunca negaría un autógrafo, sin importar cuán cansada estuviera, porque sin el público no existe la inspiración para entrenar todos los días. De este primer punto podría sacar un blog completo pero para resumir, ella nunca exigió lujos o nada a cambio de su tiempo, no se quejó por el calor o la humedad ó por el tiempo en las presentaciones y no porque no lo mereciera, sino porque para ella, sus triunfos se los debe al público y una de sus tareas como profesional es inspirar.

2. No copiar procesos: En Latinoamérica estamos acostumbrados a deslumbrarnos y seguir planes extranjeros, sin aterrizarlos a la realidad y cultura de cada país. Contratamos desde mecánico, masajista hasta cocinero, cuando lo esencial es el compromiso del deportista. De nada vale quedarse en el mejor hotel y viajar con todos los viáticos pagos por la Federación nacional, cuando no existe un presupuesto serio que garantice no una carrera, sino una temporada y gastamos todo en un viaje para cancelar el siguiente. Pero volviendo al tema de los procesos: no se puede copiar sólo porque es exitoso, porque cada plan es individual y tiene un porqué. Puede que por pura casualidad alguna deportista se vea beneficiado al replicar un programa de alguien más, pero el resto navega a la deriva, perdiendo importante tiempo y recursos, y dejando de explotar seguramente un gran potencial.
3. Seres humanos antes que deportistas: El entrenamiento es una ciencia simple, siempre y cuando se tenga un entrenador que pueda leer y entender a sus deportistas y no sólo sepa leer el tiempo del reloj. Ese es el secreto del éxito de Brett. El nunca escoge a los deportistas talentosos, porque él nunca fue uno. Prefiere el reto y lo primero que hace es conocer a su atleta, y de allí construir su plan. Entiéndase plan como un todo, no sólo los kilómetros sino su plan de vida, entendiendo en qué circunstancias el atleta va a rendir mejor, incluyendo su relación sentimental, su entorno familiar, su sitio de entrenamiento, su vivienda, su biotipo y hasta su alimentación. Porque sin estos ingredientes el plan carece de bases y en el corto o largo plazo termina por desplomarse, siendo la parte mental los cimientos del rendimiento.

4. No hay atajos: El Team TBB y todos sus atletas tiene como pilar la lucha contra el dopaje y la trampa, creemos firmemente en el trabajo honesto, que se traduce en incontables horas de entrenamiento, que incluye al menos tres sesiones de entrenamiento diarias (cuatro si eres Nicola Spirig), sin importar si se compite en distancia olímpica o Ironman. Y viendo esta realidad resulta gracioso que muchos atletas copien los programas que se promocionan a través de las revistas y que ¨supuestamente¨ son los planes de entrenamiento de los hermanos Brownlee o Gómez, intentando encontrar la fórmula mágica, pero desafortunadamente no existe una y nadie va a revelar sus planes reales. Porque no existen atajos, solo paso a paso se construye el camino y con trabajo honesto, entrega y disciplina se llega a la meta.
Las palabras de Brett lo resumen, quien entrenó personalmente al director del programa olímpico de triatlón de Gran Bretaña, y quien verdaderamente sabe lo duro que entrenan y lo fuerte que son mentalmente los Brownlee. "Si mi padre trabajaba en las mina ocho horas al día, no puedo entrenar menos de eso, me sentiría un inútil" refiriéndose a los exitosos hermanos.

5. Leer las carreras: La Copa Mundo de Cozumel no era una carrera para Nicola, bajo las circunstancias que vivía, pero supo sacar provecho de su calidad de campeona olímpica, de conocer a sus competidoras, para hablar y actuar como tal, atacar en el momento justo y ganar. Además de Nicola, compitió Céline Scharer quien bajo las órdenes de Brett ayudo al triunfo de Spirig. Y en 8avo puesto dentro de los hombres quedó Ritchie, 2 semanas después del 70.3 de Cozumel, los dos miembros del Team TBB. Lo asombroso de estos dos resultados es que Sutton los predijo con exactitud, porque 40 años como entrenador le dan la experiencia para leer cualquier atleta o carrera.
El siguiente evento que tuve que presenciar desde la barrera, esta vez por TV, fue el Campeonato Mundial de Ironman (KONA) una vez más acompañado de Brett y aunque no fueron los mejores resultados para el equipo (4to puesto James y 5to Caroline), no se debió a la falta o falla del entrenamiento, sino a problemas emocionales que se presentaron en las últimas semanas y algunos atletas no supieron manejar, porque no todo está en las piernas, lo más importante esta del cuello para arriba.

Y si me preguntan cómo se ve Kona desde afuera puedo asegurarles que cada año es más difícil no estar allá, pero debo ser paciente e iré cuando realmente esté listo y 2014 aún no es el año…...así que de seguro será otro evento que viviré desde la barrera.
Un abrazo y nos vemos en el Ironman de Cozumel, esta vez con la capa y la espada para enfrentar al toro.
Andrés Castillo
P.D. Rechazo totalmente la tauromaquia, solo uso el símil para explicar la situación…Para que no me vayan a caer encima. ;-)
Estos últimos meses he sido un espectador en los distintos eventos de triatlón; recientemente tuve la gran oportunidad de presenciar en vivo y en directo la Copa Mundo de Cozumel, contando con la ventaja de tener datos de primera mano de la medallista de oro olímpica, Nicola Spirig y, por supuesto, de Brett Sutton.

Vivir esa experiencia pago el hecho de no competir, de no enfrentar el toro, sufrir y disfrutar de este maravilloso espectáculo, por primera vez pude dejar, por un momento, de lado mi carácter competitivo, que en ocasiones anteriores no me había dejado disfrutar de esta clase de eventos.
Pero escuchar a Brett, sus tácticas e historias y compartir las semanas previas con Nicola, fueron más que suficientes para disfrutar la carrera y sacar mis propias conclusiones de la razón de su triunfo en Londres y su regreso triunfal en Cozumel, tan sólo un año después de conseguir su medalla y tener a su hijo. Estas fueron:
1. Humildad no es símbolo de debilidad: Desde su arribo Nicola siempre estuvo pendiente del programa social de la Fundación Tres Hermanos y el Team TBB, y de compartir su tiempo con los niños. Asistió a los diferentes eventos, se tomó cientos de fotos y firmo infinidad de autógrafos, todos y cada uno con una gran sonrisa en su rostro y sin pedir nada a cambio. ¿Por qué? Porque cuando era niña una deportista de su país no le firmó una foto y ella prometió que el día que pudiera ser una figura reconocida nunca negaría un autógrafo, sin importar cuán cansada estuviera, porque sin el público no existe la inspiración para entrenar todos los días. De este primer punto podría sacar un blog completo pero para resumir, ella nunca exigió lujos o nada a cambio de su tiempo, no se quejó por el calor o la humedad ó por el tiempo en las presentaciones y no porque no lo mereciera, sino porque para ella, sus triunfos se los debe al público y una de sus tareas como profesional es inspirar.

2. No copiar procesos: En Latinoamérica estamos acostumbrados a deslumbrarnos y seguir planes extranjeros, sin aterrizarlos a la realidad y cultura de cada país. Contratamos desde mecánico, masajista hasta cocinero, cuando lo esencial es el compromiso del deportista. De nada vale quedarse en el mejor hotel y viajar con todos los viáticos pagos por la Federación nacional, cuando no existe un presupuesto serio que garantice no una carrera, sino una temporada y gastamos todo en un viaje para cancelar el siguiente. Pero volviendo al tema de los procesos: no se puede copiar sólo porque es exitoso, porque cada plan es individual y tiene un porqué. Puede que por pura casualidad alguna deportista se vea beneficiado al replicar un programa de alguien más, pero el resto navega a la deriva, perdiendo importante tiempo y recursos, y dejando de explotar seguramente un gran potencial.
3. Seres humanos antes que deportistas: El entrenamiento es una ciencia simple, siempre y cuando se tenga un entrenador que pueda leer y entender a sus deportistas y no sólo sepa leer el tiempo del reloj. Ese es el secreto del éxito de Brett. El nunca escoge a los deportistas talentosos, porque él nunca fue uno. Prefiere el reto y lo primero que hace es conocer a su atleta, y de allí construir su plan. Entiéndase plan como un todo, no sólo los kilómetros sino su plan de vida, entendiendo en qué circunstancias el atleta va a rendir mejor, incluyendo su relación sentimental, su entorno familiar, su sitio de entrenamiento, su vivienda, su biotipo y hasta su alimentación. Porque sin estos ingredientes el plan carece de bases y en el corto o largo plazo termina por desplomarse, siendo la parte mental los cimientos del rendimiento.

4. No hay atajos: El Team TBB y todos sus atletas tiene como pilar la lucha contra el dopaje y la trampa, creemos firmemente en el trabajo honesto, que se traduce en incontables horas de entrenamiento, que incluye al menos tres sesiones de entrenamiento diarias (cuatro si eres Nicola Spirig), sin importar si se compite en distancia olímpica o Ironman. Y viendo esta realidad resulta gracioso que muchos atletas copien los programas que se promocionan a través de las revistas y que ¨supuestamente¨ son los planes de entrenamiento de los hermanos Brownlee o Gómez, intentando encontrar la fórmula mágica, pero desafortunadamente no existe una y nadie va a revelar sus planes reales. Porque no existen atajos, solo paso a paso se construye el camino y con trabajo honesto, entrega y disciplina se llega a la meta.
Las palabras de Brett lo resumen, quien entrenó personalmente al director del programa olímpico de triatlón de Gran Bretaña, y quien verdaderamente sabe lo duro que entrenan y lo fuerte que son mentalmente los Brownlee. "Si mi padre trabajaba en las mina ocho horas al día, no puedo entrenar menos de eso, me sentiría un inútil" refiriéndose a los exitosos hermanos.

5. Leer las carreras: La Copa Mundo de Cozumel no era una carrera para Nicola, bajo las circunstancias que vivía, pero supo sacar provecho de su calidad de campeona olímpica, de conocer a sus competidoras, para hablar y actuar como tal, atacar en el momento justo y ganar. Además de Nicola, compitió Céline Scharer quien bajo las órdenes de Brett ayudo al triunfo de Spirig. Y en 8avo puesto dentro de los hombres quedó Ritchie, 2 semanas después del 70.3 de Cozumel, los dos miembros del Team TBB. Lo asombroso de estos dos resultados es que Sutton los predijo con exactitud, porque 40 años como entrenador le dan la experiencia para leer cualquier atleta o carrera.
El siguiente evento que tuve que presenciar desde la barrera, esta vez por TV, fue el Campeonato Mundial de Ironman (KONA) una vez más acompañado de Brett y aunque no fueron los mejores resultados para el equipo (4to puesto James y 5to Caroline), no se debió a la falta o falla del entrenamiento, sino a problemas emocionales que se presentaron en las últimas semanas y algunos atletas no supieron manejar, porque no todo está en las piernas, lo más importante esta del cuello para arriba.

Y si me preguntan cómo se ve Kona desde afuera puedo asegurarles que cada año es más difícil no estar allá, pero debo ser paciente e iré cuando realmente esté listo y 2014 aún no es el año…...así que de seguro será otro evento que viviré desde la barrera.
Un abrazo y nos vemos en el Ironman de Cozumel, esta vez con la capa y la espada para enfrentar al toro.
Andrés Castillo
P.D. Rechazo totalmente la tauromaquia, solo uso el símil para explicar la situación…Para que no me vayan a caer encima. ;-)
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martes, 17 de septiembre de 2013
PARTICIPANDO
Ya se me perdió la cuenta de las semanas que llevo en el plan de atletismo. Creo que es algo positivo, y lo podría traducir como un gran paso, pues comienzo a disfrutar correr y supere una seguidilla de malos días.
Estuve a punto de tirar la toalla, pero no quiero ahondar en ello, fue una combinación de tedio con enfermedad, que con la ayuda de mi esposa y entrenador logre superar.
Hace varios días quería escribir algo, pero no encontraba ningún motivo, cuando lo tuve: El acompañar a mis atletas en el triatlón olímpico de Mr. Sancho´s, el tiempo fue escaso y los días pasaron muy rápido. Pero eso no quiere decir que deje de resaltar lo orgulloso que me sentí al ver el progreso de los atletas por categorías y los junior del programa del Team TBB con quienes compartí todas las tardes de verano en la piscina y la pista.
A finales de agosto, por fin llego mi entrenador, Brett Sutton. Estaba ansioso de volver a entrenar con él, pero ahora que estaba de vuelta en Cozumel, no sabía que decirle, no decidía si seguir en el plan de atletismo, volver del todo al Ironman o dedicarme a mí otra pasión: Ser entrenador. Tenía un nudo de ideas, pero tampoco esperaba que Brett decidiera por mí. En el fondo sabía que era lo correcto y tras varias charlas con él, ratifique la idea y vi en sus ojos y en los de Jineth que mi decisión era la mejor: el camino más largo, convertir este cuerpo en un maratonista.
Brett me tenía otra sorpresa, iba a competir o mejor participar en el 70.3 de Cozumel, la orden me dejo frio. La idea de volver a competir triatlón estaba más que aplazada, además faltaba menos de 1 mes para el medio, mi ciclismo casi que no existía y la natación era la más lenta de los últimos 10 años. Pero no había otra opción, estoy en casa y debo mucho a los patrocinadores locales que han sacado este proyecto del Team TBB adelante, así que acepte sin vacilar.
Para el 70.3 llegare con menos de 4 semanas de entrenamiento en natación y ciclismo, en este periodo baje un poco la carga del atletismo, pero sin dejar de hacer por lo menos 110 kilómetros a la semana y el tradicional maratón dominical.
Los primeros trabajos de velocidad en la piscina fueron fatales, me sentía descoordinado y fuera de forma, pero con el paso de los días comencé a sentir el agua de nuevo. Lo mismo ha ocurrido en la bicicleta, lo que ha servido para darme confianza que cuando vuelva de nuevo a full al triatlón, los brazos y las piernas estarán, escondidos pero presentes, tantos años en esto no se pierden tan fácil.
Volver a entrenar normalmente y acompañado de los demás atletas del Team TBB, me han dado un descanso mental y físico, y tener una carrera a la vista me hace sentir mariposas en el estomago, después de no haber competido por más de cuatro meses. Sé que estaré lejos del nivel con el que cada año encaro esta prueba y donde he logrado dos Top 5 y un octavo puesto, pero el solo hecho de participar me hace sonreír y soñar con un buen resultado, entiéndase como buen resultado, que lo de todo, no cometa errores y siga aprendiendo.
Esta vez lo importante no es ganar sino participar….Porque al siguiente día volveré a mi rutina de maratoniano en proceso.
Estuve a punto de tirar la toalla, pero no quiero ahondar en ello, fue una combinación de tedio con enfermedad, que con la ayuda de mi esposa y entrenador logre superar.
Hace varios días quería escribir algo, pero no encontraba ningún motivo, cuando lo tuve: El acompañar a mis atletas en el triatlón olímpico de Mr. Sancho´s, el tiempo fue escaso y los días pasaron muy rápido. Pero eso no quiere decir que deje de resaltar lo orgulloso que me sentí al ver el progreso de los atletas por categorías y los junior del programa del Team TBB con quienes compartí todas las tardes de verano en la piscina y la pista.
A finales de agosto, por fin llego mi entrenador, Brett Sutton. Estaba ansioso de volver a entrenar con él, pero ahora que estaba de vuelta en Cozumel, no sabía que decirle, no decidía si seguir en el plan de atletismo, volver del todo al Ironman o dedicarme a mí otra pasión: Ser entrenador. Tenía un nudo de ideas, pero tampoco esperaba que Brett decidiera por mí. En el fondo sabía que era lo correcto y tras varias charlas con él, ratifique la idea y vi en sus ojos y en los de Jineth que mi decisión era la mejor: el camino más largo, convertir este cuerpo en un maratonista.
Brett me tenía otra sorpresa, iba a competir o mejor participar en el 70.3 de Cozumel, la orden me dejo frio. La idea de volver a competir triatlón estaba más que aplazada, además faltaba menos de 1 mes para el medio, mi ciclismo casi que no existía y la natación era la más lenta de los últimos 10 años. Pero no había otra opción, estoy en casa y debo mucho a los patrocinadores locales que han sacado este proyecto del Team TBB adelante, así que acepte sin vacilar.
Para el 70.3 llegare con menos de 4 semanas de entrenamiento en natación y ciclismo, en este periodo baje un poco la carga del atletismo, pero sin dejar de hacer por lo menos 110 kilómetros a la semana y el tradicional maratón dominical.
Los primeros trabajos de velocidad en la piscina fueron fatales, me sentía descoordinado y fuera de forma, pero con el paso de los días comencé a sentir el agua de nuevo. Lo mismo ha ocurrido en la bicicleta, lo que ha servido para darme confianza que cuando vuelva de nuevo a full al triatlón, los brazos y las piernas estarán, escondidos pero presentes, tantos años en esto no se pierden tan fácil.
Volver a entrenar normalmente y acompañado de los demás atletas del Team TBB, me han dado un descanso mental y físico, y tener una carrera a la vista me hace sentir mariposas en el estomago, después de no haber competido por más de cuatro meses. Sé que estaré lejos del nivel con el que cada año encaro esta prueba y donde he logrado dos Top 5 y un octavo puesto, pero el solo hecho de participar me hace sonreír y soñar con un buen resultado, entiéndase como buen resultado, que lo de todo, no cometa errores y siga aprendiendo.
Esta vez lo importante no es ganar sino participar….Porque al siguiente día volveré a mi rutina de maratoniano en proceso.
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domingo, 11 de agosto de 2013
REFLEXIONES DE UN CORREDOR EN PROCESO
En el anterior blog los dejé pendientes del objetivo que Brett Sutton, mi entrenador, había planteado para mí, así que aquí va (literalmente estas fueron sus palabras): “Si usted realmente cree en mi 100%, dejaría de hacer triatlón ahora mismo y comenzaría a entrenar para ser un maratonista y cuando rompa la barrera de 2 horas 35 minutos, vuelve a hacer triatlón….Mientras tanto no va tener ningún chance de ganar y va seguir repitiendo top 10 y eso es todo.
Hace 5 años las cosas eran distintas y podría haber ganado, pero el nivel ha cambiado muy rápidamente en los últimos 2 años; pero si corre en 2:34, no cree que romper las 3 horas en un Ironman le será fácil? Yo (Brett Sutton) lo creo, la natación volverá en 3 meses y el ciclismo en 6, y aun tendrá menos de 34 años, le quedarán 2 años en la cima, repitiendo pódiums y le dará un chance a su cuerpo de cambiar su estructura”.
Ante el mejor entrenador del mundo y siguiendo esta lógica: Quien podría decir que no? Así que sin más reparos acepté, me devolví a Cozumel y desde el 23 de junio me encuentro en este plan, ya voy por la séptima semana y comenzando a ver cambios, pequeños, pero cambios, uno de ellos es que los jeans me quedan más holgados en los muslos, aunque sólo he bajado un kilo de peso, mi cuerpo, especialmente, mis piernas, se están volviendo mas estilizadas…por decirlo de alguna forma.
La manera en que corro es, ahora, más natural, la cadencia ha mejorado y la frecuencia cardiaca ha disminuido en los diferentes pasos que debo cumplir.
Claro también he visto los cambios en los otros dos deportes, y estos sí que han sido más rápidos de lo que esperaba, al comenzar pensaba que casi no iba a perder la natación y no me preocupaba el ciclismo. Pero cada lunes, pues es un plan que se repite semana tras semana, en mi único trabajo “fuerte” de natación siento lo difícil que es cumplir con los tiempos y como debo de aumentar los intervalos porque ya no soy capaz de nadar al mismo paso que lo hacía antes.
En la bicicleta, que sólo la utilizo dos días a la semana, el cambio ha sido aún mayor, ya que mi límite de velocidad es 25 km/h, afortunadamente salgo cuando no hay nadie en carretera para que me no me pasen.
Sin embargo estas semanas han servido para pensar y reflexionar sobre algunas situaciones, que seguramente puedan aplicar a algunos de los que hoy están leyendo este blog, por eso me anime a compartirlos y de pronto, también les ayude en su proceso de entrenamiento, así que aquí va una pequeña lista de lo que he vivido en estas semanas:
1. Calor y humedad: Ahora que corro todos los días, una o dos veces al día, vivo con sed, tengo que levantarme más temprano para evitar que me coja el verano de Cozumel y siempre tengo la ropa sucia y húmeda, por más que la lave varias veces al día. Además tengo que programar la hora para coger la trotadora del edificio y no incomodar a algunos residentes que no les gusta el aire acondicionado, para no terminar haciendo una piscina en el gimnasio, pues por el calor y la humedad me convertí en un charco ambulante. Aquí la lección número uno los factores externos, en este caso la temperatura, son determinantes en el desempeño de cada sesión, por lo que la hidratación y el descanso son vitales.
2. Vivir con mis pensamientos no es tarea fácil: La mayoría del entrenamiento por ahora es aeróbico, largo y repetitivo, así que tengo mucho tiempo para pensar, aún cuando lo que más desearía es dejar de hacerlo, porque pensamientos como: “Mis compañeros están ganando en Europa y yo aquí”, “Ayer iba a un mejor paso”, “cuanto durara este proceso”, etc., hacen que las sesiones sean más largas de lo que parecen en el papel.
Por eso hay que seguir los consejos de quienes saben, en este caso Brett y es sencillo: dejar de pensar en uno mismo y, según sus consejos, pensar en otras cosas, en mi caso el proyecto social del team TBB, dejando de enfocarme en mí y más bien canalizando mi energía en lo que podría hacer por los niños que siguen los pasos de nosotros los profesionales.
3. No hay nada peor que un dolor de estómago en pleno entrenamiento: Hace un par de semanas tenía un malestar estomacal, cuando comía ciertos alimentos o al correr, y estos han sido los peores días de entrenamientos, claro no peores a los días que siguieron, en los que debí tomar el medicamento recetado por el Doctor Eduardo García para eliminar los bichos que tenía, pues su orden fue desparasitarme y, así, estos días han sido de correr…pero al baño, donde se pueda.
Cuando hay algo que en nuestro organismo no funciona bien hay que solucionarlo tan pronto como se pueda, un dolor de estómago no es de preocuparse, pero que se repita y se repita si, por eso hay que escuchar el cuerpo y de vez en cuando consultar con profesionales que puedan dar atención pronta a lo que si se deja pasar podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
4. El Facebook no ayuda: Estar metido en las redes sociales no ayuda mucho al objetivo, pues ver tantos eventos, resultados, fotos y todo lo relacionado al triatlón me hace extrañarlo aún más.
A muchos les habrá pasado que deben separarse de lo que más les gusta hacer por muchas razones: lesiones, por trabajo, etc. y ver como en las redes sociales otros siguen disfrutando de lo que uno no puede es muy doloroso, por eso en lugar de revisar obsesivamente los resultados de las carreras o los eventos, lo mejor es tomar un buen café y un buen libro, ocupar la mente e intentar relajarse.
5. Darle tiempo al cuerpo: Cuando Brett me dijo que debía enfocarme en la carrera, creí que iba ser un par de meses, a lo sumo medio año, pero este proceso es largo, y como él nos dijo a Jineth (mi esposa) y a mí: “olvídense de 3, 6 ó 12 meses, esto va tomar tiempo”. Y es cierto, cuando en 1999 decidí mejorar la natación, me tomó 18 meses sin correr, ni montar para bajar de 20 a 17 minutos en los 1500 m., y eso que es mi disciplina más fuerte, así que imagínense en la más débil.
Así que para aquellos que se castigan porque no mejoran sus tiempos considerablemente en cada competencia hoy con conocimiento de causa les puedo decir tranquilos, todo es un proceso que toma tiempo, en algunos casos mucho tiempo, lo importante es tener metas reales y esforzarse por conseguirlas paso a paso, nada se construye de noche a la mañana y a veces darle un poco de tiempo al cuerpo para mejorar resultará como una mejor inversión en el largo plazo.
6. Una meta: lo más importante es que tengo una meta: 2 horas 35 minutos. Sin ella estaría perdido y divagando si ya es tiempo o no de volver. Como les mencionaba antes las metas u objetivos nos indican el camino y el final.
7. Extraño competir: Antes del Ironman de Texas, en mayo, que fue el ultimo triatlón, sentía que estaba corriendo muy seguido, ahora no tengo planeado ningún triatlón, pues sólo tengo permiso de correr triatlones locales, carreras atléticas y ni por las curvas algún evento de la serie Ironman o parecidos.
Y como dicen por ahí: ¨No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes¨, por eso hay que disfrutar cada entrenamiento y cada competencia como si fuese la última, el mundo da muchas vueltas y nunca es posible saber que va a pasar mañana y, puede ser, que de repente un día ya no puedan seguir haciendo algo que se ama tanto y extrañarlo va a ser inevitable.
8. Más tiempo para compartir: Entrenando un solo deporte me he dado cuenta de lo mucho que consume el triatlón y del poco tiempo que compartía con mi esposa, ahora estoy aprovechando cada minuto extra para hacer cosas juntos, y estoy feliz.
En la vida hay que tener prioridades y la familia, definitivamente, debe ser una de ellas, en mi caso el triatlón es mi profesión y por ello también es mi prioridad, pero no por ello se debe descuidar los demás aspectos de la vida, aprovechar los días de descanso para compartir y hacer otras actividades con la familia deben ser una tarea a cumplir por todo triatleta.
9. Enfocarse en el día a día: Una de las lecciones que estoy aprendiendo es enfocarme en la sesión del día y no en la siguiente o en el gran plan. Porque si pienso en todo lo que falta, me desmotivo, pero sí en cambio pienso en el día a día es más fácil y enriquecedor, ó mejor pensar en los más de 20 años que llevo en el triatlón, esto es apenas un suspiro y una tarea pendiente que ahora si la voy a cumplir.
10. Aprender a correr por sensaciones: El plan está pensado para que no corra pegado a los números sino a sensaciones, así que la mayoría de veces enciendo el reloj y lo cambio a la hora del día, para no estar calculando el paso, revisando la frecuencia cardiaca o cuantos kilómetros llevo. Tarea nada fácil, pues soy un obsesionado de los números, y eso puede jugar a favor o en contra. Es más importante lo que se siente que lo que dice el cronómetro, y no siempre es posible controlar todos los elementos.
11. El apoyo es indispensable: Sin el apoyo de mi entrenador y el Team TBB, que me mantienen como uno de sus atletas sin importar que no esté compitiendo y me den el tiempo para mejorar sin presiones, es un lujo que sólo se da en este equipo. Además el contar con mi esposa, mi familia, amigos y mi familia adoptiva en Cozumel es un aliciente más para luchar por mis sueños.
Bueno no quiero cansarlos más con mis reflexiones, espero que llegue pronto septiembre para ver a mis compañeros de equipo y entrenador. Para contarles desde la barrera como es el campamento de Kona en Cozumel, seguir aprendiendo sobre entrenamiento y programar un par de carreras…Ojala un maratón en noviembre o principios de 2014.
Con cariño.
Andrés Castillo
Hace 5 años las cosas eran distintas y podría haber ganado, pero el nivel ha cambiado muy rápidamente en los últimos 2 años; pero si corre en 2:34, no cree que romper las 3 horas en un Ironman le será fácil? Yo (Brett Sutton) lo creo, la natación volverá en 3 meses y el ciclismo en 6, y aun tendrá menos de 34 años, le quedarán 2 años en la cima, repitiendo pódiums y le dará un chance a su cuerpo de cambiar su estructura”.
Ante el mejor entrenador del mundo y siguiendo esta lógica: Quien podría decir que no? Así que sin más reparos acepté, me devolví a Cozumel y desde el 23 de junio me encuentro en este plan, ya voy por la séptima semana y comenzando a ver cambios, pequeños, pero cambios, uno de ellos es que los jeans me quedan más holgados en los muslos, aunque sólo he bajado un kilo de peso, mi cuerpo, especialmente, mis piernas, se están volviendo mas estilizadas…por decirlo de alguna forma.
La manera en que corro es, ahora, más natural, la cadencia ha mejorado y la frecuencia cardiaca ha disminuido en los diferentes pasos que debo cumplir.
Claro también he visto los cambios en los otros dos deportes, y estos sí que han sido más rápidos de lo que esperaba, al comenzar pensaba que casi no iba a perder la natación y no me preocupaba el ciclismo. Pero cada lunes, pues es un plan que se repite semana tras semana, en mi único trabajo “fuerte” de natación siento lo difícil que es cumplir con los tiempos y como debo de aumentar los intervalos porque ya no soy capaz de nadar al mismo paso que lo hacía antes.
En la bicicleta, que sólo la utilizo dos días a la semana, el cambio ha sido aún mayor, ya que mi límite de velocidad es 25 km/h, afortunadamente salgo cuando no hay nadie en carretera para que me no me pasen.
Sin embargo estas semanas han servido para pensar y reflexionar sobre algunas situaciones, que seguramente puedan aplicar a algunos de los que hoy están leyendo este blog, por eso me anime a compartirlos y de pronto, también les ayude en su proceso de entrenamiento, así que aquí va una pequeña lista de lo que he vivido en estas semanas:
1. Calor y humedad: Ahora que corro todos los días, una o dos veces al día, vivo con sed, tengo que levantarme más temprano para evitar que me coja el verano de Cozumel y siempre tengo la ropa sucia y húmeda, por más que la lave varias veces al día. Además tengo que programar la hora para coger la trotadora del edificio y no incomodar a algunos residentes que no les gusta el aire acondicionado, para no terminar haciendo una piscina en el gimnasio, pues por el calor y la humedad me convertí en un charco ambulante. Aquí la lección número uno los factores externos, en este caso la temperatura, son determinantes en el desempeño de cada sesión, por lo que la hidratación y el descanso son vitales.
2. Vivir con mis pensamientos no es tarea fácil: La mayoría del entrenamiento por ahora es aeróbico, largo y repetitivo, así que tengo mucho tiempo para pensar, aún cuando lo que más desearía es dejar de hacerlo, porque pensamientos como: “Mis compañeros están ganando en Europa y yo aquí”, “Ayer iba a un mejor paso”, “cuanto durara este proceso”, etc., hacen que las sesiones sean más largas de lo que parecen en el papel.
Por eso hay que seguir los consejos de quienes saben, en este caso Brett y es sencillo: dejar de pensar en uno mismo y, según sus consejos, pensar en otras cosas, en mi caso el proyecto social del team TBB, dejando de enfocarme en mí y más bien canalizando mi energía en lo que podría hacer por los niños que siguen los pasos de nosotros los profesionales.
3. No hay nada peor que un dolor de estómago en pleno entrenamiento: Hace un par de semanas tenía un malestar estomacal, cuando comía ciertos alimentos o al correr, y estos han sido los peores días de entrenamientos, claro no peores a los días que siguieron, en los que debí tomar el medicamento recetado por el Doctor Eduardo García para eliminar los bichos que tenía, pues su orden fue desparasitarme y, así, estos días han sido de correr…pero al baño, donde se pueda.
Cuando hay algo que en nuestro organismo no funciona bien hay que solucionarlo tan pronto como se pueda, un dolor de estómago no es de preocuparse, pero que se repita y se repita si, por eso hay que escuchar el cuerpo y de vez en cuando consultar con profesionales que puedan dar atención pronta a lo que si se deja pasar podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
4. El Facebook no ayuda: Estar metido en las redes sociales no ayuda mucho al objetivo, pues ver tantos eventos, resultados, fotos y todo lo relacionado al triatlón me hace extrañarlo aún más.
A muchos les habrá pasado que deben separarse de lo que más les gusta hacer por muchas razones: lesiones, por trabajo, etc. y ver como en las redes sociales otros siguen disfrutando de lo que uno no puede es muy doloroso, por eso en lugar de revisar obsesivamente los resultados de las carreras o los eventos, lo mejor es tomar un buen café y un buen libro, ocupar la mente e intentar relajarse.
5. Darle tiempo al cuerpo: Cuando Brett me dijo que debía enfocarme en la carrera, creí que iba ser un par de meses, a lo sumo medio año, pero este proceso es largo, y como él nos dijo a Jineth (mi esposa) y a mí: “olvídense de 3, 6 ó 12 meses, esto va tomar tiempo”. Y es cierto, cuando en 1999 decidí mejorar la natación, me tomó 18 meses sin correr, ni montar para bajar de 20 a 17 minutos en los 1500 m., y eso que es mi disciplina más fuerte, así que imagínense en la más débil.
Así que para aquellos que se castigan porque no mejoran sus tiempos considerablemente en cada competencia hoy con conocimiento de causa les puedo decir tranquilos, todo es un proceso que toma tiempo, en algunos casos mucho tiempo, lo importante es tener metas reales y esforzarse por conseguirlas paso a paso, nada se construye de noche a la mañana y a veces darle un poco de tiempo al cuerpo para mejorar resultará como una mejor inversión en el largo plazo.
6. Una meta: lo más importante es que tengo una meta: 2 horas 35 minutos. Sin ella estaría perdido y divagando si ya es tiempo o no de volver. Como les mencionaba antes las metas u objetivos nos indican el camino y el final.
7. Extraño competir: Antes del Ironman de Texas, en mayo, que fue el ultimo triatlón, sentía que estaba corriendo muy seguido, ahora no tengo planeado ningún triatlón, pues sólo tengo permiso de correr triatlones locales, carreras atléticas y ni por las curvas algún evento de la serie Ironman o parecidos.
Y como dicen por ahí: ¨No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes¨, por eso hay que disfrutar cada entrenamiento y cada competencia como si fuese la última, el mundo da muchas vueltas y nunca es posible saber que va a pasar mañana y, puede ser, que de repente un día ya no puedan seguir haciendo algo que se ama tanto y extrañarlo va a ser inevitable.
8. Más tiempo para compartir: Entrenando un solo deporte me he dado cuenta de lo mucho que consume el triatlón y del poco tiempo que compartía con mi esposa, ahora estoy aprovechando cada minuto extra para hacer cosas juntos, y estoy feliz.
En la vida hay que tener prioridades y la familia, definitivamente, debe ser una de ellas, en mi caso el triatlón es mi profesión y por ello también es mi prioridad, pero no por ello se debe descuidar los demás aspectos de la vida, aprovechar los días de descanso para compartir y hacer otras actividades con la familia deben ser una tarea a cumplir por todo triatleta.
9. Enfocarse en el día a día: Una de las lecciones que estoy aprendiendo es enfocarme en la sesión del día y no en la siguiente o en el gran plan. Porque si pienso en todo lo que falta, me desmotivo, pero sí en cambio pienso en el día a día es más fácil y enriquecedor, ó mejor pensar en los más de 20 años que llevo en el triatlón, esto es apenas un suspiro y una tarea pendiente que ahora si la voy a cumplir.
10. Aprender a correr por sensaciones: El plan está pensado para que no corra pegado a los números sino a sensaciones, así que la mayoría de veces enciendo el reloj y lo cambio a la hora del día, para no estar calculando el paso, revisando la frecuencia cardiaca o cuantos kilómetros llevo. Tarea nada fácil, pues soy un obsesionado de los números, y eso puede jugar a favor o en contra. Es más importante lo que se siente que lo que dice el cronómetro, y no siempre es posible controlar todos los elementos.
11. El apoyo es indispensable: Sin el apoyo de mi entrenador y el Team TBB, que me mantienen como uno de sus atletas sin importar que no esté compitiendo y me den el tiempo para mejorar sin presiones, es un lujo que sólo se da en este equipo. Además el contar con mi esposa, mi familia, amigos y mi familia adoptiva en Cozumel es un aliciente más para luchar por mis sueños.
Bueno no quiero cansarlos más con mis reflexiones, espero que llegue pronto septiembre para ver a mis compañeros de equipo y entrenador. Para contarles desde la barrera como es el campamento de Kona en Cozumel, seguir aprendiendo sobre entrenamiento y programar un par de carreras…Ojala un maratón en noviembre o principios de 2014.
Con cariño.
Andrés Castillo
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jueves, 23 de mayo de 2013
IRONMAN TEXAS: ENDEREZANDO EL CAMINO


Para ser sincero después de St. Croix lo último que quería era competir un Ironman en menos de 14 días, todo había salido mal en la isla y además sentía una pequeña molestia en el isquiotibial que no me dejaba correr largo, ni fuerte.
Esta etapa previa a la carrera fue, incluso, más difícil que los últimos 21 km del Ironman y poco a poco tuve que ir callando los malos pensamientos, tratando de enfocarme en la competencia con la ayuda de Jineth, Jorge y Sujey y finalmente la motivación apareció con la decisión de viajar con Jineth y verla satisfecha con mi resultado.
En The Woodlands conté con Homestay, Anne Marie, una alemana con alma de latina, quien se portó de maravilla y nos hizo sentir a gusto y muy cómodos y, así, los días previos fueron los más tranquilos que he tenido antes de un Ironman.
Ya hablando de la competencia la natación me pareció fácil, mantuve mi técnica, bueno, si a mi estilo desbaratado se le puede llamar ¨técnica¨, por los primeros 100 m. y me ubique rápidamente de segundo. Así siguió la natación por otro kilómetro, pero sentía que el paso que venía imponiendo Carter era lento y que no estábamos sacando ventaja o abriendo hueco con los demás, así que pase a jalar, pero el aceleró y me igualó; nadamos otro tanto así, hasta que me di cuenta que Carter no me iba a dejar pasar, ni a meterse a mis pies, así que preferí guardar mi energía e ir detrás de él.
Faltando 500 m. para entrar al canal, que son otros 1100 m. hasta el final, pase de nuevo al frente, pero esta vez me abrí hacia la derecha y alcancé a tener distancia con ellos, pero me desvié tanto que al entrar al canal, ellos tomaron la ruta más corta y tuve que volver a los pies de Carter. Así termine la natación, ahorrando energías; al salir del agua por unas escaleras me resbalé y me encalambré los gemelos, afortunadamente paso rápido.
Salí de segundo pero en la transición no encontré mi bolsa, porque la habían cambiado de sitio, perdiendo unos 15 segundos que recupere al subirme a la bicicleta, esta vez no espere a nadie, me monté, apreté las correas de las zapatillas y aceleré hasta ubicarme de primero. Qué buena sensación estar liderando, ver el carro de Timex con el cronómetro en el techo y más adelante la policía abriéndote camino.
Todo esto duro hasta el kilómetro 16, cuando Mathias Hecht, compañero de equipo (TeamTBB USA) y uno de los mejores ciclistas de circuito me pasó junto a Rhodes, sin pensarlo fui por él y 2 kilómetros más adelante sólo íbamos los dos, monté con él como referencia por 10 kilómetros cuando finalmente me dejó y unos 15 minutos más adelante me dio caza un grupo de siete.
Quede de segundo en el grupo, pero sentía que el paso estaba muy fácil, así que pase a jalar por un largo rato hasta que James, del Team TBB Tri-Cozumel, me relevó. Así continuó el resto del ciclismo, varios del grupo se quedaron por el ritmo o porque los penalizaron por no guardar los 10 metros entre cada uno, pues siempre tuvimos a una oficial a nuestro lado. Esta vez fui más cauto y siempre me ubiqué de primero o segundo, para evitar malos entendidos.
Faltando 30 km. para finalizar el ciclismo James se adelantó y comenzó a apretar el paso, como me lo dijo después de la carrera: "tenía que hacerlos sufrir, no quería que se bajarán a correr enteros" y su estrategia funcionó. Finalmente faltando 10 kilómetros se fugó y quedé solo con Jan Raphael y 5 kilómetros más adelante cuando pensaba que iba a entrar en solitario a la transición, el segundo grupo nos alcanzó a un paso fuertísimo, aguante como pude y me baje a correr de noveno.
Al bajarme de la bici, sentí que estaba corriendo sobre una plancha, que la cabeza se iba a explotar, a última hora decidí correr con casco aerodinámico y, para terminar, las piernas no coordinaban. Trate de distraer la mente observando la gente, el paisaje y las pancartas, me tome mi tiempo en la transición, comí un banano y salí a correr.
El público me dio el ánimo para apretar y coger a un par que iban adelante, pero las "porras" (como dicen los mexicanos) sólo me aguantaron hasta el kilómetro 8, de ahí en adelante trate de sobrevivir a como diera lugar, porque sabía que corriendo con 35ºC de temperatura iba a ser una carnicería. Y lo fue, pero lo malo es que yo fui parte del asado...nada que ver con el asado en casa de Raúl Luzardo después de la carrera.
Camine en todas las estaciones para hidratarme, comer y echarme todo el hielo y agua posible, pero sentía que no me hidrataba, que nada me daba energía y que no me enfriaba. Hasta ahora es el maratón más lento que hecho, pero me queda la satisfacción de que lo termine y cumplí con el objetivo de estar entre los 10 primeros.
Hace uno o dos años este top 10 hubiese sido un top 5, porque el nivel de 70.3 y de Ironman actualmente es muy superior y cada día es mucho mejor el nivel de los atletas profesionales.
Ahora me estoy recuperando, pensando en lo que viene y reflexionando sobre lo que ha sido este primer año con Sutton y el Team TBB: No ha sido un proceso fácil ni en lo físico ni en lo mental, sobre todo en lo mental, entender que los primeros dos, de los cuatro años con Brett, son de supervivencia, de adaptarse a las cargas, para en el tercero o cuarto comenzar a cosechar triunfos.
Muchas gracias por apoyarme y acompañarme en este sueño de ser un campeón Ironman. Gracias a Tri-Cozumel y mis patrocinadores por darme el apoyo para cumplir mis sueños: Cérvelo, Aqua Sphere, On Running, Coob, Ignite,Dolphin Discovery, 3T, Rotor y por supuesto a Cozumel.
Y gracias a todos los amigos que voy haciendo en el camino, especialmente los latinos o de alma latina (Anne Marie), pues cada día me doy cuenta que el español será el nuevo idioma mundial, porque somos capaces, si así lo queremos!
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viernes, 12 de abril de 2013
TEXAS 70.3: NO REPETIR LOS MISMOS ERRORES
Al regreso de Panamá para continuar con el campamento de entrenamiento en Cozumel me recibieron en inmigración con solo 60 días de estadía, lo que significó hacer un cambio de planes y por supuesto modificar mi calendario.
Agregue el medio de Galveston, tres semanas después de Los Cabos, con el objetivo de hacerlo como preparación para el Ironman de Texas y con la meta de estar en el top 5 para recuperar algún dinero del viaje.
Brett Sutton, mi entrenador, me dijo que fuera agresivo en el agua e hiciera lo que fuera necesario para bajarme en punta de carrera a correr, cabe aclarar cualquier cosa entre lo permitido. La primera parte la cumplí, salí fuerte a nadar, rápidamente me ubique en el lote de punta, pero no lo suficiente para alcanzar a Gardner, quien pico en punta y nos sacó unos 15 segundos en los primeros 400 metros, me anime y fui por él y en la primera boya del recorrido en forma de triángulo, a unos 500 m. pase al frente del grupo, lo que seguía eran 1100 m. rectos donde continué nadando a tope para alcanzarlo pero no podía descontarle, sin embargo mi esfuerzo fue suficiente para seleccionar el lote. Continué al mismo paso por otros 500 metros, miré hacia atrás y vi que había abierto una luz de más o menos 10 metros, así que nade más fuerte para escaparme pero a los 300 metros volvieron a conectarme. En ese momento decidí seguir al mismo paso sin importar que ellos estuvieran aprovechando mi esfuerzo.
Salí del agua a 30 segundos del líder, con Cunnningham y Clarke a mis pies, y 2 más a unos 10 segundos, mientras la mayoría salió 2 minutos detrás. Pero aquí comenzaron las cosas a fallar, las piernas no me respondieron y en los 500 metros de corrida a la transición no pude seguirles el paso y al montarme a la bicicleta había perdido algo así como 15 segundos que se fueron alargando. A los 10 km del ciclismo me llegó un alemán a quien le mantuve el ritmo por otros 5 km hasta que perdí el paso y de nuevo quede solo.
Seguí montando a mi ritmo y luego trabajando con un australiano hasta que a los 25 o 30 km nos alcanzó un grupo de 8, donde venían los corredores. El ritmo era fuerte pero lo podía mantener, hasta que comenzaron los ataques y por mi mala ubicación, igual que lo ocurrido en Cabos, de ultimo en la fila, no fui capaz de cerrar la diferencia, el grupo se desintegró y quedé de nuevo con el alemán, con quien nos turnamos el esfuerzo hasta faltando 20 km cuando el ya no pudo más.
La segunda transición fue más rápida, salí de 11 y al terminar la carrera fui 12, pase a algunos y me pasaron otros, lo tomé como un entrenamiento fuerte, así que pese a estar lejos del objetivo inicial, me esforcé al máximo por hacer un buen tiempo y ahora que miro el pulso y el paso, creo que fue uno de los atletismos en que más me he esforzado. Así que satisfecho con eso.
Para resumir, aunque fue una carrera no planeada, debí tomarla como si fuera la última o como si mi vida dependiera de ésta, ese es el estilo de Brett y allí fallé, porque aunque antes de la carrera pensé positivamente que ya estaba recuperado de Los Cabos, tuve dudas en la bicicleta y no me esforcé o mejor no arriesgue al máximo. Si me hubiese ubicado mejor, atacado en vez de defenderme, de seguro hubiera terminado el ciclismo unos 4 a 5 minutos antes. Pero para que entrar en especulaciones, mejor aprender y en la próxima carrera no volver a cometer los mismo errores, recordar lo que pasó en esta y lo mal que se siente no cumplir el objetivo, así cuando la oportunidad se presente de nuevo no la deje pasar y todo lo contrario ir por ella y atacarla.
Gracias por el apoyo incondicional y espero que me sigan acompañando en 5 semanas en el siguiente reto: Ironman Texas para volver a dejar en alto el nombre de Colombia y del Tri-Cozumel Team TBB México!!!
Agregue el medio de Galveston, tres semanas después de Los Cabos, con el objetivo de hacerlo como preparación para el Ironman de Texas y con la meta de estar en el top 5 para recuperar algún dinero del viaje.
Brett Sutton, mi entrenador, me dijo que fuera agresivo en el agua e hiciera lo que fuera necesario para bajarme en punta de carrera a correr, cabe aclarar cualquier cosa entre lo permitido. La primera parte la cumplí, salí fuerte a nadar, rápidamente me ubique en el lote de punta, pero no lo suficiente para alcanzar a Gardner, quien pico en punta y nos sacó unos 15 segundos en los primeros 400 metros, me anime y fui por él y en la primera boya del recorrido en forma de triángulo, a unos 500 m. pase al frente del grupo, lo que seguía eran 1100 m. rectos donde continué nadando a tope para alcanzarlo pero no podía descontarle, sin embargo mi esfuerzo fue suficiente para seleccionar el lote. Continué al mismo paso por otros 500 metros, miré hacia atrás y vi que había abierto una luz de más o menos 10 metros, así que nade más fuerte para escaparme pero a los 300 metros volvieron a conectarme. En ese momento decidí seguir al mismo paso sin importar que ellos estuvieran aprovechando mi esfuerzo.
Salí del agua a 30 segundos del líder, con Cunnningham y Clarke a mis pies, y 2 más a unos 10 segundos, mientras la mayoría salió 2 minutos detrás. Pero aquí comenzaron las cosas a fallar, las piernas no me respondieron y en los 500 metros de corrida a la transición no pude seguirles el paso y al montarme a la bicicleta había perdido algo así como 15 segundos que se fueron alargando. A los 10 km del ciclismo me llegó un alemán a quien le mantuve el ritmo por otros 5 km hasta que perdí el paso y de nuevo quede solo.
Seguí montando a mi ritmo y luego trabajando con un australiano hasta que a los 25 o 30 km nos alcanzó un grupo de 8, donde venían los corredores. El ritmo era fuerte pero lo podía mantener, hasta que comenzaron los ataques y por mi mala ubicación, igual que lo ocurrido en Cabos, de ultimo en la fila, no fui capaz de cerrar la diferencia, el grupo se desintegró y quedé de nuevo con el alemán, con quien nos turnamos el esfuerzo hasta faltando 20 km cuando el ya no pudo más.
La segunda transición fue más rápida, salí de 11 y al terminar la carrera fui 12, pase a algunos y me pasaron otros, lo tomé como un entrenamiento fuerte, así que pese a estar lejos del objetivo inicial, me esforcé al máximo por hacer un buen tiempo y ahora que miro el pulso y el paso, creo que fue uno de los atletismos en que más me he esforzado. Así que satisfecho con eso.
Para resumir, aunque fue una carrera no planeada, debí tomarla como si fuera la última o como si mi vida dependiera de ésta, ese es el estilo de Brett y allí fallé, porque aunque antes de la carrera pensé positivamente que ya estaba recuperado de Los Cabos, tuve dudas en la bicicleta y no me esforcé o mejor no arriesgue al máximo. Si me hubiese ubicado mejor, atacado en vez de defenderme, de seguro hubiera terminado el ciclismo unos 4 a 5 minutos antes. Pero para que entrar en especulaciones, mejor aprender y en la próxima carrera no volver a cometer los mismo errores, recordar lo que pasó en esta y lo mal que se siente no cumplir el objetivo, así cuando la oportunidad se presente de nuevo no la deje pasar y todo lo contrario ir por ella y atacarla.
Gracias por el apoyo incondicional y espero que me sigan acompañando en 5 semanas en el siguiente reto: Ironman Texas para volver a dejar en alto el nombre de Colombia y del Tri-Cozumel Team TBB México!!!
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sábado, 3 de noviembre de 2012
Ironman 70.3 Miami: El Más Rapido
Después de entrenar por 5 meses junto a Brett Sutton aún me sigue sorprendiendo, la última vez fue una semana antes del Ironman 70.3 de Miami.
Después de una fuerte sesión de entrenamiento, me pregunto: “¿usted no compite este fin de semana, cierto?, a lo que respondí “no”, -”uhmm, creo que necesitamos un entrenamiento fuerte, así que escoja entre Revolution 3 Y Miami…Pero no se alegre, las sesiones de fondo que tenemos planeadas para hoy y mañana siguen en pie”, “ok”, “trate de escoger donde coja plata”.
Bueno eso fue lo que hice, aunque sabía que Revolution 3, que es un medio en Sarasota, Florida, tiene un premio mayor y un menor nivel competitivo; decidí lanzarme a Miami, apoyando a Wilber, el organizador del evento, que ha luchado por mantenerlo en pie, a pesar de la presión de la WTC, además que quería la revancha del año pasado: uno de mis peores desempeños debido a que competí con una mano fisurada.
Finalmente arregle todo y viaje con James Cunnama y Jodie Swallow el viernes, aprovechando la cercanía de Cozumel con el lugar de la carrera y para estar el mayor tiempo posible en la isla junto a Brett.
Antes de la carrera le eché una ojeada a la lista de participantes y me di cuenta que iba ser una de las carreras con mayor nivel en las que había competido y, a eso, debía sumarle el cansancio de las últimas semanas de entrenamiento, no tenía chance de coger premiación (eso hubiese pensado hace 6 meses), por lo que decidí no prestarle atención, pues si algo he aprendido en este proceso de convertirme en profesional es que una cosa es el papel y otra la realidad.
El día de la carrera apenas ingresé al parque de bicicletas escuché que iba a ser permitido el traje de neopreno, unos pocos minutos de incertidumbre, pues el mío estaba bien guardado en el closet de la casa. No lo llevé porque nunca se había nadado con traje en esta prueba y porque según las mediciones previas era imposible que se utilizara, pero lo imposible pasó y dos veces: Ante el anuncio de la utilización del wetsuit Miguel de Aquasphere tenía uno extra y me lo dio, primer obstáculo/imposible resuelto y a competir…
La natación fue bastante rápida, pero me supe ubicar desde el principio y tuve la velocidad para remontar rápidamente y salir en el lote de punta. En la transición perdí unos segundos quitándome el traje, pues al ser un traje nuevo estaba un poco más largo que el mío y se me quedo atorado en una pierna, así que los primeros kilómetros sufrí para recortar la ventaja y mantenerles el paso.
Éramos cerca de 12 cuando salimos de la T1, pero a los 10 km. ya éramos 8. Brett me había recalcado la posición en la que debía mantenerme y así lo hice: al final del grupo, guardando fuerzas. Sin embargo en un momento se bajó tanto el paso que me sentí en la necesidad de ponerme en cabeza del grupo y estuve allí por algo más de 8 km., sin nadie que me relevara en el intento de mantener el paso alto y que quienes venían atrás no nos alcanzaran.
El viento estaba pegando de frente y sentí que estaba desperdiciando energías, pues tampoco los podía soltar, finalmente Casadei y otros dos me alcanzaron, quedando en cuarto lugar detrás de Terenzo, quien a cada momento abría un hueco bastante grande entre los dos de punta y él y luego pedía que lo rebasara para no perder el paso. Esto se repitió varias veces y tuve que cerrar el hueco de 50 m. a los 10 m. legales en varias ocasiones, lo que me costó en el regreso donde, finalmente, me soltaron junto a Bell y quedamos en tierra de nadie.
Pero había aprendido la lección, por más que te lo digan, hasta que no lo vives durante varios años, nunca lo vas a aplicar: es una carrera muy larga y cualquier cosa puede pasar, no te desesperes; y así lo hice, seguí mi paso. Bell también se esfumo de mi vista y por 30 km. pedalee solo hasta que Ritter me dio caza y luego Ciganna y James, con quienes alcanzamos a Bell y Casadei.
Me baje de 8avo pero junto a mi venían otros 4, así que salí de la T2 de 11 y a los pocos metros me alcanzó Ascenso. Me sentía bien, pero esta vez seguí las instrucciones de Brett: Mantuve mí paso y esperé para apretar en la segunda parte.
La estrategia dio fruto pase de 12 a 8avo, mi segundo imposible se había vuelto posible, correr inteligentemente y dar alcance a mejores atletas, hasta ahora, como Ascenso y Reed.
Es el mejor trote que he tenido hasta el momento tanto por el tiempo: 1:16:17-aunque estaba 500 m. más corto pero tocaba pasar un puente 4 veces- como por la actitud, pues nunca me di por vencido y por mucho de que estuve por fuera de la premiación supe luchar mentalmente para continuar en carrera.
Al final un excelente entrenamiento con miras al Ironman de Cozumel, el mejor tiempo de un colombiano en esta distancia: 3:50:19 (bueno, 500 m. más corto en el trote, pero 1 km. más largo en la bici) y la confirmación de que para triunfar no hay secretos, solo se necesita: dedicación, pasión y mucho, mucho trabajo.
El único punto negativo del evento fue protagonizado por Lisa Hutthaler y su novio Andreas Fuchs, quien competía en la categoría profesional pero espero Hutthlaer en la bicicleta para poderle paso (al final no hizo el trote), que aunque está mal es legal, pero aparte de eso ella rodo a menos de los 10 m. reglamentarios como lo señalaron varias atletas elites entre ellas Swallow y Shapiro que hicieron los descargos correspondientes ante los jueces, aunque ellos hicieron caso omiso y Hutthaler hizo regreso triunfal al triatlón después de 18 meses de sanción por dopaje con EPO, sentencia que fue rebajada, originalmente eran 2 años. Pero no todo está perdido porque medios independientes denunciaron el caso, Slowtwitch, y el apoyo de la gente fue abrumador para que esta clase de atletas no manchen el deporte.
Muchas gracias a Miguel por salvar mi día, a la familia Valdés por acogerme en Cozumel, por hacerme parte de su familia y apoyarme en este proceso, a Brett por compartir su sabiduría diariamente, a mis compañeros de entrenamiento del Team TBB, especialmente a James Cunnama de quien he aprendido que se necesita para ser un campeón, a mi familia, a mi equipo del alma 226, a todos los amigos y conocidos que me animan con sus mensajes en cada carrera, a Jineth (Estamos a solo un mes, un mes de comenzar un sueño juntos) y sobre todo a Dios por darme la fortaleza cada día.
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domingo, 30 de septiembre de 2012
COZUMEL 70.3: UN BUEN ENTRENAMIENTO
Dos semanas después del Ironman Wisconsin, ya estaba listo para otro evento de larga distancia, no porque no hubiese hecho nada entre ambas competencias, pues la manera de Brett Sutton de recuperarnos es, por no decir otra cosa,:diferente. Hubo días de 6 horas y en mi afán de estar bien para está le comencé a pedir trabajo apenas a los cuatro días, creyendo que iban a ser un par de sesiones fuertes y ya, pero no fue así, su plan era distinto.
Asi, su plan es seguir acumulando experiencia y construyendo la maquinaria para ganar uno de estos eventos pronto, es decir, era una sesión fuerte de entrenamiento o como la define James Cunnama, un entrenamiento con puntos de hidratación. Pero antes de la competencia mi único objetivo era darlo todo, nunca pensé en el cansancio acumulado, era una prueba más.
En la natación me ubique hacia la parte de adentro del circuito, un poco en contra de la corriente y tambien lejos de los demás competidores, que estaban al otro extremo buscando a los nadadores fuertes, pero como en los viejos tiempos, tenia la confianza que era uno de ellos y no necesitaba estar en la montonera de la salida. El inicio fue rápido e igual que en Wisconsin pude mantener el paso y liderar junto a Crisanto Grajales, uno de los mejores latinos en distancia olímpica y que venía de ganar la Copa Mundo de Guatape y correr en los Juegos Olímpicos.
Durante todo el tramo me mantuve entre los tres primeros sin mayor esfuerzo y marque el mejor parcial en el agua, pero mi preocupación es que no habíamos abierto ningún espacio con los favoritos, a excepción de Cunnama, Callum y Lovato. Al montarnos en la bicicleta éramos 12, a los 5 km. 10 y a los 20, 8. A los 24 km. se llega a la zona de viento y fue aquí donde Andi Boecherer, ganador del año pasado, hizo su ataque y con él se fueron Luke McKenzie y Paul Ambrose. El año pasado había montado con Andi, así que esperaba repetirlo, pero al intentar cerrar el hueco, las piernas no respondieron, me pesaban y faltaba la chispa.
Quedamos 5 y así llegamos al atletismo, a 4 minutos del grupo de punta. Al bajarme a correr me sentí bien, pero quede de ultimo, Fontana Y Hardley se fueron rápidamente y Marsh y Díaz seguían a la vista. Alcance a Marsh, pero de nuevo me quede y a los 3 km. Ya había perdido todo contacto con él. Pero sabía que tenía el fondo y el calor me favorecía, pedía porque saliera el sol, pues casi todo el día estuvo nublado. Si salía seria una carrera de supervivencia y jugaría a mi favor…desafortunadamente nunca ocurrió.
A los 5 km. Volví a alcanzarlos y me ubique en sexto, no apreté, solo seguí a mi ritmo. A diferencia de los años anteriores esta vez mantuve un paso parejo durante toda la carrera e hice un mejor tiempo a pesar de que estaba más largo, lo que demuestra un gran avance en la técnica y en el fondo para el gran reto que viene de nuevo en Cozumel.
Volviendo a la carrera, faltando 5 km. Callum me alcanzo, trate de aumentar el paso pero no pude, lo mantuve a 100 m. por más de 4 km. Hasta que Lovato me dio caza y entre ambos me arrebataron unos buenos dólares por escasos 12 y 19 segundos.
Satisfecho con el resultado, se noto el entrenamiento de fondo porque pude mantener un buen paso durante toda la carrera pero falto la explosión y cambio de ritmo, que recuperare con descanso. Contento de competir al nivel de los mejores, 4 de ellos competían su última carrera antes de viajar directamente a Kona y 3 de ellos estuvieron entre los 12 mejores el año pasado. Y demasiado contento y satisfecho por cumplir uno de los objetivos que me trace un par de años atrás de ser parte del equipo más importante del mundo, TEAM TBB, y comenzar aquí en Cozumel un nuevo capítulo en mi carrera deportiva.
Me quedare hasta el Ironman de Cozumel, entrenando y disfrutando del clima, su gente y los compañeros de entrenamiento, con una pequeña parada en Bogotá para despedirme definitivamente. Gracias a todos por el apoyo, especialmente a Brett, Alex y familia Valdés por brindarme esta oportunidad… hasta la próxima.
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