El domingo competí el 70.3 de Florida por séptima ocasión, y por segunda en este nuevo recorrido. La mayoría de recuerdos son positivos, he mejorado mis tiempos año tras año, ha sido un punto de comparación y evaluación del entrenamiento, además de un sitio de encuentro con familiares, amigos y conocidos que me hacen sentir de local. En 2007 fue mi primera participación, y choque con la realidad. Pues decidí competir como profesional, creyendo que era como la ITU. El resultado: no quede ni entre los cincuenta primeros de la general. Así que el siguiente año corrí como categoría, quede segundo y clasifique al mundial donde fui tercero. Pero en el 2009 regrese mejor preparado para volver a intentarlo como pro, quedé veinte, y de ahí en adelante seguí mejorando: noveno en 2010, quinto en 2011 y cuarto en 2012. El año pasado no participé y este año fui doce.
Se puede decir que fue un paso hacia atrás, o para coger impulso, me inclino por la segunda opción. Aunque desmejoré cerca de nueve minutos, especialmente en la bicicleta, no era una carrera primordial sino un escalón en el nuevo proceso.
¿Cómo va ese proceso? Me siento mucho mejor corriendo, el pulso lo demuestra y la cadencia lo confirma; cerca de quince pulsaciones por debajo del promedio que mantenía en otros años, claro que es diferente correr en la punta que bajandose sin posibilidades de estar en el podium o top cinco.
Para resumir: nadé cómodo y confiado, al principio un danés se escapó y el grupo lo dejó ir, porque nadie quería poner paso, lo que ayudo a aumentar su distancia, hasta que faltando 600 m. Decidí intentarlo y alcance a descontar y dividir el grupo, pero lo pagué en la transición.
Salí segundo del agua, aunque oficialmente fui cuarto porque el tiempo se tomaba unos 50 m. adelante, y ya en ese momento mis piernas no respondían al paso de los demás. En la transición perdí el 50% de la carrera, pues me pasaron los favoritos como Greg Bennet y Víctor Zyemtsev, con quien he montado en años anteriores y quedé en tierra de nadie.
Montando me sentí bien de pulso pero de nuevo las piernas no tenían explosibilidad, lo atribuyó a que el entrenamiento ha estado más enfocado a la distancia Ironman. "Trabajé" si ha eso se le puede decir trabajo (ahora la regla del drafting son 12.5 m. Para los profesionales, lo que reduce totalmente alguna ayuda) con quienes me fueron pasando.
Cuando me bajé a correr tuve una lucha mental para no retirarme, estaba desmotivado de como se había presentado la carrera, de bajarme atrás y de montar con competidores que normalmente supero, además sabía que mi esposa, Jineth, que me estaba acompañando, debía estar triste con mi desempeño. Con el paso de los kilómetros fui borrando todos los pensamientos y enfocandome en correr, sólo en eso, correr. Y me pareció fácil, cada vez más rápido y ligero, comencé a recortar distancias y pase del puesto 16 al 12.
Quedé con un sabor agridulce, agrio por la transición y el ciclismo, y dulce porque estoy nadando bien, a pesar de entrenar sólo, y porque el trote cada vez se siente más natural, con un pulso y paso, que sé, puedo mantener para un Ironman, el cual es el objetivo de este primer semestre: Challenge USA en Atlantic City el 29 de junio.
El viaje también me dejó cosas buenas como el nuevo acuerdo con Mack Cycle, que vuelve a ser mi patrocinador de ciclismo. El descubrir los nuevos tenis ON Cloud, que desde ahora son mis favoritos, al combinar ligereza y protección, perfectos para un 70.3 o un Ironman. Y comprobar la flexibilidad y comodidad del nuevo traje Phantom de Aquasphere.
Tres días después de la carrera sigo pensando en como mejorar las deficiencias mediante el entrenamiento y ya tengo algunas soluciones como hacer "bricks" o transiciones de natación al ciclismo, de forma más continúa y con la ayuda del ciclosimulador, aprovechando las instalaciones de la piscina de Cozumel. Además de aumentar la intensidad en la sesiones de velocidad y la duración de estas. Sin perder el balance, clave del entrenamiento.
Porque no existen sesiones mágicas, sino una buena combinación y continuidad de ellas. De nada sirve hacer una de las súper sesiones del campeón mundial publicadas en la ultima revista de triatlón, si no conozco el objetivo de está, si no tengo el entrenamiento previo, ni las capacidades y si no la combino con la natación y el atletismo para lograr mi objetivo. Ese es el punto que estoy analizando con el mejor mezclador: Brett Sutton.
En menos de un mes tenemos el primer evento DOVE en Cozumel (www.projetdove.org) que me servirá para evaluar y mejorar mi velocidad mientras apoyó al programa social de mi equipo TriCozumel, la Fundación Tres Hermanos y la Gobernación de Quintana Roo. Ustedes también pueden hacerlo participando del 9 al 11 de mayo, junto a atletas de la talla de Reinaldo Colucci, Sthepen Baylis y la campeona olímpica: Nicola Spirig.
Muchas gracias por el apoyo y hasta la próxima...
Iniciando mi carrera deportiva como nadador, la curiosidad de mi papá me llevó a iniciarme en este deporte, triatlones cortos y de distancia olímpica, sin embargo nuevamente la curiosidad me llevó a probar suerte en, lo que es hoy mi vida, la larga distancia, permitiéndome obtener destacados resultados y una carrera como atleta profesional. Adicionalmente soy Entrenador, guiando a otros en el proceso de convertirse en mejores atletas.
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miércoles, 16 de abril de 2014
viernes, 21 de marzo de 2014
Ironman Monterrey 70.3: Satisfecho!
Siempre que termino una carrera busco como sintetizarla, esta vez creo que la palabra apropiada sería: satisfecho.
Satisfecho aún sabiendo que no ha sido mi mejor carrera, pero es un buen punto de partida. Desde el Ironman de Texas en mayo del año pasado, sólo he competido un 70.3 y un Ironman, he pasado por varios experimentos en el entrenamiento para mejorar mi mayor debilidad (atletismo), he trabajado por temporadas, me he lesionado, he estado a punto de botar la toalla y he tenido varios cambios personales. Definitivamente 2013 fue un año de aprendizaje, reflexión y auto conocimiento, por lo que haber iniciado esta temporada con un 11vo lugar, en una carrera de tan alto nivel, me deja satisfecho, porque nuevamente y poco a poco todas las fichas van encajando en su lugar.
Después del Ironman de Cozumel Brett me dio la libertad para trabajar en mi propio plan de entrenamiento, donde cuento con su total respaldo y su papel ha sido más como consejero. Así, a partir de lo aprendido con él en estos casi dos años, inicie este año entrenando solo, sin dejar de lado su sello, pero aprendiendo a escuchar mi cuerpo, sin descuidar mis fortalezas y mejorando mis debilidades.
Ha sido un proceso interesante, además de necesario, pues ahora que trabajo como entrenador del grupo de juniors del programa social de mi equipo, Tri Cozumel, pase lo que pase, tenga las sesiones que tenga, a las 3:30pm debo estar listo en la piscina para asumir esta labor, por lo que han sido muy reducidas las oportunidades para entrenar con Brett y todo el equipo, aquí en Cozumel, lo que me ha exigido ser aún más ordenado con el tiempo.
Por todo esto siento que aunque no quede en el top 5 como en años anteriores, sé en qué punto exactamente estoy, sé que debo hacer para regresar y mejorar y la motivación y ganas de darlo todo en cada entrenamiento siguen vivos.
Pero para resumirles la carrera, aquí va:
La natación se desarrolla en el Canal Santa Lucia, un canal artificial, que es como una piscina solamente que hay que utilizar traje de neopreno por la temperatura del agua, la natación con estas particulares condiciones fue muy luchada en los primeros metros, me hundieron varias veces, sin embargo fui capaz de salir de este gran tumulto de brazos y conectar a quienes estaban intentando fugarse y al final salir con ellos en el primer lote.
En el ciclismo, la falta de competencia me paso factura y perdí el grupo de punta en uno de los primeros puentes del recorrido, por confiarme en los nombres y tradición de los otros, no ataque con tiempo, quedando en compañía de Ben Collins y Silvestrin, quien nos dejo todo el trabajo de descontar tiempo con la punta, cosa que nunca ocurrió, aunque me sentía fuerte y con buen paso. En la segunda de tres vueltas me alcanzaron un par de atletas, a quienes no pude seguir y luego mi compañero de equipo Dan, con quien estuve unos 20 km. Hasta que perdí referencia en la parte adoquinada del recorrido, para luego montar solo la última vuelta.
Aquí tengo que hacer un pequeño paréntesis y expresar mi preocupación por el futuro de este evento: El lugar de la competencia es hermoso, especialmente el atletismo, sin embargo la parte el circuito destinado para el ciclismo, es el más peligroso en el que jamás haya competido.
El ciclismo se desarrolla en tres vueltas, con más de 2.000 atletas, es decir cuando los profesionales y los primeros competidos de grupos por edad están terminando su primera vuelta están saliendo a montar muchos competidores, lo que hace realmente complicado los sobrepasos, sobre todo cuando la gente montaba por el lado izquierdo del carril.
La zona del centro, aproximadamente unos 5 km, la superficie es pavé (cobblestone), mezclado en partes con piedras resbalosas, subidas, bajadas, viento cruzado, curvas cerradas, giros en U y un solo carril para que pasen todos los atletas, espectadores gritando, botellas volando y todo lo que puedan imaginarse de una gran ciudad. Afortunadamente este año el clima fue benévolo con nosotros y con la organización, pues de haberse cumplido el pronóstico de lluvia, la historia no hubiese sido para nada agradable, la carretera que seca ya es resbalosa, hubiese sido una pista de jabón (Monterrey tiene récord nacional en accidentes de tránsito por lo liso del pavimento) y, muy probablemente, el saldo habría sido trágico.
Para quienes no estuvieron en Monterrey imaginen lo siguiente:
Un atleta saliendo de nadar 1.900 mts en agua fría, lleno de adrenalina, subiéndose a la bicicleta e intentando hacer varias acciones al mismo tiempo: acomodarse el casco, colocarse las zapatillas, darle lap al reloj, tomar un sorbo de la botella para iniciar la hidratación, todo esto mientras se pasa por una superficie resbalosa de adoquín, con los brazos temblando y teniendo en menos de 300 metros una subida, para la que muchos no tenían la habilidad para hacer el cambio necesario, al mismo tiempo comienzan a venir de atrás gritos a todo pulmón: ¡A la derecha¡ ¡ A la izquierda¡, provenientes de otros atletas que van a hacer un sobrepaso e intentan avisar a quien va adelante; la escena no es nada agradable.
Creo que la solución sería alargar el trayecto por la autopista y hacer dos o tres vueltas en esa zona que es amplia, antes de regresar a esta parte céntrica pero incomoda ó, bien, reducir la cantidad de participantes a menos de la mitad. La seguridad debe estar por encima de los intereses económicos y siendo consecuente con otras acciones que ha tomado la organización en otros eventos esto debería suceder el próximo año.
Volviendo a la carrera, el atletismo se desarrolla alrededor del canal Santa Lucía, que es muy bello pero resbaloso y por el parque Fundidora. Para mí fue un excelente parcial, por lo trabado del recorrido, y porque me sentí corriendo sin tanto esfuerzo, con mejor técnica y me mantuve motivado a pesar de correr sólo y más atrás de lo acostumbrado.
Al final a sólo un paso de volver al top 10... Pero no se preocupen que ya estoy listo para volver por más, de eso estén seguros.
Ahora de regreso a la rutina y enfocado en el siguiente reto: Ironman 70.3 Florida, donde tendré la dicha de viajar y compartir de nuevo con mi esposa. Para luego participar en el primer evento DOVE (Yo Digo No a las Drogas, Obesidad y Violencia) del 9 al 11 de mayo. Aprovecho para hacerles una cordial invitación a que nos acompañen, les aseguro que no se van a arrepentir, será un fin de semana lleno de deporte, sana competencia y ambiente familiar.
Habrán cuatro eventos y por cada uno que cada atleta termine, sin importar el tiempo, ni la posición en que finalice, tendrá ingreso automático a las rifas que se realizarán de dinero en efectivo, así que quien quita de pronto vienen, entrenan, compiten, apoyan una buena causa y de paso se regresan a casa con un cheque en el bolsillo.
Para mas información: https://www.facebook.com/tasteofcozumelfestival?fref=ts
Muchas gracias a todos los que me leen, apoyan y siguen confiando en mi, especialmente a ON Running, Aquasphere, Dolphin Discovery y la Gobernación de Quintana Roo.
Un abrazo,
Andres F. Castillo
Satisfecho aún sabiendo que no ha sido mi mejor carrera, pero es un buen punto de partida. Desde el Ironman de Texas en mayo del año pasado, sólo he competido un 70.3 y un Ironman, he pasado por varios experimentos en el entrenamiento para mejorar mi mayor debilidad (atletismo), he trabajado por temporadas, me he lesionado, he estado a punto de botar la toalla y he tenido varios cambios personales. Definitivamente 2013 fue un año de aprendizaje, reflexión y auto conocimiento, por lo que haber iniciado esta temporada con un 11vo lugar, en una carrera de tan alto nivel, me deja satisfecho, porque nuevamente y poco a poco todas las fichas van encajando en su lugar.
Después del Ironman de Cozumel Brett me dio la libertad para trabajar en mi propio plan de entrenamiento, donde cuento con su total respaldo y su papel ha sido más como consejero. Así, a partir de lo aprendido con él en estos casi dos años, inicie este año entrenando solo, sin dejar de lado su sello, pero aprendiendo a escuchar mi cuerpo, sin descuidar mis fortalezas y mejorando mis debilidades.
Ha sido un proceso interesante, además de necesario, pues ahora que trabajo como entrenador del grupo de juniors del programa social de mi equipo, Tri Cozumel, pase lo que pase, tenga las sesiones que tenga, a las 3:30pm debo estar listo en la piscina para asumir esta labor, por lo que han sido muy reducidas las oportunidades para entrenar con Brett y todo el equipo, aquí en Cozumel, lo que me ha exigido ser aún más ordenado con el tiempo.
Por todo esto siento que aunque no quede en el top 5 como en años anteriores, sé en qué punto exactamente estoy, sé que debo hacer para regresar y mejorar y la motivación y ganas de darlo todo en cada entrenamiento siguen vivos.
Pero para resumirles la carrera, aquí va:
La natación se desarrolla en el Canal Santa Lucia, un canal artificial, que es como una piscina solamente que hay que utilizar traje de neopreno por la temperatura del agua, la natación con estas particulares condiciones fue muy luchada en los primeros metros, me hundieron varias veces, sin embargo fui capaz de salir de este gran tumulto de brazos y conectar a quienes estaban intentando fugarse y al final salir con ellos en el primer lote.
En el ciclismo, la falta de competencia me paso factura y perdí el grupo de punta en uno de los primeros puentes del recorrido, por confiarme en los nombres y tradición de los otros, no ataque con tiempo, quedando en compañía de Ben Collins y Silvestrin, quien nos dejo todo el trabajo de descontar tiempo con la punta, cosa que nunca ocurrió, aunque me sentía fuerte y con buen paso. En la segunda de tres vueltas me alcanzaron un par de atletas, a quienes no pude seguir y luego mi compañero de equipo Dan, con quien estuve unos 20 km. Hasta que perdí referencia en la parte adoquinada del recorrido, para luego montar solo la última vuelta.
Aquí tengo que hacer un pequeño paréntesis y expresar mi preocupación por el futuro de este evento: El lugar de la competencia es hermoso, especialmente el atletismo, sin embargo la parte el circuito destinado para el ciclismo, es el más peligroso en el que jamás haya competido.
El ciclismo se desarrolla en tres vueltas, con más de 2.000 atletas, es decir cuando los profesionales y los primeros competidos de grupos por edad están terminando su primera vuelta están saliendo a montar muchos competidores, lo que hace realmente complicado los sobrepasos, sobre todo cuando la gente montaba por el lado izquierdo del carril.
La zona del centro, aproximadamente unos 5 km, la superficie es pavé (cobblestone), mezclado en partes con piedras resbalosas, subidas, bajadas, viento cruzado, curvas cerradas, giros en U y un solo carril para que pasen todos los atletas, espectadores gritando, botellas volando y todo lo que puedan imaginarse de una gran ciudad. Afortunadamente este año el clima fue benévolo con nosotros y con la organización, pues de haberse cumplido el pronóstico de lluvia, la historia no hubiese sido para nada agradable, la carretera que seca ya es resbalosa, hubiese sido una pista de jabón (Monterrey tiene récord nacional en accidentes de tránsito por lo liso del pavimento) y, muy probablemente, el saldo habría sido trágico.
Para quienes no estuvieron en Monterrey imaginen lo siguiente:
Un atleta saliendo de nadar 1.900 mts en agua fría, lleno de adrenalina, subiéndose a la bicicleta e intentando hacer varias acciones al mismo tiempo: acomodarse el casco, colocarse las zapatillas, darle lap al reloj, tomar un sorbo de la botella para iniciar la hidratación, todo esto mientras se pasa por una superficie resbalosa de adoquín, con los brazos temblando y teniendo en menos de 300 metros una subida, para la que muchos no tenían la habilidad para hacer el cambio necesario, al mismo tiempo comienzan a venir de atrás gritos a todo pulmón: ¡A la derecha¡ ¡ A la izquierda¡, provenientes de otros atletas que van a hacer un sobrepaso e intentan avisar a quien va adelante; la escena no es nada agradable.
Creo que la solución sería alargar el trayecto por la autopista y hacer dos o tres vueltas en esa zona que es amplia, antes de regresar a esta parte céntrica pero incomoda ó, bien, reducir la cantidad de participantes a menos de la mitad. La seguridad debe estar por encima de los intereses económicos y siendo consecuente con otras acciones que ha tomado la organización en otros eventos esto debería suceder el próximo año.
Volviendo a la carrera, el atletismo se desarrolla alrededor del canal Santa Lucía, que es muy bello pero resbaloso y por el parque Fundidora. Para mí fue un excelente parcial, por lo trabado del recorrido, y porque me sentí corriendo sin tanto esfuerzo, con mejor técnica y me mantuve motivado a pesar de correr sólo y más atrás de lo acostumbrado.
Al final a sólo un paso de volver al top 10... Pero no se preocupen que ya estoy listo para volver por más, de eso estén seguros.
Ahora de regreso a la rutina y enfocado en el siguiente reto: Ironman 70.3 Florida, donde tendré la dicha de viajar y compartir de nuevo con mi esposa. Para luego participar en el primer evento DOVE (Yo Digo No a las Drogas, Obesidad y Violencia) del 9 al 11 de mayo. Aprovecho para hacerles una cordial invitación a que nos acompañen, les aseguro que no se van a arrepentir, será un fin de semana lleno de deporte, sana competencia y ambiente familiar.
Habrán cuatro eventos y por cada uno que cada atleta termine, sin importar el tiempo, ni la posición en que finalice, tendrá ingreso automático a las rifas que se realizarán de dinero en efectivo, así que quien quita de pronto vienen, entrenan, compiten, apoyan una buena causa y de paso se regresan a casa con un cheque en el bolsillo.
Para mas información: https://www.facebook.com/tasteofcozumelfestival?fref=ts
Muchas gracias a todos los que me leen, apoyan y siguen confiando en mi, especialmente a ON Running, Aquasphere, Dolphin Discovery y la Gobernación de Quintana Roo.
Un abrazo,
Andres F. Castillo
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miércoles, 5 de febrero de 2014
POST Y PRETEMPORADA
Las últimas semanas han estado más ajetreadas de lo usual, no he tenido, ni siquiera, el tiempo, para tomarme mi café mañanero con la calma habitual mientras reviso el correo... Bueno, ni siquiera he podido mirar el Facebook; tampoco he podido almorzar con calma y mucho menos mi refrigerio...
Al parecer mi día gira alrededor de la comida, y eso que ya pasaron las vacaciones, que realmente lo único que recuerdo es comer, comer y comer. Creo que a todos nos ocurre en la temporada de fin de año. Ya sea en Colombia con las novenas, en México con las Posadas y en todo el mundo con las fiestas de Navidad y Año Nuevo. No podemos disfrutar de tantas delicias porque nos sentimos culpables por los kilos que vamos aumentar y que pesaran durante las primeras semanas del año.
Pues mi sugerencia es sencilla: no se preocupen tanto, este proceso es normal y necesario en cualquier plan de entrenamiento. El cuerpo finaliza el año, si en realidad entrenaron como se debe, totalmente desgastado y con algunas deficiencias y, la mejor manera de recuperarse es el descanso y la comida para poder afrontar física y mentalmente la nueva temporada.
Ahora, que ya están rellenitos y frescos para iniciar, lo que no les voy a negar es que se vienen un par de semanas incómodas, mientras el cuerpo se adapta de nuevo a la rutina, es momento de no desfallecer ante el cansancio, ni buscar una nueva marca personal, eso no va a pasar. Lo que si ocurrirá es que estarán más adoloridos y cansados de lo usual. Pero no todo es malo, en este tiempo que el cuerpo esta desentrenado y menos eficiente, se quemaran más calorías y disminuirán más rápido de peso, realizando, incluso, las mismas cargas que cuando están en plena forma física.
Todo será más fácil, siempre y cuando no hayan abusado de la comida y, mucho menos, del licor. Pero si después de la pretemporada, que debe durar unos 2 meses, aún siguen con exceso de peso, les recomiendo los ejercicios de intervalos o de alta intensidad que ayudan a quemar más calorías y por lo tanto grasas, en comparación con los ejercicios aeróbicos, pues se estimulará por una mayor tiempo el metabolismo una vez finalizada la sesión de entrenamiento. No es recomendable hacerlo iniciando la temporada, pues al estar fuera de forma se estará propenso a las lesiones, mejor implementarlo paulatinamente.
Otra recomendación para este inicio de temporada es alimentarse bien y cuidarse del clima, especialmente del frío, en el hemisferio norte. Por esta temporada rondan los virus y, si a eso le sumamos una dieta desbalanceada y carente de frutas y verduras, retrasaremos nuestro retorno a la rutina, con enfermedades como el resfriado.
Retomando mi falta de tiempo, esto se debe a que finalmente puedo decir que llegué a mi casa, porque con Jineth (mi esposa) nos convertimos en propietarios de nuestro primer apartamento en Cozumel y estamos en medio de remodelaciones. Además decidí seguir el consejo de Brett (Sutton, mi entrenador) y trabajar medio tiempo con los atletas Junior del programa social del equipo Tri Cozumel y la Fundación Tres Hermanos.
En un principio estuve muy dudoso respecto llevar a cabo esta labor pero, en definitiva, tres fueron las razones para aceptar este nuevo rol en mi carrera profesional: Primero, aprovechar el tiempo al lado de Brett y seguir aprendiendo su método de entrenamiento para seguir creciendo como entrenador. Segundo, aportar al proyecto DOVE y al programa social en Cozumel, para ayudar al cambio del triatlón y por último el factor económico, pues, este trabajo me ayudará a iniciar más tranquilamente mi vida de casado y de propietario, así como a cimentar las bases económicas para continuar mi carrera deportiva.
Así, estas primeras semanas me he sentido como un zombi, el día no me alcanza y apenas llego con energía para preparar la cena con mi esposa. Pero es una inversión que decidimos hacer y en la cual aparté del equipo TriCozumel me seguirá apoyando Dolphin Discovery, la Gobernación de Quintana Roo, Aquasphere y On Running, con todos estoy muy agradecido por la confianza, especialmente con las dos últimas, con Aquasphere porque llevan conmigo un largo camino, han confiado en mí y llevo su nombre orgullosamente, no solo porque son mis patrocinadores, sino porque tienen productos de altísima calidad que me han permitido siempre mantener mi fortaleza en el agua y con ON Running porque, definitivamente, sin ellos no podría haber cumplido todos los kilómetros del año pasado, más si a eso le sumamos que en Cozumel corro casi todo el tiempo en el asfalto, realmente sus tennis me han mantenido libre de lesiones por ya más de un año y eso no tiene precio.
Mi próximo reto es el 70.3 de Monterrey, una nueva ciudad por conocer, así que los consejos acerca de la ciudad son bien recibidos. Como no todo fue comida y descanso en mis vacaciones (realmente nunca pare de entrenar solo disminuí el volumen) les dejo algunas fotos (en mi pagina de Facebook: https://www.facebook.com/pages/Andres-Castillo/51799576899?ref=hl) de un par de carreras atléticas que competí. La primera el 15 de diciembre en Bogotá, fue una carrera de 12 km., ascendiendo a más de 3200 metros, al Cerro de Guadalupe, que no conocía, y la otra, el 5 de enero, fue una carrera X-terra, mi primera vez en esta clase de eventos, de 21 km. en Fort. Myers, Florida. Además tenía planeado correr la 5 K. de Castaway Disney aprovechando el crucero, pero fue cancelada, claro eso no me alejo de fiel amiga por una semana: la banda del gimnasio.
Un abrazo y muchos éxitos en este año.
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viernes, 27 de septiembre de 2013
IRONMAN 70.3 COZUMEL 2013
Uno de mis atletas me escribió antes del evento: No olvides tu ultimo blog y me cito: “7. Extraño competir: No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, por eso hay que disfrutar cada entrenamiento y cada competencia como si fuese la última”
Aunque este era mi mantra antes de la carrera, mi atleta sí que supo como reforzarlo, seguido por mi entrenador, quien también me dijo que esto no era más que un entrenamiento, que no esperaba que ganara ni hiciese nada extraordinario, sino que diera lo mejor de mí y representara de la mejor forma a Cozumel.
Y con esa meta me enfrente a lo que sería volver a competir. Los días previos fueron muy tranquilos; definitivamente vivir y entrenar en el sitio de la carrera quita mucho estrés de encima, aunque implica mayor responsabilidad, porque todos te conocen y quieren verte adelante, y la mayoría desconoce en el plan de atletismo en que me encuentro. El entrenamiento específico para esta prueba fueron escasas cuatro semanas, donde volví a sentirme cómodo en el agua y en la bici, pero no al 100%, diría a un 70%.
Pasando a la competencia, la natación fue de las más extrañas que he hecho, la corriente cambiaba a menudo y quien supiera leer las señales del mar sacaría el mayor provecho. Aquí el más inteligente iba a vencer y en esta ocasión, como en la mayoría, las mujeres fueron las que nos vencieron.
Y a la final esto terminó por favorecerme, pues en la salida me ubique muy adentro de las bollas siguiendo a Dan Halksworth, y sin tener la velocidad suficiente, perdí el lote de punta y comencé a luchar por no perder distancia, me movía de un lugar a otro tratando de encontrar la mejor corriente, pero no aparecía; hasta que vi a mi lado derecho, bien abierto, un nadador que me estaba sobrepasando, nade con fuerza para llegar a sus pies, pero la sorpresa fue mayor al darme cuenta que era mi compañera de equipo: Jodie Swallow.
Seguí su estela cómodamente, mientras hacía cuentas de que tan lejos saldría del lote de punta, pensé que sería un minuto, que fue el tiempo al que salieron las mujeres, porque Jodie es una excelente nadadora y en muchas ocasiones iguala los tiempos de los hombres. Sin embargo en ningún cálculo matemático estuvo la escena siguiente, cuando nos acercamos a la ultima boya y vi a un grupo de nadadores, era el lote de punta! no lo podía creer, habíamos nadado con la corriente y recortado en menos de 400 metros, el minuto de desventaja.
No hubo tiempo de salir del asombro cuando ya estaba corriendo hacia el parque de bicicletas con cerca de 20 atletas entre hombres y mujeres. Hice una transición muy lenta y perdí todo lo recuperado, quedé solo y veía como se alejaban, pasó James Cunnama y Michael Lovato, pero no pude seguir su paso.
Me mantuve positivo y monte junto a un grupo de mexicanos, compartiendo el trabajo con Quezada, quien era el único interesado en no seguir perdiendo tiempo. Faltando 10 km. apreté el paso y alcance a abrir una ventaja con ellos y con la primera mujer, Luxforrd, quien monto detrás de nosotros todo el tiempo.
La transición fue un desastre por culpa de la organización que decidió no colocar los suficientes voluntarios para que recibieran las bicicletas, como todos los años, sino que dejó esta responsabilidad a los atletas, sin embargo la organización no contó con un pequeño detalle: El lugar al que había que entrar para dejar la bicicleta es el parqueadero de un supermercado local y aunque no es un sótano, si se encuentra ubicado debajo del edificio, es oscuro y el piso es naturalmente resbaloso, que poco a poco se fue mojando con la entrada de cada una de los corredores. No parecía una zona de transición sino de obstáculos, primero porque se viene de montar con el sol deslumbrándote y se pasa a un lugar cerrado y sin luz, así que ceguera total, luego corríamos por una superficie lisa y mojada, donde me caí dos veces, para, por último, intentar buscar la correspondiente bolsa con las últimas fuerzas.
Aquí quiero recalcar lo importantes que son los voluntarios en cualquier evento y cómo la organización se debe esmerar para que ellos también disfruten de este día, no los descuiden porque esto se verá reflejado en el evento, también un mensaje para todos los atletas a veces no nos damos cuenta del valor que tiene una palabra o un ¨Gracias¨ o incluso una sonrisa, esto no quita ni siquiera un segundo y si le estamos dando a entender, a quienes pasan su día intentando hacernos las cosas un poco más fácil, lo importantes que son en en el éxito de un evento de esta magnitud.
El atletismo, muchos pensarían que por ser mi enfoque en los últimos meses sería un tiempazo, pero era consciente que el trabajo había sido de base, puedo correr al mismo paso por horas, pero aun no tengo la velocidad, y si a eso le sumamos el hecho de que no tengo los kilómetros en la bicicleta y el agua, era más de supervivencia.
Por todo esto quede muy satisfecho con mi desempeño, porque la técnica mejoró, pude mantener el mismo paso durante los 21 km., nadie me alcanzó y di caza a un par para, finalmente, ubicarme en el doceavo lugar, desmejorando solamente 11 minutos en el tiempo final, en comparación con el año anterior y, lo más importante, pude terminar lo iniciado y representar a mi equipo dignamente.
Aún hoy, miércoles, me duele todo, parece como si hubiese competido un Ironman, lo que significa que lo di todo y que no estaba entrenado para este esfuerzo. Pero el proceso es largo y cuando este listo, el cuerpo y los tiempos lo demostraran.
Muchas gracias a todos los Cozumeleños por convertir este evento en una fiesta, a los voluntarios y a las personas que hicieron sus propios puntos de abastecimiento para compartir con nosotros desde agua, pasando por Snickers y espumas, hasta un traguito de tequila que con la fuerte tormenta que le tocó a los últimos fue muy bien recibido.
Felicitaciones a todos los finishers, especialmente a mis atletas: John Flynn que mejoró cerca de 42 minutos con respecto al año anterior, ubicándose en la tercera posición de su categoría y alcanzando el cupo al mundial; Daniel Rocher que mejoró 17 minutos y Arturo Aguilar mejoró más de una hora. Y felicitaciones a mis compañeros de equipo que lo dieron todo, especialmente a James por el triunfo.
Imagenes gracias a finisherpix.com
Aunque este era mi mantra antes de la carrera, mi atleta sí que supo como reforzarlo, seguido por mi entrenador, quien también me dijo que esto no era más que un entrenamiento, que no esperaba que ganara ni hiciese nada extraordinario, sino que diera lo mejor de mí y representara de la mejor forma a Cozumel.
Y con esa meta me enfrente a lo que sería volver a competir. Los días previos fueron muy tranquilos; definitivamente vivir y entrenar en el sitio de la carrera quita mucho estrés de encima, aunque implica mayor responsabilidad, porque todos te conocen y quieren verte adelante, y la mayoría desconoce en el plan de atletismo en que me encuentro. El entrenamiento específico para esta prueba fueron escasas cuatro semanas, donde volví a sentirme cómodo en el agua y en la bici, pero no al 100%, diría a un 70%.
Pasando a la competencia, la natación fue de las más extrañas que he hecho, la corriente cambiaba a menudo y quien supiera leer las señales del mar sacaría el mayor provecho. Aquí el más inteligente iba a vencer y en esta ocasión, como en la mayoría, las mujeres fueron las que nos vencieron.
Y a la final esto terminó por favorecerme, pues en la salida me ubique muy adentro de las bollas siguiendo a Dan Halksworth, y sin tener la velocidad suficiente, perdí el lote de punta y comencé a luchar por no perder distancia, me movía de un lugar a otro tratando de encontrar la mejor corriente, pero no aparecía; hasta que vi a mi lado derecho, bien abierto, un nadador que me estaba sobrepasando, nade con fuerza para llegar a sus pies, pero la sorpresa fue mayor al darme cuenta que era mi compañera de equipo: Jodie Swallow.
Seguí su estela cómodamente, mientras hacía cuentas de que tan lejos saldría del lote de punta, pensé que sería un minuto, que fue el tiempo al que salieron las mujeres, porque Jodie es una excelente nadadora y en muchas ocasiones iguala los tiempos de los hombres. Sin embargo en ningún cálculo matemático estuvo la escena siguiente, cuando nos acercamos a la ultima boya y vi a un grupo de nadadores, era el lote de punta! no lo podía creer, habíamos nadado con la corriente y recortado en menos de 400 metros, el minuto de desventaja.
No hubo tiempo de salir del asombro cuando ya estaba corriendo hacia el parque de bicicletas con cerca de 20 atletas entre hombres y mujeres. Hice una transición muy lenta y perdí todo lo recuperado, quedé solo y veía como se alejaban, pasó James Cunnama y Michael Lovato, pero no pude seguir su paso.
Me mantuve positivo y monte junto a un grupo de mexicanos, compartiendo el trabajo con Quezada, quien era el único interesado en no seguir perdiendo tiempo. Faltando 10 km. apreté el paso y alcance a abrir una ventaja con ellos y con la primera mujer, Luxforrd, quien monto detrás de nosotros todo el tiempo.
La transición fue un desastre por culpa de la organización que decidió no colocar los suficientes voluntarios para que recibieran las bicicletas, como todos los años, sino que dejó esta responsabilidad a los atletas, sin embargo la organización no contó con un pequeño detalle: El lugar al que había que entrar para dejar la bicicleta es el parqueadero de un supermercado local y aunque no es un sótano, si se encuentra ubicado debajo del edificio, es oscuro y el piso es naturalmente resbaloso, que poco a poco se fue mojando con la entrada de cada una de los corredores. No parecía una zona de transición sino de obstáculos, primero porque se viene de montar con el sol deslumbrándote y se pasa a un lugar cerrado y sin luz, así que ceguera total, luego corríamos por una superficie lisa y mojada, donde me caí dos veces, para, por último, intentar buscar la correspondiente bolsa con las últimas fuerzas.
Aquí quiero recalcar lo importantes que son los voluntarios en cualquier evento y cómo la organización se debe esmerar para que ellos también disfruten de este día, no los descuiden porque esto se verá reflejado en el evento, también un mensaje para todos los atletas a veces no nos damos cuenta del valor que tiene una palabra o un ¨Gracias¨ o incluso una sonrisa, esto no quita ni siquiera un segundo y si le estamos dando a entender, a quienes pasan su día intentando hacernos las cosas un poco más fácil, lo importantes que son en en el éxito de un evento de esta magnitud.
El atletismo, muchos pensarían que por ser mi enfoque en los últimos meses sería un tiempazo, pero era consciente que el trabajo había sido de base, puedo correr al mismo paso por horas, pero aun no tengo la velocidad, y si a eso le sumamos el hecho de que no tengo los kilómetros en la bicicleta y el agua, era más de supervivencia.
Por todo esto quede muy satisfecho con mi desempeño, porque la técnica mejoró, pude mantener el mismo paso durante los 21 km., nadie me alcanzó y di caza a un par para, finalmente, ubicarme en el doceavo lugar, desmejorando solamente 11 minutos en el tiempo final, en comparación con el año anterior y, lo más importante, pude terminar lo iniciado y representar a mi equipo dignamente.
Aún hoy, miércoles, me duele todo, parece como si hubiese competido un Ironman, lo que significa que lo di todo y que no estaba entrenado para este esfuerzo. Pero el proceso es largo y cuando este listo, el cuerpo y los tiempos lo demostraran.
Muchas gracias a todos los Cozumeleños por convertir este evento en una fiesta, a los voluntarios y a las personas que hicieron sus propios puntos de abastecimiento para compartir con nosotros desde agua, pasando por Snickers y espumas, hasta un traguito de tequila que con la fuerte tormenta que le tocó a los últimos fue muy bien recibido.
Felicitaciones a todos los finishers, especialmente a mis atletas: John Flynn que mejoró cerca de 42 minutos con respecto al año anterior, ubicándose en la tercera posición de su categoría y alcanzando el cupo al mundial; Daniel Rocher que mejoró 17 minutos y Arturo Aguilar mejoró más de una hora. Y felicitaciones a mis compañeros de equipo que lo dieron todo, especialmente a James por el triunfo.
Imagenes gracias a finisherpix.com
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lunes, 22 de julio de 2013
UN CAMPAMENTO ESPERADO QUE NO SALIÓ COMO ESPERABA
Después del Ironman de Texas, el pasado mes de Mayo, lo único que quería era alejarme del calor ó al menos encontrar un lugar un poco menos cálido y húmedo, afortunadamente ya se aproximaba el campamento de verano del Team TBB en Estados Unidos y volvería entrenar con el equipo, que había partido de Cozumel a finales de abril.
Aquí un primer paréntesis para que quienes no saben mi historia completa, no se pierdan en esta historia: Antes de incorporarme al Team TBB entrenaba en Colombia la mayoría del tiempo a mi ritmo y en solitario, exceptuando la natación y una que otra sesión de ciclismo los fines de semana, donde compartía tiempo y entrenamiento con mi equipo 226. Y debo decir que durante toda mi carrera deportiva no he tenido problema con esto y, afortunadamente, no dependo de un Ipod o de la compañía de un amigo para hacer el entrenamiento, definitivamente esto no me aburre sino que, todo lo contrario, lo disfruto.
Sin embargo esta situación cambió, radicalmente, en junio del año pasado cuando estuve en Suiza, y me acostumbré a entrenar todo el verano con el grupo, con quienes luego nos trasladamos a Cozumel y sólo durante unas pocas semanas entrene por mi cuenta hasta finales de abril de este año. Y, finalmente, como el hábito hace al monje, una vez todo el equipo retornó a sus lugares de origen ó a otros lugares para competir, a mí se me hizo difícil volver a saltar a la piscina y seguir la línea negra, montarme a la bici y batallar contra el viento sin el abrigo de otra rueda, ó correr por los mismos sitios sin escuchar los pasos de mis compañeros.
Me encontraba expectante de encontrarme con algunos compañeros en Tennessee, no todos pues la mayoría irían al campamento en Suiza, recorrer nuevas rutas y descubrir nuevos caminos. Al final de cuentas sólo encontré lo segundo, pues muchos cancelaron ó cambiaron los planes y llegaron a Tennessee dos semanas después de haber llegado al lugar del campamento, por lo que debí mantener mi entrenamiento en solitario, siguiendo las órdenes de mi entrenador, Brett Sutton, quien había concluido que lo mejor para mí era entrenar a mi propio paso.
Pero, ¿por qué a mi propio paso? Porque desde enero no he dejado de competir en cada sesión, creyendo como muchos que MÁS ES MEJOR, sin embargo el Ironman es cuestión de balance y yo lo había perdido hace mucho. De tanto batallar en cada sesión y al no darle la importancia a las sesiones suaves, mi cuerpo estaba tan cansado que no sacaba ningún provecho del entrenamiento y eso se vio reflejado en las carreras que siguieron después del Ironman de Los Cabos.
Bueno, pero para no seguir alejándome del tema del campamento. Brett decidió que en cualquier parte del mundo donde estuviera, entrenaría a mi propio paso y tendría como objetivo mejorar mi carrera a pie. Para eso me programó una semana con más de 40 horas de entrenamiento, que incluía una sesión de 4 horas de atletismo todas las semanas, entre otros retos, y esta semana se repetiría una y otra vez hasta el siguiente campamento en Cozumel en Septiembre.
Comencé con ánimo, creo que demasiado y, ahora que no tenía con quien medirme, comencé a hacerlo conmigo mismo y por ir demasiado fuerte en las subidas, por no darle tiempo a mi cuerpo de adaptarse al nuevo terreno y al nuevo plan, tan sólo dos semana de haber comenzado con este entrenamiento recaí en una lesión del isquiotibial. El Ironman es un deporte de resistencia y paciencia, no solo en la competencia, sino también en el entrenamiento y esta lección la estaba aprendiendo de la manera más fuerte y clara.
La solución para la lesión: una semana de descanso de carrera a pie, bastante ciclismo a baja intensidad y natación intensa. Esa semana se tornó en un intercambio de innumerables correos con Brett, sobre el entrenamiento y mi vida, y la conclusión fue clara: si seguía entrenando de la forma como venía haciéndolo no alcanzaría las metas que tengo en mente, mi único chance para sobresalir en el Ironman es correr en menos de dos horas cincuenta después de montar con el grupo de punta, porque el Ironman ha evolucionado tanto en los dos últimos años que quien no corra, tal y como sucede con el triatlón de distancia olímpica, ni siquiera tendrá chance de estar en el top 10. Con esto dicho vino la dura realidad: dejar de lado la natación y el ciclismo por un tiempo indeterminado y enfocarme en correr una maratón por debajo de un tiempo (esa es la historia del siguiente blog, así que no me adelantaré) y para lograr esto no necesitaba estar en USA, ni sacrificar tiempo alejado de mi esposa y, tampoco, competir los Ironman que tenía planeados.
A la semana siguiente, el 23 de junio, Brett me envió el nuevo plan y me dijo que debía estar en Cozumel a más tardar el 1 de julio. Así que aquí estoy, en mi cuarta semana del nuevo plan, entrenando solo, disfrutando de la familia y de esta maravillosa isla, colaborando y viendo crecer el proyecto social del Team TBB, y dejando atrás un campamento del que esperaba otros resultados, pero que al final me colocó en la única dirección que me llevará a los resultados que busco.
Y finalmente he aprendido que todo sucede por una razón, en esta oportunidad el regresar a la isla y trabajar con los niños del proyecto social del teamTBB y del Gobierno de Quintana Roo me ha servido para llenarme de motivos para seguir luchando por mis sueños, la verdad es que ver a los niños diariamente entrenando en las instalaciones del municipio de Cozumel y ver como cada día más y más niños se interesan por cuidar sus cuerpos y sus mentes y además por mejorar en este deporte me ha dejado ver que CUANDO SE QUIERE SE PUEDE, así que sea esta la oportunidad para agradecer de corazón al Gobernador Roberto Borge por su apoyo incondicional para nosotros los atletas profesionales, pero principalmente por la oportunidad que le está brindando a los niños de esta isla de aprender y crecer en un deporte tan duro como el triatlón, que de seguro sin esta iniciativa no tendrían manera de hacerlo.
Por ahora me despido pero sinceramente les agradezco mucho por el tiempo que se toman leyendo mis blogs, sé que a muchos les han gustado mis historias y las esperan cada vez que hay una competencia, esta vez no hubo competencia pero si muchas reflexiones y como por ahora no habrá Ironman y aprovechando que este nuevo plan de entrenamiento me deja algo más de tiempo escríbanme si quieren saber de algo en especial o si quieren que escriba sobre algún tema específico que con mucho gusto lo haré.
Así mismo mil gracias a quienes nos siguen apoyando como equipo: 3T, Cervélo, ON, Ignite Natural, Cobb, Rotor y no sobra nuevamente expresar mi agradecimiento al Gobierno del Estado de Quintana Roo, además gracias a Dolphin Discovery, Aquasphere y a la Fundación Tres Hermanos quienes se han unido a esta causa de brindar herramientas de vida a los niños de esta isla y a cada una de las personas que ha hecho parte de este camino que me tiene hoy en este lugar.
Un abrazo,
Andrés Castillo
www.andres-castillo.com
Aquí un primer paréntesis para que quienes no saben mi historia completa, no se pierdan en esta historia: Antes de incorporarme al Team TBB entrenaba en Colombia la mayoría del tiempo a mi ritmo y en solitario, exceptuando la natación y una que otra sesión de ciclismo los fines de semana, donde compartía tiempo y entrenamiento con mi equipo 226. Y debo decir que durante toda mi carrera deportiva no he tenido problema con esto y, afortunadamente, no dependo de un Ipod o de la compañía de un amigo para hacer el entrenamiento, definitivamente esto no me aburre sino que, todo lo contrario, lo disfruto.
Sin embargo esta situación cambió, radicalmente, en junio del año pasado cuando estuve en Suiza, y me acostumbré a entrenar todo el verano con el grupo, con quienes luego nos trasladamos a Cozumel y sólo durante unas pocas semanas entrene por mi cuenta hasta finales de abril de este año. Y, finalmente, como el hábito hace al monje, una vez todo el equipo retornó a sus lugares de origen ó a otros lugares para competir, a mí se me hizo difícil volver a saltar a la piscina y seguir la línea negra, montarme a la bici y batallar contra el viento sin el abrigo de otra rueda, ó correr por los mismos sitios sin escuchar los pasos de mis compañeros.
Me encontraba expectante de encontrarme con algunos compañeros en Tennessee, no todos pues la mayoría irían al campamento en Suiza, recorrer nuevas rutas y descubrir nuevos caminos. Al final de cuentas sólo encontré lo segundo, pues muchos cancelaron ó cambiaron los planes y llegaron a Tennessee dos semanas después de haber llegado al lugar del campamento, por lo que debí mantener mi entrenamiento en solitario, siguiendo las órdenes de mi entrenador, Brett Sutton, quien había concluido que lo mejor para mí era entrenar a mi propio paso.
Pero, ¿por qué a mi propio paso? Porque desde enero no he dejado de competir en cada sesión, creyendo como muchos que MÁS ES MEJOR, sin embargo el Ironman es cuestión de balance y yo lo había perdido hace mucho. De tanto batallar en cada sesión y al no darle la importancia a las sesiones suaves, mi cuerpo estaba tan cansado que no sacaba ningún provecho del entrenamiento y eso se vio reflejado en las carreras que siguieron después del Ironman de Los Cabos.
Bueno, pero para no seguir alejándome del tema del campamento. Brett decidió que en cualquier parte del mundo donde estuviera, entrenaría a mi propio paso y tendría como objetivo mejorar mi carrera a pie. Para eso me programó una semana con más de 40 horas de entrenamiento, que incluía una sesión de 4 horas de atletismo todas las semanas, entre otros retos, y esta semana se repetiría una y otra vez hasta el siguiente campamento en Cozumel en Septiembre.
Comencé con ánimo, creo que demasiado y, ahora que no tenía con quien medirme, comencé a hacerlo conmigo mismo y por ir demasiado fuerte en las subidas, por no darle tiempo a mi cuerpo de adaptarse al nuevo terreno y al nuevo plan, tan sólo dos semana de haber comenzado con este entrenamiento recaí en una lesión del isquiotibial. El Ironman es un deporte de resistencia y paciencia, no solo en la competencia, sino también en el entrenamiento y esta lección la estaba aprendiendo de la manera más fuerte y clara.
La solución para la lesión: una semana de descanso de carrera a pie, bastante ciclismo a baja intensidad y natación intensa. Esa semana se tornó en un intercambio de innumerables correos con Brett, sobre el entrenamiento y mi vida, y la conclusión fue clara: si seguía entrenando de la forma como venía haciéndolo no alcanzaría las metas que tengo en mente, mi único chance para sobresalir en el Ironman es correr en menos de dos horas cincuenta después de montar con el grupo de punta, porque el Ironman ha evolucionado tanto en los dos últimos años que quien no corra, tal y como sucede con el triatlón de distancia olímpica, ni siquiera tendrá chance de estar en el top 10. Con esto dicho vino la dura realidad: dejar de lado la natación y el ciclismo por un tiempo indeterminado y enfocarme en correr una maratón por debajo de un tiempo (esa es la historia del siguiente blog, así que no me adelantaré) y para lograr esto no necesitaba estar en USA, ni sacrificar tiempo alejado de mi esposa y, tampoco, competir los Ironman que tenía planeados.
A la semana siguiente, el 23 de junio, Brett me envió el nuevo plan y me dijo que debía estar en Cozumel a más tardar el 1 de julio. Así que aquí estoy, en mi cuarta semana del nuevo plan, entrenando solo, disfrutando de la familia y de esta maravillosa isla, colaborando y viendo crecer el proyecto social del Team TBB, y dejando atrás un campamento del que esperaba otros resultados, pero que al final me colocó en la única dirección que me llevará a los resultados que busco.
Y finalmente he aprendido que todo sucede por una razón, en esta oportunidad el regresar a la isla y trabajar con los niños del proyecto social del teamTBB y del Gobierno de Quintana Roo me ha servido para llenarme de motivos para seguir luchando por mis sueños, la verdad es que ver a los niños diariamente entrenando en las instalaciones del municipio de Cozumel y ver como cada día más y más niños se interesan por cuidar sus cuerpos y sus mentes y además por mejorar en este deporte me ha dejado ver que CUANDO SE QUIERE SE PUEDE, así que sea esta la oportunidad para agradecer de corazón al Gobernador Roberto Borge por su apoyo incondicional para nosotros los atletas profesionales, pero principalmente por la oportunidad que le está brindando a los niños de esta isla de aprender y crecer en un deporte tan duro como el triatlón, que de seguro sin esta iniciativa no tendrían manera de hacerlo.
Por ahora me despido pero sinceramente les agradezco mucho por el tiempo que se toman leyendo mis blogs, sé que a muchos les han gustado mis historias y las esperan cada vez que hay una competencia, esta vez no hubo competencia pero si muchas reflexiones y como por ahora no habrá Ironman y aprovechando que este nuevo plan de entrenamiento me deja algo más de tiempo escríbanme si quieren saber de algo en especial o si quieren que escriba sobre algún tema específico que con mucho gusto lo haré.
Así mismo mil gracias a quienes nos siguen apoyando como equipo: 3T, Cervélo, ON, Ignite Natural, Cobb, Rotor y no sobra nuevamente expresar mi agradecimiento al Gobierno del Estado de Quintana Roo, además gracias a Dolphin Discovery, Aquasphere y a la Fundación Tres Hermanos quienes se han unido a esta causa de brindar herramientas de vida a los niños de esta isla y a cada una de las personas que ha hecho parte de este camino que me tiene hoy en este lugar.
Un abrazo,
Andrés Castillo
www.andres-castillo.com
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domingo, 24 de marzo de 2013
IRONMAN LOS CABOS 2013: ¿COMPETIR O REGULARSE?

Un Ironman más en el bolsillo, un nuevo top 10 y mucho por aprender. Esta vez llegue con mucha confianza a la carrera por el trabajo que he venido haciendo desde Diciembre y por la compañía que tenia: Brett Sutton, mi entrenador, quien de nuevo iba estar gritando y corriendo al lado mío durante más de ocho horas, como ya lo había hecho en Alpe y Embrunman. Y cuando él está ahí, no hay dudas y mucho menos tiempo para acobardarse. Además me acompañaba mi esposa, y mis ¨papás adoptivos¨ Jorge y Sujey.
La natación fue con salida de la playa, como debe de ser, para que nadie se robe la salida, ni la gente se comience a adelantar, como ocurre cuando es dentro del agua; un gran punto se anotó la organización aquí. Trate de buscar a mi compañero de equipo, Brett Carter, ya que en mi opinión era el mejor nadador del día, pero él se escabullo y se ubico en la línea de salida hasta el último minuto. Así que lo tuve que cazar en el agua, a unos 500 m. de la salida, donde rápidamente me ubique de quinto y fui escalando posiciones hasta quedar tercero.
El paso me parecía un poco lento, pero tomé la decisión de seguir en el lote y no hacer nada estúpido, como tratar de escaparme en el agua. La ganancia iba a ser mínima, unos 30 seg. y el esfuerzo no lo justificaba. Faltando 1 km. pase a la punta y aumente el paso porque pensaba que éramos un grupo muy numeroso y quería romperlo. A pocos metros de la playa Luke Mackenzie me alcanzó y pasó primero por el arco de salida.
La transición, para los colombianos que han corrido Calima es similar, se corren unos 200 m. colina arriba, en arena muy suave, que se hace pesada; luego se suben unas escaleras cortas pero empinadas, se corre por la zona de transición, se toma la bici, se corre de nuevo cuesta arriba y ya en la bici se comienza a subir unos 500 m. hasta la autopista. Todo esto con el corazón en la boca.
Comencé a montar de primero y a los 2 km, en una de las tantas colinas, estaba Brett que nos dijo que éramos 5 (Mckenzie, Twelsiek, Carter, Zeebroek y yo) con un minuto y 30 segundos de ventaja. Hasta ese momento supe que habíamos abierto una buena ventaja, a pesar de ser una natación con traje que le beneficia a los no nadadores.
Comenzamos a intercambiar posiciones en la punta, hasta que al kilometro 40 Twelsiek se escapó y a los 10 km. los otros dos, dejándonos a Carter y a mí en solitario, pero con las indicaciones de Sutton, seguimos a nuestro paso y dimos caza a Zeebroek. A los 60 km. comienza una subida de 5 km. vía al aeropuerto, en una carretera privada en perfectas condiciones y luego siguen 10 km. de desniveles, donde comenzamos a descontarle a Mackenzie, pero el tren de favoritos nos dio caza, justo antes del retorno, allí venían 7, entre ellos: Schildknecht, uno de los mejores ciclistas de distancia larga y 7 veces ganador del Ironman de Suiza y Bracht, alemán, múltiple campeón de distintas competencias de Ironman y top 10 en Kona, junto a Fontana, Amey y otros.
Schildknecht, me cuesta mucho escribirlo así que voy a llamarlo ¨el suizo¨, puso un paso bastante fuerte, pero todos resistimos, así que espero hasta el kilometro 120 para escaparse. En ese momento el grupo de punta, se partió en pedazos. Yo lleve la peor parte, porque estaba de ultimo, dejando la distancia de 10 m. y Carter y Luke Mackenzie que estaban al frente mío, no pudieron aguantar, así que el hueco que se abrió fue muy grande y quede solo.
Luego Luke me alcanzó, pero a los 10 km. se rindió y de allí en adelante fue una contrarreloj individual. Faltando 30 km. no estaba lejos de ellos, a 2 minutos, pero en la subida y bajada de la vía al aeropuerto, perdí unos siete más y me alcanzó Simmons y terminando el ciclismo, un grupo de tres: Major, Gerlach y mi compañero de equipo: Trevor Desault, que contrario a mí, habían llevado un paso parejo durante todo el ciclismo.
Salí a correr de decimo, el primer kilometro lo tome con calma, me comí un banano, casi lo primero solido del día, perdón y hago un paréntesis aquí sobre la nutrición. En pasados Ironman había tenido problemas estomacales en el trote y había parado al baño en varias ocasiones, así que esta vez seguí los consejos de Sutton y el día anterior solo tome líquidos, al igual que las primeras 4 horas de carrera.
Los primeros kilómetros se me hicieron fáciles y tal como Brett me había dicho, no importaba lo duro que le diera en la bici, el entrenamiento que había hecho me permitiría correr sin problemas y mis piernas iban a estar ahí. A los 2 km. pase junto a Brett, también a los 3.5 y 4.5, porque se pasa por ese mismo punto varias veces, y me dijo que continuara con ese paso, que si lo hacía tenía el cheque asegurado. Pero desafortunadamente a los 26 km. me quedé corto y las piernas comenzaron a sentirse más y más pesadas, a tal punto que comencé una batalla mental para seguir corriendo. A los 30 km. Carter me alcanzó y los pensamientos negativos me invadieron hasta que de nuevo vi a Brett y me dijo que comiera algo sólido, finalmente encontré otro banano y con la ayuda de varios vasos de Coca Cola comencé a recuperarme, pero sólo fue suficiente para alcanzar a Zeebroek y que Russell me diera caza.
Al final un buen tiempo: 8:57:10, un decimo puesto y un reconocimiento de Brett por no rendirme, pues 6 de los que iban conmigo en el kilometro 120 del ciclismo se retiraron o terminaron detrás. Esta fue una carrera que beneficio a los no nadadores, por tener traje y el recorrido de ciclismo no permitía mayores fugas, ya que eran subidas cortas y empinadas y luego descensos largos que permitían a los que iban en grupo andar más rápido, al turnarse la punta.
Además beneficio a los que venían de atrás y mantuvieron un paso constante como Trevor y Major, que no tuvieron mayores cambios de velocidad por la ausencia de ataques, que fue la constante en el grupo de punta y que nos paso factura al final del ciclismo y en el trote. En conclusión esta vez fue mejor para los que se regularon que para los que atacamos, pero no siempre es así, y hay que reconocer el excelente trabajo de Trevor, que no la tuvo para nada fácil, de Brett Carter que lo dejo todo en Cabos, al igual que Anne.
Lo importante es que ahora se donde debo estar pendiente para una fuga en el ciclismo y que Brett sabe cuáles son mis debilidades y como mejorarlas…va a doler y va a ser largo, así como este proceso, pero valdrá la pena. También aprendí sobre mi nutrición y que debo y puedo aguantar más dolor en el trote, pero toca recordarlo allí, cuando las piernas no quieren mas, no ahora sentado frente a la computadora.
Les recomiendo este Ironman, es un verdadero desafío y cumple el rotulo de Ironman, ojalá nunca cambien el recorrido, como la WTC suele hacerlo cuando la gente se queja de la dureza, con el fin de venderlo más rápido. Para mi es mas satisfactorio terminar un Ironman en 9 o 10 horas pero con un recorrido dificilísimo, que en 8 horas en uno plano, sin viento, clima perfecto y hasta corto, porque el Ironman no es de marcas, es un desafío. Muchas gracias por todos los mensajes, el apoyo y el sentimiento, me ayudan a dar el 100% a diario y a mis patrocinadores por darme la oportunidad de luchar por mi sueño: Team TBB Tri Cozumel, On Running, Ignite, Cervelo, 3T, Rotor, Cobb, Giro y Dolphin Discovery. Y especialmente a la gente de Cozumel, que nos acoge como a sus hijos y nos brinda su apoyo incondicional, porque no solo lo dicen si no lo demuestran con actos, como el caso de Ivonne que nos peluquea gratis, Beto´s Bike, que nos da a mitad del costo el mantenimiento de las bicicletas, el Doctor Eduardo que nos atiende cuando lo necesitamos o EGO GYM que nos da la entrada al gimnasio sin costo y así muchos otros: incontables y de todo corazón, como dice el comercial: hay cosas que el dinero no puede comprar… para todo lo demás está la gente de Cozumel.
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