Mostrando las entradas con la etiqueta triatlon. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta triatlon. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de abril de 2023

IRONMAN 70.3 LIMA Y EL ÚLTIMO CASO DE DOPAJE EN TRIATLÓN

 Los planes para 2023 incluyeron Lima, cómo el evento al que viajaría para acompañar al equipo a lograr sus objetivos, me inscribí en enero, con eso en mente, y para mantenerme activo, mientras desarrollaba, a la par, otros proyectos, uno de ellos consumiría mucho tiempo, dinero y energía, pero está tomando más tiempo de lo esperado y que inicie no depende de mí, sino de factores externos, por lo que me dije: “entrenar mientras se pueda de la mejor manera” y así fueron pasando las semanas, se iban acumulando kilómetros y el cuerpo respondía.

El primer test fue el estándar plus de Endurance Challenge en Barranquilla, donde me sentí bien nadando, en bici un poco quedado, promedié 250 vatios y tuve una potencia normalizada de 264 en los 60 km. y corriendo en control y con tanque para aguantar, promediando un paso de 3:52/km. en los 15 km.

Así, finalmente, llegó la hora del viaje y una vez en Lima los entrenamientos en grupo y la camaradería hicieron que el ambiente se prestará para tener unos días previos sin problemas, poder descansar, comer e hidratar según lo que acostumbro.

El día previo a la carrera nadamos sin wetsuit (por la hora en la que nadamos) y me sentí a gusto, suelto y rápido, sin embargo el día de carrera las condiciones eran distintas e ir con wetsuit fue la decisión, una vez dieron la salida, sentí los hombros apretados por el traje y el trisuit,  se me complico hacer un buen recobro aéreo, aparte de ello, no me lograba ubicar, sentía que el mar me tiraba de lado y me tocaba corregir cada 4 o 5 ciclos de brazada, finalmente salí del agua y vi que el reloj marcaba algo más de 26 minutos, no había sido una buena natación y si quería ser top 10, debía apretar.

En el ciclismo me sentí fuerte desde el inicio, vatios altos y frecuencia cardíaca (FC) controlada, esto ayudado con un asfalto en buenas condiciones y un terreno prácticamente plano. Mi referencia más que la potencia, es tratar de no bajarme de 150 pulsaciones, lo logré en la primera vuelta, en las otras dos por ratos lo conseguía y por ratos me desconcentraba viendo que tan lejos iban los pros. En la primera vuelta promedie 151 pulsaciones, en la segunda 145 y en la tercera 144, en las tres el paso fue similar, a pesar que en la primera moví más vatios, siendo la tercera la más lenta, en cuanto a potencia promedie 260 y la normalizada fue de 268, aún no mi mejor forma, pero si mejorando en relación a Cartagena 2022 y Barranquilla.

Al bajarme a correr, las sensaciones también fueron buenas, me sentía con energía, gracias a que hice la tarea de consumir las 2.5 caramañolas con Isocarb, que son 150 gr. de carbohidratos, además de 2 geles de 30 gr., para un total de 210 gr., promediando, así, 93 gr. por hora.

Los dos primeros kilómetros salieron muy fáciles, tenía la motivación de ir primero en las categorías, con cerca de 3 minutos de diferencia, tiempo que quería aumentar y, haciendo cuentas en la cabeza, iba en la posición 12 de la general, el objetivo, ahora, era mantener el paso por debajo de 3:50/km. y alcanzar físicamente a algunos profesionales.

Presione y presione, para mí es más fácil controlar la intensidad corriendo que sobre la bici y, finalmente, lo logré, pasé a tres profesionales en la segunda vuelta y me ubiqué como el mejor grupo por edad y noveno en la general.

Fue un buen test para The Nariño Challenge, ya que, a diferencia de otras ediciones, el sol se dejó ver en Lima y la temperatura estuvo sobre los 26°C, lo que me continúa llenando de confianza para mantener un buen ritmo en el calor.

Si, se lee rápido, parece que fue cuestión de trámite, pero todos los que hacemos triatlón sabemos que lo más complicado no es la carrera, sino cumplir el día a día, sea un entrenamiento divertido, algo de series o uno monótono y largo, a la final lo que dará resultado no será una sesión mágica, sino la suma de cada una de las sesiones, por improductiva que parezca.

Aprovechando lo corto del blog y la coincidencia con la noticia del caso de dopaje de Collin Chartier, quisiera escribir y dejar mi opinión al respecto: Lo primero es que noticias como estas, que poco se ven en el triatlón, nos recuerdan que el dopaje si existe en este deporte.

Desde siempre he detestado el dopaje o cualquier tipo de trampa en el deporte, me carcome por dentro, saber que hay atletas por ahí que por x o y circunstancia justifican su uso, no lo entiendo y mucho menos comprendo cómo pueden validar para sí mismos sus victorias y, con este último caso, queda comprobado que puede ser cualquiera, el tipo más buena gente, como por ejemplo veía a la distancia a Chartier o el más arrogante, como pudo ser Armstrong.

Desde pequeño escuche rumores acerca del dopaje en triatlón, pasando por entrenadores que se vanagloriaban de lo mucho que aguantaban sus atletas después de una dosis, hasta cuando la misma Federación no aplicó las sanciones correspondientes, a los pocos atletas que daban positivo o eran negligentes en estos procesos, como ocurrió recientemente con un ex triatleta que se pasó a otro deporte y terminó en los olímpicos, sin tener un proceso claro de castigo, no por su culpa, sino por la misma negligencia de la Federación.

En los 90´s e inicios del siglo, los triatletas en Colombia eran vistos como tramposos por practicantes de otros deportes como la natación, el triatlón era muy cercano al ciclismo y al patinaje y, lamentablemente, algunos cayeron es este tipo de prácticas, pero era un tema del que varios atletas y entrenadores hablaban abiertamente; por la misma época en las bicicleterías ofrecían abiertamente supuestos productos milagrosos o la famosa pichicata, esos años fueron frustrantes para mí, fue el momento en el que decidí alejarme del tri por un par de años (esa no fue la única causa) y enfocarme en la natación, finalmente regresé pero con una idea en la cabeza: Puede que nunca gane, pero seré mi mejor versión y, si esta versión no es lo suficientemente buena, la aceptaré y celebraré porque es mi 100%, mi propia victoria.

Por denunciar me he ganado enemigos, insultos, demandas y hasta golpes me han dado, pero es un tema que de verdad me lastima, sin embargo, con un poco más de madurez, serenidad y con dos niñas a cargo, he venido entendiendo que, en Colombia, para muchos, el todo vale esta incrustado en el subconsciente, lo cual duele, pero, aun así, he preferido creer en mis capacidades como entrenador para sacar lo mejor de cada atleta, entendiendo que el camino en el rendimiento es durísimo y no es para todos.

Todo esto, también, gracias a la oportunidad que tuve de haber sido parte de un equipo profesional, viendo, de primera mano, cómo entrenaban campeones mundiales de Ironman y medallistas olímpicos, eran entrenamientos brutales, largos y monótonos, que se repetían semana a semana, al mismo tiempo veía como otros muchos, como yo, llegaban, se quemaban y no aguantaban el ritmo, dejándome de enseñanza que la disciplina y el talento, también, son componentes del entrenamiento, tienen que existir para que este tipo de planes funcionen, así que romantizar que sólo con disciplina se triunfa o sólo porque lo soñé lo voy a lograr, no es del todo cierto, no todos nacemos para ser campeones mundiales, pero si para desarrollar todo nuestro potencial.

Resulta paradójico, pero revelar esta gran verdad a varios pupilos ha sido un choque, hablarles claro de lo que necesitan poner en juego, el entrenamiento y los sacrificios que deben asumir los ha colocado en situaciones incómodas, que los ha molestado y, los entiendo, no es fácil. Hoy en día pasa con los noruegos, todos quieren ser como ellos, pero nadie quiere renunciar a su vida social, a tener novi@, a tener que vivir de campamento en campamento (sin lujos ni una vida glamurosa), a pasar de una sesión a otra como un robot, pero si quieren la gloria y el reconocimiento.

Con todo esto lo que quiero dejar en claro es que no está bien señalar a nadie sin las pruebas correspondientes, sólo porque no somos capaces de entrenar o vivir de la forma que ellos lo hacen o, simplemente, no tenemos el talento físico que ellos tienen, pero tampoco está bien doparse, ni justificar el dopaje porque “todos lo hacen”.

El doping es el acto más egoísta que existe, quien lo hace no valora a sus competidores, sólo le importa su bienestar y su victoria a toda costa, no le interesa arrebatarle el triunfo a alguien que pudo haber pasado por crisis, depresiones, accidentes o lesiones, pero se levantó una y otra vez y se hizo más fuerte para seguir luchando con sus propios medios.

La victoria no puede ser el único fin del deporte, el deporte es formativo, debe educar en valores y, el deporte de rendimiento, a pesar de ser despiadado y cargar con una gran sombra de trampa, tiene que inspirar al ser humano a romper sus límites.

El positivo de Chartier, finalmente, me parece positivo, valga la redundancia, hablando de un deporte que no tiene muchos casos de dopaje conocidos, porque quiere decir que existe algún tipo de control, que aún es mínimo y permite salirse con la suya a muchos.

Hoy frente a una pantalla y queriendo obviar estas noticias, espero con ansías las grandes del ciclismo y todos los eventos deportivos, siendo ingenuo y pensando que todo es posible lograrlo de forma ¨natural¨, a punta de esfuerzo, disciplina, una dosis de talento, sacrificio y entrenamiento, que esa es la única fórmula.

 

lunes, 26 de septiembre de 2022

LA RECTA FINAL PARA KONA

 


Ayer, al terminar el último brick largo (montar y bajarse a correr), me dije mientras caminaba de regreso a la casa, con una sonrisa en la cara y en el alma: “ya está todo hecho, con el tiempo y las condiciones que tuve, no hay nada que reprochar, hice lo planeado y hasta más”.

Este último bloque de tres semanas, casi idénticas, ha sido el más duro, en cuanto a tiempo e intensidad, desde que volví a entrenar estructuradamente hace dos años y medio; promedié 26 horas por semana y, comparado a lo que hice en los últimos años como profesional, estuvo cerca al 70% de los bloques más fuertes y  muy cerca del promedio de mis inicios en la élite.

La semana consistía en dos días de brick: uno con pasos de umbral en bici y potencia en carrera y, otro, con pasos de tempo en bici y de umbral en trote, sumado a un día de fondo de bici y otro de atletismo, mientras que en la natación tenía un día de 100s y otro de potencia, todo eso acompañado de sesiones de mantenimiento y recuperación.

Nadando sentí que fui de menos a más, cada vez más fuerte, tuve la oportunidad de estar acompañado de Arturo y Alejandro Guzmán en algunas sesiones claves, lo que me ayudo a mejorar y, en general, sentía que los pasos salían solos.

En la carrera a pie, a pesar que era la carga más alta, fue la disciplina en la que mejor me sentí, los fondos se pasaban rápido y los intervalos los hacía sin mirar el reloj, por el otro lado, en el ciclismo, me costaba mantener el paso en los intervalos más largos y seguirle el ritmo a Alejandro, que, hoy viendo los resultados de Cozumel, entiendo el por qué, pues ha mejorado bastante, así que sólo espero que una vez me quite de encima las capas de cansancio algo de sus números estén tambien en mis piernas.

Quedan 12 días, de hoy lunes al sábado será casi la misma estructura de las últimas tres semanas, pero disminuyendo el volumen y manteniendo la intensidad y, el viernes, finalmente, programaré mi semana de competencia, que será muy similar a las que he venido haciendo este año, en este momento no hay que inventar nada con el entrenamiento, mucho menos con la nutrición, en la cual logré consumir sin dificultad los 90 g. de carbohidratos por hora, en los entrenamientos específicos.

He hecho todo lo que estaba a mí alcance, ha sido desafiante mantener un balance entre el trabajo, la familia, el entrenamiento y el proyecto de desarrollo de Tempo, que apenas esta iniciando y, en el cual me enfocare totalmente apenas regrese de Kona.

Así, el sábado viajaré tranquilo, dispuesto a dejarlo todo y a disfrutar de este sueño aplazado de nadar en Kailua Bay, rodar en Queen KA y correr en Ali´i Dr. y , estoy seguro que muchos de ustedes me seguirán y acompañaran, con su buena energía, a cientos de kilometros.

Ya me han preguntado cual es el objetivo y eso está claro: Ganar la categoría, hacer el mejor parcial de natación y ser el mejor colombiano, tareas ambiciosas, pero posibles y, al mismo tiempo no me trasnochan.

Tambien me han preguntado de los posibles ¨rivales¨, de los extranjeros, la verdad, ni idea de quienes están, de los colombianos si he podido ver sus resultados y por el momento este es un corto análisis: Jonathan está muy fuerte en la bici y sobre todo corriendo, creo que es el favorito entre los cafeteros, Nicolás, tiene uno de los mejores ciclismos de los grupos por edad, Juan Eugenio, toda la experiencia del mundo en Kona y Felipe viene mejorando año a año, sólo por nombrar algunos.

Pero esto es una carrera de yo contra yo, luchare por esos objetivos, pero, repito, no me trasnochan, lo que me hace soñar despierto es la experiencia de estar allá con mi familia, de verlos durante la carrera y de cruzar la meta y abrazarlos, después de haberlo dejado todo, de la misma forma que lo hice en cada uno de los entrenamientos, desde hace un año, cuando logré el cupo.

Para todos los que estarán viviendo esta experiencia les envío mucha suerte mecánica, que lo disfruten a su manera y según sus metas, en especial a mis pupilos: Paola, Álvaro, Francisco, Jaime y Valentina, que también hicieron lo todo lo posible por parase en la línea de salida, en sus términos, tiempos y condiciones.

Por último gracias, mil gracias a todos los que durante este tiempo han aportado, con su tiempo, recursos, palabras y pasión por el sueño de Kona: a Jean Pierre de Enervit, Giovanni de Páramo, Juan y Sergio de TNC, Nohemí y Jorge que nos acampañan sin dasampararnos en cada entrenamiento, a cada uno de los pupilos que me han concedido este tiempo, a mis amigos que no paran de animarme y emocionarse tanto o más que yo, a Mauro, que ya sé si entra como amigo o como familia, pero siempre está para todo y, por su puesto, a mi familia con quienes estaremos en The Big Island.

Desde Kona, realizaremos un live con TNC, para contarles, de primera mano, lo que se vive en la meca del triathlon y lo que siente un primiparo viviéndolo.

Antes de despedirme y anticipandome a lo que suceda en la carrera, de una vez les advierto que cuando finalice la carrera, inmediatamente, no publicaré el acostumbrado blog, esté será uno de los regalos para los asistentes al Campamento de TNC-Tempo en Giradot, quienes tendrán en primicia todos los detalles de esta gran experiencia, en vivo y en directo, después de esto si tendrán mi acostumbredo blog.

miércoles, 5 de agosto de 2015

MIAMI 70.3: ¡ESE INSTANTE!

Ya muchos saben que por primera vez no terminé un evento de larga distancia en más de 20 años en el triatlón. Realmente doloroso, pero la lección está aprendida y ahora viene la revancha en el Ironman de Cozumel, para terminar una de las temporadas más duras de mi carrera deportiva.

Como no hay mucho que contar sobre este medio Ironman, me quiero enfocar en ese instante del retiro.


La natación estuvo dentro de lo presupuestado, me sentí fuerte, salí en el lote puntero y al momento en que salte para montarme en la bicicleta escuche que esa no era la línea de monte, sino 5 metros adelante, así que rápidamente me bajé, pero aterrice de rodillas y resbalé. Desde ahí todo se vino a pique, perdí el grupo de punta, me desconcentré, pero a pesar del dolor, que era controlable, y la frustración decidí seguir. Al kilómetro 15 un grupo me dio caza, o mejor lote, pues la mayoría de ellos no guardaban más de 2 m. de distancia, a pesar que el día anterior nos habían repetido varias veces, que eran 12 metros de diferencia entre los atletas profesionales. Creo, que la próxima vez deberína hacer la charla en portugués e italiano.

Seguí con ellos guardando la distancia, pero cada vez que lo hacía, alguno me pasaba y se metía en el medio, comportamiento totalmente prohibido, pues se debe rebasar todo el grupo, si no encuentra un espacio mayor a 20 m. En esa dinámica seguí hasta el kilómetro 30, cuando ese instante se presentó: Me desconcentré, los pensamientos negativos me invadieron, baje el ritmo, me quedé del grupo y a los 3 km. paré y regresé montado a la zona de transición, mientras del otro lado, pasaban las categorías y me miraban, fueron 33 km. de sólo vergüenza.

Pero que pensamientos me invadieron?
Es un pequeño instante, que ya lo he tenido, cuando en vez de sufrir otro minuto, decides pedalear más suave o no seguir el ritmo, tu cabeza empieza a decirte que no vale la pena, que es más fácil rendirse, las piernas están llenas de ácido láctico, la frecuencia cardíaca por las nubes y sientes que no tienen fuerzas para empujar los pedales, y en vez de enfocarse en ir por más, te enfocas en el dolor y terminas dándole la razón a esa vocecita en tu cabeza que sólo esta llena de frases negativas.

Pero esta vez no sólo fue perder el lote, había una historia previa, en San Gil ya había experimentado una carrera similar y sabía lo que era sufrir por cuatro horas, para, al final, no obtener ningún reconocimiento, y en Wisconsin, por falta de entrenamiento específico, por la anterior caída, había tenido que caminar gran parte del maratón y se convirtió en una jornada muuuuy larga y dolorosa.
Así que pensar en colocarme en esa situación de nuevo no fue fácil.

A eso se sumaban pensamientos, como: lo hice todo bien en la natación, para tan sólo caerme y perder la oportunidad; ó los demás van haciendo trampa y voy a tener que pedalear sólo, no veo oportunidad montando sólo; o, pues le digo a todos que fue por la caída, tengo la excusa perfecta, etc…

Pero si en cambio, hubiese seguido con mi plan, que era terminar y dar lo mejor para analizar los resultados, sin importar la posición final, porque realmente era un chequeo para Cozumel, hubiera obtenido información importante y la satisfacción del deber cumplido.

En definitiva ese instante de indecisión me costó la carrera, y ese instante se nos presenta no sólo en el triatlón sino en la vida a todos sin excepción, y está en nosotros el ser capaces de tomar la decisión correcta para no lamentarlo y quedar con ese vacío y esa pregunta y “¿que tal si?”

Mil gracias por todos los mensajes de apoyo, me ayudaron a colocar la carrera en perspectiva y enfocarme rápidamente en mi próximo reto. Nos vemos en Cozumel, y estén atentos al próximo blog: tips para el Ironman.



TRIATLÓN SAN GIL: AL FINAL TUVE SUERTE

Cuando comencé a pensar sobre este blog, quería culpar de todo a la mala suerte, en menos de dos semanas dos competencias que estaban a mi favor terminaban con descalificación y accidente. Pero pensándolo mejor, son lecciones que debo aprender y agradecer que la caída no paso a mayores.

El medio de San Gil fue una decisión de último momento con la cabeza caliente después de la injusta descalificación en el full de Atlantic City. Tan caliente fue, que la tomé a las 4 am del día siguiente, cuando del cansancio y sin poder dormir me levanté y me percate que me habían descalificado, fue desde ese momento que el plan no funcionó.

Al no tenerlo planeado los costos se elevaron, le incumplí a Jineth la promesa de descansar y pasar un fin de semana entero con ella y apresure la recuperación. Quería ganar a toda costa y subestime a los rivales que conocían la zona y estaban adaptados a la altitud.

El día de la carrera estaba un poco más preparado, esperé hasta último minuto para quitarme la ropa y saltar al agua, para que el frío no me afectara como en ocasiones pasadas. En la salida las gafas se me cayeron y dure toda la natación tratando de acomodarlas, aún así salí en el lote de punta, que me aventajo en los 800 m. de transición. Llegué afanado a montarme en la bicicleta sin poder ver, pues las gafas estaban totalmente empañadas y apenas estaba amaneciendo, así que con una mano trate de quitármelas pero al mismo tiempo toqué algo con la rueda, pudo ser un pavee suelto o una piedra y sin darme cuenta estaba en el piso.

Por instinto me levanté inmediatamente pero no podía enderezarme mientras trataba de arreglar la bici y recoger las zapatillas. Para mi fue eterno, pero no creo que hayan pasado más de dos minutos. Me monté a la bicicleta como pude y salí a perseguir. Aún no sentía nada pero con el paso de los kilómetros la rodilla y el costado derecho comenzaron a doler.

Como no venía preparado, tampoco tenía idea que tan larga era la subida, nunca me imagine que pasáramos de 1900 a más de 2600 m. y ganáramos 1000 m. de desnivel. Aunque la bicicleta fue tortuosa y cada vez me dolía más las costillas del lado izquierdo donde recibí el mayor golpe, aún hacia cuentas para darle caza al tercero, pero al bajarme de la bicicleta todo cambio; ahora era sobrevivir.

El primer paso fue como una puñalada en el costado y me dejó sin aire. Pensé en retirarme allí mismo. Pero definitivamente no soy de esos, continúe y traté de aumentar la velocidad, pero era inútil. Cada vez que aceleraba la respiración, el dolor se intensificaba. Mi única forma de terminar la carrera era soportar el dolor sin tratar se acelerar. Eso si sentí cada paso de los 21 km.

Terminé, me senté y permanecí quieto por un largo tiempo hasta que reuní fuerzas para ir a la zona de recuperación donde no encontraron sino raspones.

Entonces pensé que había sobre actuado. Pero de regreso a Cozumel me di cuenta que no. Fue otra tortura, 13 horas que incluyeron: manejar, taxi, bus, avión, bus, ferry y carro. Aún así entrené lo que soporte hasta hoy (miércoles), cuando fui al médico porque el dolor no disminuía. Quien después de las respectivas radiografías encontró una pequeña fractura, que no se desplazó, en una de las costillas.

El único remedio es el descanso, tendré que hacerle caso y parar por una semana, afortunadamente no fue la clavícula o algo peor. Y por suerte viajo mañana a Colombia, y podré tener más tiempo con mi familia sin estarles afanando porque al otro día tengo que entrenar…. Veremos cuanto me dura la paciencia.

Muchas gracias por estar pendientes y los mensajes de apoyo.
Por último quiero decir que es una carrera muy bonita, súper bien organizada y que supera a muchos eventos de Ironman, la recomiendo para todos los que quieran un reto de verdad.

Saludos,

Andrés

¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ EN ATLANTIC CITY?

Voy en el avión de vuelta (martes, 6:00 am) aún sin saber que paso. Bueno, ustedes tampoco así que desde el principio:

Este fue mi primer full de la serie Challenge y realmente la diferencia se nota en todo. Esta organización hizo lo mejor para que los participantes se sintieran a gusto y disfrutarán desde el momento en que se registran hasta el desayuno de la premiación.

Son muchas las cosas para destacar, pero lo que más me gusto fue su cuidado en los detalles, la comida (no pizza en la meta, ni comida chatarra en la cena de carbohidratos, ni en la fiesta de bienvenida o en el desayuno, si no comida recién preparada, variada y saludable), la energía de los voluntarios y organizadores, los eventos y conferencias que colocaron alrededor de la feria y el recorrido. Además de la premiación y acomodación para los profesionales.

Se nada en una bahía y por el calor de los últimos días no se permitió el traje de neopreno, pero venía preparado con mi speedsuit. Como para todo, venía preparado para todo, eso creía. No nade al nivel que estaba entrenando, debí haber sido capaz de nadar con el líder o abrir una ventaja mayor con atletas como Macca, Gerlach o Fredick, pues sé en el nivel que estoy.

Salí de segundo del agua y varios persiguiéndome a unos pocos segundos. Comenzamos a rodar rápido y me sentía fuerte. Trataba de cuidarme de no infringir “the stacker rule” que aunque la traté de explicar y eso mismo hagan los jueces, para mi no tiene sentido. El punto es que no se puede ir en la misma línea de la persona que va enfrente sin importar que tan lejos se esté, pueden ser 10 metros o 1 km. Siempre y cuando la pueda ver. Así qué se debe estar pendiente si el de adelante se mueve para cambiarse de lado. Además sólo aplicaba a los profesionales y es efectiva en todos los eventos de la USAT sin drafting exceptuando los Ironman.

Rodé los primeros 60 km. Con el grupo de punta, hasta que en un descenso deje un espacio mayor y un carro que se metió a la vía casi me atropella. Tuve que frenar en seco y perderlos. Desde ahí todo comenzó a salir mal, trate de alcanzarlos y en un momento casi lo logro. Pero allí no paró todo, en una intersección me desvié por seguir las órdenes de un policía y varios kilómetros más adelante me di cuenta que estaba perdido. Seguí montando hasta que salí de nuevo al circuito, pero al pasar por uno de los indicadores de distancia me di cuenta que había cortado una parte, porque me faltaban 8 km.

No sabía que hacer, no veía jueces a quienes preguntar, así que decidí reponerlos en la segunda vuelta. Fue totalmente desconcertante ver como en el momento que me devolvía, los líderes y otros que iban detrás de mi me alcanzaban mientras completaba la parte faltante.

De nuevo en el recorrido, por fin encontré un juez y le expliqué lo que había ocurrido, me dijo que no había problema. Pero fueron 60 o más kilómetros de estrés pensando que hacer, además del tiempo perdido.

Traté de enfocarme en el esfuerzo y luchar con el viento en contra de los últimos 40 km. Por la autopista, donde no veía a nadie; era como si estuviera en unos de mis entrenamientos en Cozumel. Aún en mi mente no sabía que iba a pasar con mi desvío en la bicicleta, si debía seguir o retirarme. Opte por la primera y cuando me baje a correr estaba de 12 a 13.

La primera mitad del maratón me sentí espectacular, por fin iba a romper la barrera de las 3 horas. Pero un error en la primera hora me comenzó a pasar factura, el no comer y beber lo suficiente porque me sentía muy lleno. A los 22 kilómetros estaba de noveno y seguía descontándole a los demás. Llegue a estar 8, pero tuve varias crisis, donde las piernas no respondían, pesaban y por más que me esforzara no podía mantener la velocidad. Faltando 4 kilómetros me paso Petr y termine de noveno con nueve horas y seis minutos, en una carrera con condiciones muy fuertes de viento y calor.

Se preguntarán, bueno pero qué fue lo que pasó? Pues fui al hotel, mire los resultados y si estaba de noveno (por fin el primer cheque del año), había pasado por todos los puntos de control, y se veía como en uno de ellos fui demasiado rápido, por el corte, y en el otro demasiado despacio, por la reposición.

Me devolví a la meta, ayude a repartir medallas, me quede un rato más y me devolví al hotel a eso de las 10 para tratar de dormir, algo que es muy difícil después de un full, a eso de las 2 am me levanté porque no conciliaba el sueño, prendí el computador y vi un mensaje de un amigo que decía que mi tiempo no estaba. Mire los resultado y aparecía como descalificado.

Ahora si que no dormí nada, a primera hora me comuniqué con uno de los organizadores y le comenté la situación, y el me puso en contacto por email con la juez que tomó la decisión basada en los parciales. Le explique y envíe la foto de mi Garmin con la distancia extra, y me respondió que me busco a las 11 de la noche para que le explicará, pero que no me había encontrado.

Después de varios correos, este es el momento que aún espero que al bajarme del avión, me encuentre con una buena noticia. Pues pueden descalificarme o ponerme tiempo, dependiendo si fue ventajoso o no. Pero créanme, no lo fue. Así que la espera sigue…

Aún no tengo noticias, pero los mantendré informado en mi página: https://www.facebook.com/pages/Andres-Castillo/51799576899?ref=hl o este mismo blog.

Gracias por estar pendientes y toda la energía que me enviaron, al parecer voy a correr el half de San Gil en dos semanas para sacarme esta espina.

miércoles, 5 de febrero de 2014

POST Y PRETEMPORADA


Las últimas semanas han estado más ajetreadas de lo usual, no he tenido, ni siquiera, el tiempo, para tomarme mi café mañanero con la calma habitual mientras reviso el correo... Bueno, ni siquiera he podido mirar el Facebook; tampoco he podido almorzar con calma y mucho menos mi refrigerio...

Al parecer mi día gira alrededor de la comida, y eso que ya pasaron las vacaciones, que realmente lo único que recuerdo es comer, comer y comer. Creo que a todos nos ocurre en la temporada de fin de año. Ya sea en Colombia con las novenas, en México con las Posadas y en todo el mundo con las fiestas de Navidad y Año Nuevo. No podemos disfrutar de tantas delicias porque nos sentimos culpables por los kilos que vamos aumentar y que pesaran durante las primeras semanas del año.


Pues mi sugerencia es sencilla: no se preocupen tanto, este proceso es normal y necesario en cualquier plan de entrenamiento. El cuerpo finaliza el año, si en realidad entrenaron como se debe, totalmente desgastado y con algunas deficiencias y, la mejor manera de recuperarse es el descanso y la comida para poder afrontar física y mentalmente la nueva temporada.

Ahora, que ya están rellenitos y frescos para iniciar, lo que no les voy a negar es que se vienen un par de semanas incómodas, mientras el cuerpo se adapta de nuevo a la rutina, es momento de no desfallecer ante el cansancio, ni buscar una nueva marca personal, eso no va a pasar. Lo que si ocurrirá es que estarán más adoloridos y cansados de lo usual. Pero no todo es malo, en este tiempo que el cuerpo esta desentrenado y menos eficiente, se quemaran más calorías y disminuirán más rápido de peso, realizando, incluso, las mismas cargas que cuando están en plena forma física.

Todo será más fácil, siempre y cuando no hayan abusado de la comida y, mucho menos, del licor. Pero si después de la pretemporada, que debe durar unos 2 meses, aún siguen con exceso de peso, les recomiendo los ejercicios de intervalos o de alta intensidad que ayudan a quemar más calorías y por lo tanto grasas, en comparación con los ejercicios aeróbicos, pues se estimulará por una mayor tiempo el metabolismo una vez finalizada la sesión de entrenamiento. No es recomendable hacerlo iniciando la temporada, pues al estar fuera de forma se estará propenso a las lesiones, mejor implementarlo paulatinamente.

Otra recomendación para este inicio de temporada es alimentarse bien y cuidarse del clima, especialmente del frío, en el hemisferio norte. Por esta temporada rondan los virus y, si a eso le sumamos una dieta desbalanceada y carente de frutas y verduras, retrasaremos nuestro retorno a la rutina, con enfermedades como el resfriado.

Retomando mi falta de tiempo, esto se debe a que finalmente puedo decir que llegué a mi casa, porque con Jineth (mi esposa) nos convertimos en propietarios de nuestro primer apartamento en Cozumel y estamos en medio de remodelaciones. Además decidí seguir el consejo de Brett (Sutton, mi entrenador) y trabajar medio tiempo con los atletas Junior del programa social del equipo Tri Cozumel y la Fundación Tres Hermanos.

En un principio estuve muy dudoso respecto llevar a cabo esta labor pero, en definitiva, tres fueron las razones para aceptar este nuevo rol en mi carrera profesional: Primero, aprovechar el tiempo al lado de Brett y seguir aprendiendo su método de entrenamiento para seguir creciendo como entrenador. Segundo, aportar al proyecto DOVE y al programa social en Cozumel, para ayudar al cambio del triatlón y por último el factor económico, pues, este trabajo me ayudará a iniciar más tranquilamente mi vida de casado y de propietario, así como a cimentar las bases económicas para continuar mi carrera deportiva.



Así, estas primeras semanas me he sentido como un zombi, el día no me alcanza y apenas llego con energía para preparar la cena con mi esposa. Pero es una inversión que decidimos hacer y en la cual aparté del equipo TriCozumel me seguirá apoyando Dolphin Discovery, la Gobernación de Quintana Roo, Aquasphere y On Running, con todos estoy muy agradecido por la confianza, especialmente con las dos últimas, con Aquasphere porque llevan conmigo un largo camino, han confiado en mí y llevo su nombre orgullosamente, no solo porque son mis patrocinadores, sino porque tienen productos de altísima calidad que me han permitido siempre mantener mi fortaleza en el agua y con ON Running porque, definitivamente, sin ellos no podría haber cumplido todos los kilómetros del año pasado, más si a eso le sumamos que en Cozumel corro casi todo el tiempo en el asfalto, realmente sus tennis me han mantenido libre de lesiones por ya más de un año y eso no tiene precio.

Mi próximo reto es el 70.3 de Monterrey, una nueva ciudad por conocer, así que los consejos acerca de la ciudad son bien recibidos. Como no todo fue comida y descanso en mis vacaciones (realmente nunca pare de entrenar solo disminuí el volumen) les dejo algunas fotos (en mi pagina de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Andres-Castillo/51799576899?ref=hl) de un par de carreras atléticas que competí. La primera el 15 de diciembre en Bogotá, fue una carrera de 12 km., ascendiendo a más de 3200 metros, al Cerro de Guadalupe, que no conocía, y la otra, el 5 de enero, fue una carrera X-terra, mi primera vez en esta clase de eventos, de 21 km. en Fort. Myers, Florida. Además tenía planeado correr la 5 K. de Castaway Disney aprovechando el crucero, pero fue cancelada, claro eso no me alejo de fiel amiga por una semana: la banda del gimnasio.

Un abrazo y muchos éxitos en este año.