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miércoles, 16 de abril de 2014

Mi Séptimo Ironman 70.3 Florida

El domingo competí el 70.3 de Florida por séptima ocasión, y por segunda en este nuevo recorrido. La mayoría de recuerdos son positivos, he mejorado mis tiempos año tras año, ha sido un punto de comparación y evaluación del entrenamiento, además de un sitio de encuentro con familiares, amigos y conocidos que me hacen sentir de local. En 2007 fue mi primera participación, y choque con la realidad. Pues decidí competir como profesional, creyendo que era como la ITU. El resultado: no quede ni entre los cincuenta primeros de la general. Así que el siguiente año corrí como categoría, quede segundo y clasifique al mundial donde fui tercero. Pero en el 2009 regrese mejor preparado para volver a intentarlo como pro, quedé veinte, y de ahí en adelante seguí mejorando: noveno en 2010, quinto en 2011 y cuarto en 2012. El año pasado no participé y este año fui doce.

Se puede decir que fue un paso hacia atrás, o para coger impulso, me inclino por la segunda opción. Aunque desmejoré cerca de nueve minutos, especialmente en la bicicleta, no era una carrera primordial sino un escalón en el nuevo proceso.

¿Cómo va ese proceso? Me siento mucho mejor corriendo, el pulso lo demuestra y la cadencia lo confirma; cerca de quince pulsaciones por debajo del promedio que mantenía en otros años, claro que es diferente correr en la punta que bajandose sin posibilidades de estar en el podium o top cinco.

Para resumir: nadé cómodo y confiado, al principio un danés se escapó y el grupo lo dejó ir, porque nadie quería poner paso, lo que ayudo a aumentar su distancia, hasta que faltando 600 m. Decidí intentarlo y alcance a descontar y dividir el grupo, pero lo pagué en la transición.

Salí segundo del agua, aunque oficialmente fui cuarto porque el tiempo se tomaba unos 50 m. adelante, y ya en ese momento mis piernas no respondían al paso de los demás. En la transición perdí el 50% de la carrera, pues me pasaron los favoritos como Greg Bennet y Víctor Zyemtsev, con quien he montado en años anteriores y quedé en tierra de nadie.

Montando me sentí bien de pulso pero de nuevo las piernas no tenían explosibilidad, lo atribuyó a que el entrenamiento ha estado más enfocado a la distancia Ironman. "Trabajé" si ha eso se le puede decir trabajo (ahora la regla del drafting son 12.5 m. Para los profesionales, lo que reduce totalmente alguna ayuda) con quienes me fueron pasando.

Cuando me bajé a correr tuve una lucha mental para no retirarme, estaba desmotivado de como se había presentado la carrera, de bajarme atrás y de montar con competidores que normalmente supero, además sabía que mi esposa, Jineth, que me estaba acompañando, debía estar triste con mi desempeño. Con el paso de los kilómetros fui borrando todos los pensamientos y enfocandome en correr, sólo en eso, correr. Y me pareció fácil, cada vez más rápido y ligero, comencé a recortar distancias y pase del puesto 16 al 12.

Quedé con un sabor agridulce, agrio por la transición y el ciclismo, y dulce porque estoy nadando bien, a pesar de entrenar sólo, y porque el trote cada vez se siente más natural, con un pulso y paso, que sé, puedo mantener para un Ironman, el cual es el objetivo de este primer semestre: Challenge USA en Atlantic City el 29 de junio.

El viaje también me dejó cosas buenas como el nuevo acuerdo con Mack Cycle, que vuelve a ser mi patrocinador de ciclismo. El descubrir los nuevos tenis ON Cloud, que desde ahora son mis favoritos, al combinar ligereza y protección, perfectos para un 70.3 o un Ironman. Y comprobar la flexibilidad y comodidad del nuevo traje Phantom de Aquasphere.

Tres días después de la carrera sigo pensando en como mejorar las deficiencias mediante el entrenamiento y ya tengo algunas soluciones como hacer "bricks" o transiciones de natación al ciclismo, de forma más continúa y con la ayuda del ciclosimulador, aprovechando las instalaciones de la piscina de Cozumel. Además de aumentar la intensidad en la sesiones de velocidad y la duración de estas. Sin perder el balance, clave del entrenamiento.



Porque no existen sesiones mágicas, sino una buena combinación y continuidad de ellas. De nada sirve hacer una de las súper sesiones del campeón mundial publicadas en la ultima revista de triatlón, si no conozco el objetivo de está, si no tengo el entrenamiento previo, ni las capacidades y si no la combino con la natación y el atletismo para lograr mi objetivo. Ese es el punto que estoy analizando con el mejor mezclador: Brett Sutton.

En menos de un mes tenemos el primer evento DOVE en Cozumel (www.projetdove.org) que me servirá para evaluar y mejorar mi velocidad mientras apoyó al programa social de mi equipo TriCozumel, la Fundación Tres Hermanos y la Gobernación de Quintana Roo. Ustedes también pueden hacerlo participando del 9 al 11 de mayo, junto a atletas de la talla de Reinaldo Colucci, Sthepen Baylis y la campeona olímpica: Nicola Spirig.

Muchas gracias por el apoyo y hasta la próxima...

viernes, 21 de marzo de 2014

Ironman Monterrey 70.3: Satisfecho!

Siempre que termino una carrera busco como sintetizarla, esta vez creo que la palabra apropiada sería: satisfecho.



Satisfecho aún sabiendo que no ha sido mi mejor carrera, pero es un buen punto de partida. Desde el Ironman de Texas en mayo del año pasado, sólo he competido un 70.3 y un Ironman, he pasado por varios experimentos en el entrenamiento para mejorar mi mayor debilidad (atletismo), he trabajado por temporadas, me he lesionado, he estado a punto de botar la toalla y he tenido varios cambios personales. Definitivamente 2013 fue un año de aprendizaje, reflexión y auto conocimiento, por lo que haber iniciado esta temporada con un 11vo lugar, en una carrera de tan alto nivel, me deja satisfecho, porque nuevamente y poco a poco todas las fichas van encajando en su lugar.

Después del Ironman de Cozumel Brett me dio la libertad para trabajar en mi propio plan de entrenamiento, donde cuento con su total respaldo y su papel ha sido más como consejero. Así, a partir de lo aprendido con él en estos casi dos años, inicie este año entrenando solo, sin dejar de lado su sello, pero aprendiendo a escuchar mi cuerpo, sin descuidar mis fortalezas y mejorando mis debilidades.

Ha sido un proceso interesante, además de necesario, pues ahora que trabajo como entrenador del grupo de juniors del programa social de mi equipo, Tri Cozumel, pase lo que pase, tenga las sesiones que tenga, a las 3:30pm debo estar listo en la piscina para asumir esta labor, por lo que han sido muy reducidas las oportunidades para entrenar con Brett y todo el equipo, aquí en Cozumel, lo que me ha exigido ser aún más ordenado con el tiempo.

Por todo esto siento que aunque no quede en el top 5 como en años anteriores, sé en qué punto exactamente estoy, sé que debo hacer para regresar y mejorar y la motivación y ganas de darlo todo en cada entrenamiento siguen vivos.

Pero para resumirles la carrera, aquí va:

La natación se desarrolla en el Canal Santa Lucia, un canal artificial, que es como una piscina solamente que hay que utilizar traje de neopreno por la temperatura del agua, la natación con estas particulares condiciones fue muy luchada en los primeros metros, me hundieron varias veces, sin embargo fui capaz de salir de este gran tumulto de brazos y conectar a quienes estaban intentando fugarse y al final salir con ellos en el primer lote.

En el ciclismo, la falta de competencia me paso factura y perdí el grupo de punta en uno de los primeros puentes del recorrido, por confiarme en los nombres y tradición de los otros, no ataque con tiempo, quedando en compañía de Ben Collins y Silvestrin, quien nos dejo todo el trabajo de descontar tiempo con la punta, cosa que nunca ocurrió, aunque me sentía fuerte y con buen paso. En la segunda de tres vueltas me alcanzaron un par de atletas, a quienes no pude seguir y luego mi compañero de equipo Dan, con quien estuve unos 20 km. Hasta que perdí referencia en la parte adoquinada del recorrido, para luego montar solo la última vuelta.

Aquí tengo que hacer un pequeño paréntesis y expresar mi preocupación por el futuro de este evento: El lugar de la competencia es hermoso, especialmente el atletismo, sin embargo la parte el circuito destinado para el ciclismo, es el más peligroso en el que jamás haya competido.

El ciclismo se desarrolla en tres vueltas, con más de 2.000 atletas, es decir cuando los profesionales y los primeros competidos de grupos por edad están terminando su primera vuelta están saliendo a montar muchos competidores, lo que hace realmente complicado los sobrepasos, sobre todo cuando la gente montaba por el lado izquierdo del carril.

La zona del centro, aproximadamente unos 5 km, la superficie es pavé (cobblestone), mezclado en partes con piedras resbalosas, subidas, bajadas, viento cruzado, curvas cerradas, giros en U y un solo carril para que pasen todos los atletas, espectadores gritando, botellas volando y todo lo que puedan imaginarse de una gran ciudad. Afortunadamente este año el clima fue benévolo con nosotros y con la organización, pues de haberse cumplido el pronóstico de lluvia, la historia no hubiese sido para nada agradable, la carretera que seca ya es resbalosa, hubiese sido una pista de jabón (Monterrey tiene récord nacional en accidentes de tránsito por lo liso del pavimento) y, muy probablemente, el saldo habría sido trágico.

Para quienes no estuvieron en Monterrey imaginen lo siguiente:

Un atleta saliendo de nadar 1.900 mts en agua fría, lleno de adrenalina, subiéndose a la bicicleta e intentando hacer varias acciones al mismo tiempo: acomodarse el casco, colocarse las zapatillas, darle lap al reloj, tomar un sorbo de la botella para iniciar la hidratación, todo esto mientras se pasa por una superficie resbalosa de adoquín, con los brazos temblando y teniendo en menos de 300 metros una subida, para la que muchos no tenían la habilidad para hacer el cambio necesario, al mismo tiempo comienzan a venir de atrás gritos a todo pulmón: ¡A la derecha¡ ¡ A la izquierda¡, provenientes de otros atletas que van a hacer un sobrepaso e intentan avisar a quien va adelante; la escena no es nada agradable.

Creo que la solución sería alargar el trayecto por la autopista y hacer dos o tres vueltas en esa zona que es amplia, antes de regresar a esta parte céntrica pero incomoda ó, bien, reducir la cantidad de participantes a menos de la mitad. La seguridad debe estar por encima de los intereses económicos y siendo consecuente con otras acciones que ha tomado la organización en otros eventos esto debería suceder el próximo año.

Volviendo a la carrera, el atletismo se desarrolla alrededor del canal Santa Lucía, que es muy bello pero resbaloso y por el parque Fundidora. Para mí fue un excelente parcial, por lo trabado del recorrido, y porque me sentí corriendo sin tanto esfuerzo, con mejor técnica y me mantuve motivado a pesar de correr sólo y más atrás de lo acostumbrado.

Al final a sólo un paso de volver al top 10... Pero no se preocupen que ya estoy listo para volver por más, de eso estén seguros.

Ahora de regreso a la rutina y enfocado en el siguiente reto: Ironman 70.3 Florida, donde tendré la dicha de viajar y compartir de nuevo con mi esposa. Para luego participar en el primer evento DOVE (Yo Digo No a las Drogas, Obesidad y Violencia) del 9 al 11 de mayo. Aprovecho para hacerles una cordial invitación a que nos acompañen, les aseguro que no se van a arrepentir, será un fin de semana lleno de deporte, sana competencia y ambiente familiar.

Habrán cuatro eventos y por cada uno que cada atleta termine, sin importar el tiempo, ni la posición en que finalice, tendrá ingreso automático a las rifas que se realizarán de dinero en efectivo, así que quien quita de pronto vienen, entrenan, compiten, apoyan una buena causa y de paso se regresan a casa con un cheque en el bolsillo.

Para mas información: https://www.facebook.com/tasteofcozumelfestival?fref=ts

Muchas gracias a todos los que me leen, apoyan y siguen confiando en mi, especialmente a ON Running, Aquasphere, Dolphin Discovery y la Gobernación de Quintana Roo.

Un abrazo,

Andres F. Castillo

domingo, 24 de marzo de 2013

IRONMAN LOS CABOS 2013: ¿COMPETIR O REGULARSE?



Un Ironman más en el bolsillo, un nuevo top 10 y mucho por aprender. Esta vez llegue con mucha confianza a la carrera por el trabajo que he venido haciendo desde Diciembre y por la compañía que tenia: Brett Sutton, mi entrenador, quien de nuevo iba estar gritando y corriendo al lado mío durante más de ocho horas, como ya lo había hecho en Alpe y Embrunman. Y cuando él está ahí, no hay dudas y mucho menos tiempo para acobardarse. Además me acompañaba mi esposa, y mis ¨papás adoptivos¨ Jorge y Sujey.

La natación fue con salida de la playa, como debe de ser, para que nadie se robe la salida, ni la gente se comience a adelantar, como ocurre cuando es dentro del agua; un gran punto se anotó la organización aquí. Trate de buscar a mi compañero de equipo, Brett Carter, ya que en mi opinión era el mejor nadador del día, pero él se escabullo y se ubico en la línea de salida hasta el último minuto. Así que lo tuve que cazar en el agua, a unos 500 m. de la salida, donde rápidamente me ubique de quinto y fui escalando posiciones hasta quedar tercero.

El paso me parecía un poco lento, pero tomé la decisión de seguir en el lote y no hacer nada estúpido, como tratar de escaparme en el agua. La ganancia iba a ser mínima, unos 30 seg. y el esfuerzo no lo justificaba. Faltando 1 km. pase a la punta y aumente el paso porque pensaba que éramos un grupo muy numeroso y quería romperlo. A pocos metros de la playa Luke Mackenzie me alcanzó y pasó primero por el arco de salida.

La transición, para los colombianos que han corrido Calima es similar, se corren unos 200 m. colina arriba, en arena muy suave, que se hace pesada; luego se suben unas escaleras cortas pero empinadas, se corre por la zona de transición, se toma la bici, se corre de nuevo cuesta arriba y ya en la bici se comienza a subir unos 500 m. hasta la autopista. Todo esto con el corazón en la boca.

Comencé a montar de primero y a los 2 km, en una de las tantas colinas, estaba Brett que nos dijo que éramos 5 (Mckenzie, Twelsiek, Carter, Zeebroek y yo) con un minuto y 30 segundos de ventaja. Hasta ese momento supe que habíamos abierto una buena ventaja, a pesar de ser una natación con traje que le beneficia a los no nadadores.
Comenzamos a intercambiar posiciones en la punta, hasta que al kilometro 40 Twelsiek se escapó y a los 10 km. los otros dos, dejándonos a Carter y a mí en solitario, pero con las indicaciones de Sutton, seguimos a nuestro paso y dimos caza a Zeebroek. A los 60 km. comienza una subida de 5 km. vía al aeropuerto, en una carretera privada en perfectas condiciones y luego siguen 10 km. de desniveles, donde comenzamos a descontarle a Mackenzie, pero el tren de favoritos nos dio caza, justo antes del retorno, allí venían 7, entre ellos: Schildknecht, uno de los mejores ciclistas de distancia larga y 7 veces ganador del Ironman de Suiza y Bracht, alemán, múltiple campeón de distintas competencias de Ironman y top 10 en Kona, junto a Fontana, Amey y otros.

Schildknecht, me cuesta mucho escribirlo así que voy a llamarlo ¨el suizo¨, puso un paso bastante fuerte, pero todos resistimos, así que espero hasta el kilometro 120 para escaparse. En ese momento el grupo de punta, se partió en pedazos. Yo lleve la peor parte, porque estaba de ultimo, dejando la distancia de 10 m. y Carter y Luke Mackenzie que estaban al frente mío, no pudieron aguantar, así que el hueco que se abrió fue muy grande y quede solo.
Luego Luke me alcanzó, pero a los 10 km. se rindió y de allí en adelante fue una contrarreloj individual. Faltando 30 km. no estaba lejos de ellos, a 2 minutos, pero en la subida y bajada de la vía al aeropuerto, perdí unos siete más y me alcanzó Simmons y terminando el ciclismo, un grupo de tres: Major, Gerlach y mi compañero de equipo: Trevor Desault, que contrario a mí, habían llevado un paso parejo durante todo el ciclismo.

Salí a correr de decimo, el primer kilometro lo tome con calma, me comí un banano, casi lo primero solido del día, perdón y hago un paréntesis aquí sobre la nutrición. En pasados Ironman había tenido problemas estomacales en el trote y había parado al baño en varias ocasiones, así que esta vez seguí los consejos de Sutton y el día anterior solo tome líquidos, al igual que las primeras 4 horas de carrera.

Los primeros kilómetros se me hicieron fáciles y tal como Brett me había dicho, no importaba lo duro que le diera en la bici, el entrenamiento que había hecho me permitiría correr sin problemas y mis piernas iban a estar ahí. A los 2 km. pase junto a Brett, también a los 3.5 y 4.5, porque se pasa por ese mismo punto varias veces, y me dijo que continuara con ese paso, que si lo hacía tenía el cheque asegurado. Pero desafortunadamente a los 26 km. me quedé corto y las piernas comenzaron a sentirse más y más pesadas, a tal punto que comencé una batalla mental para seguir corriendo. A los 30 km. Carter me alcanzó y los pensamientos negativos me invadieron hasta que de nuevo vi a Brett y me dijo que comiera algo sólido, finalmente encontré otro banano y con la ayuda de varios vasos de Coca Cola comencé a recuperarme, pero sólo fue suficiente para alcanzar a Zeebroek y que Russell me diera caza.

Al final un buen tiempo: 8:57:10, un decimo puesto y un reconocimiento de Brett por no rendirme, pues 6 de los que iban conmigo en el kilometro 120 del ciclismo se retiraron o terminaron detrás. Esta fue una carrera que beneficio a los no nadadores, por tener traje y el recorrido de ciclismo no permitía mayores fugas, ya que eran subidas cortas y empinadas y luego descensos largos que permitían a los que iban en grupo andar más rápido, al turnarse la punta.

Además beneficio a los que venían de atrás y mantuvieron un paso constante como Trevor y Major, que no tuvieron mayores cambios de velocidad por la ausencia de ataques, que fue la constante en el grupo de punta y que nos paso factura al final del ciclismo y en el trote. En conclusión esta vez fue mejor para los que se regularon que para los que atacamos, pero no siempre es así, y hay que reconocer el excelente trabajo de Trevor, que no la tuvo para nada fácil, de Brett Carter que lo dejo todo en Cabos, al igual que Anne.

Lo importante es que ahora se donde debo estar pendiente para una fuga en el ciclismo y que Brett sabe cuáles son mis debilidades y como mejorarlas…va a doler y va a ser largo, así como este proceso, pero valdrá la pena. También aprendí sobre mi nutrición y que debo y puedo aguantar más dolor en el trote, pero toca recordarlo allí, cuando las piernas no quieren mas, no ahora sentado frente a la computadora.

Les recomiendo este Ironman, es un verdadero desafío y cumple el rotulo de Ironman, ojalá nunca cambien el recorrido, como la WTC suele hacerlo cuando la gente se queja de la dureza, con el fin de venderlo más rápido. Para mi es mas satisfactorio terminar un Ironman en 9 o 10 horas pero con un recorrido dificilísimo, que en 8 horas en uno plano, sin viento, clima perfecto y hasta corto, porque el Ironman no es de marcas, es un desafío. Muchas gracias por todos los mensajes, el apoyo y el sentimiento, me ayudan a dar el 100% a diario y a mis patrocinadores por darme la oportunidad de luchar por mi sueño: Team TBB Tri Cozumel, On Running, Ignite, Cervelo, 3T, Rotor, Cobb, Giro y Dolphin Discovery. Y especialmente a la gente de Cozumel, que nos acoge como a sus hijos y nos brinda su apoyo incondicional, porque no solo lo dicen si no lo demuestran con actos, como el caso de Ivonne que nos peluquea gratis, Beto´s Bike, que nos da a mitad del costo el mantenimiento de las bicicletas, el Doctor Eduardo que nos atiende cuando lo necesitamos o EGO GYM que nos da la entrada al gimnasio sin costo y así muchos otros: incontables y de todo corazón, como dice el comercial: hay cosas que el dinero no puede comprar… para todo lo demás está la gente de Cozumel.

jueves, 29 de noviembre de 2012

IRONMAN COZUMEL: NO PUEDO PEDIR MÁS




El lunes estaba lleno de energía e ideas para escribir este blog, lo escribía en mi cabeza e inicialmente lo había redactado diferente, pero se fueron presentaron mil cosas y las vacaciones se habían acabado, ya no tuve más excusas para mantenerme sólo entrenando y descansando para la siguiente sesión, la fecha de mi matrimonio llego, y no puedo dar el paso más importante de mi vida a medias, así que las ocupaciones han sido muchas y hasta ahora tengo un ratico para contarles un poco de cómo fue el Ironman Cozumel 2012.

La semana previa a la carrera lo que más me preocupaba era el clima, no porque estuviera fuerte, sino porque eran las condiciones perfectas para batir records, pero, en este momento, no estoy interesado en records, sino en puestos y pedía al cielo por las peores condiciones: mar picado, viento en la bici y calor en el trote. Una combinación realmente difícil y peligrosa, pero para la había estado entrenando.

Y una vez finalizada la carrera me dijeron: ¨ tienes que tener cuidado con lo que pides…¨ el frente frio que había llegado a la isla el lunes antes de la carrera pasó y el domingo fue “perfecto”, no podía pedir más. La natación fue lenta, 6 minutos más que mi mejor tiempo aquí y 3 más que el año pasado, en el cual no salí en punta. Esta vez mi salida no fue buena y el fuerte oleaje me empujo al centro del grupo; el más grande hasta ahora, 60 pros con campeones mundiales incluidos. Y no pude salir de allí, hasta el primer kilometro donde alcance al primer grupo y comencé a ubicarme entre los tres primeros.

Desde la mitad de la natación, comencé a sentir tensionados los gemelos, no le puse atención, hasta que faltando 500 m. para salir, al tratar de quitarme alguien que estaba nadando encima de mí, se me encalambraron ambos. Seguí nadando esperando que pasara, pero el dolor era insoportable, pare rápidamente, estire y nade fuerte para alcanzar a salir de segundo del agua.

En tierra no sentí nada pero era una alerta, inmediatamente, tome un gel apenas me monte en la bici para prevenir mas calambres, primer error nutricional del día, pues había tomado mucha agua salada. En la bici me ubique de segundo hasta que Dirk Bockel nos paso y se alejo rápidamente. Brett Sutton, mi entrenador, me había dicho que no me enloqueciera en la bici y fuera inteligente, que no desperdiciara mis energías. Así, lo deje ir y continúe a mi paso. Las cosas no cambiaron mucho hasta que llegamos a la zona de viento, donde Luke McKenzie y Reichel Horst atacaron. Nadie les siguió el paso. Pero yo me sentía fuerte, así que fui con ellos, pero a los 5 km. me di cuenta que el paso era muy alto para mi, así que quede solo por un rato, hasta que me dieron caza de nuevo. En mis cuentas estaba que ellos dos me pasaran y tenía la confianza que en el trote lo pagarían, pues la estadística lo ha mostrado.

En la segunda de tres vueltas nos alcanzo James Cunnama, con otros excelentes atletas y de ahí en adelante no cambio mucho la carrera, llegamos a la zona de transición cerca de doce, separados por algo más de un minuto. Y fue en ese momento que pude darme cuenta que mucho iban “heridos” entre ellos Lovato, el ganador del año pasado.

Raña y Cunnama picaron en punta y salieron como si fuera un 10 k, yo trate de mantener la calma y seguir el plan: Esperar hasta el kilometro 30 del atletismo donde el Ironman comienza, pero para ello no podía estar muy lejos.

Me sorprendió lo rápido que iba corriendo, menos de 4 min./km., así que comencé a disminuir la velocidad, porque se debe ser realista. El pulso no subía y el paso no bajaba, por lo que me tranquilice y comencé a relajarme y correr mi propia prueba. En ese momento estaba de 7mo hasta el kilometro 23, donde comencé a sentir como se aumentaba el paso y era momento de pagar por los errores cometidos en la nutrición, muchos sólidos y pastillas de sales, que para ese momento me habían enviado al baño 3 veces. Hasta el kilometro 31 comencé a sentir que la energía volvía al cuerpo, aunque
era el momento preciso para apretar, esos 8 km. me habían costado caro y me habían sacado de contienda, y con dos paradas más al baño las cosas se complicaron.

Aunque trate de alcanzarlos, quede corto y termine en un honroso 10mo lugar, completando una excelente temporada sin salirme del top 10, ubicándome de 15 en el ranking mundial y venciendo a grandes como Ezequiel Morales, Sturla, McKenzie y Bockel.

Ha sido un año largo competitivamente, pero el más gratificante de mi carrera deportiva y personal. Deportiva, porque firme el contrato como atleta profesional con el equipo más importante del mundo: Team TBB y estaré en su equipo bandera: Cozumel Team TBB México, que junto a sus patrocinadores: Cervelo, On Running, Gobernación de Quintana Roo, Dolphin Discovery, Ignite Naturals y Cobb me dieron la oportunidad de probar que puedo seguir luchando por mis sueños junto a ellos.

Agradezco también a todo Cozumel por brindarme su calor humano y permitirme a mí y a todo el equipo sentirnos como en casa durante estas 10 semanas de campamento. Tan grande ha sido la bienvenida, que los cozumeleños nos han brindado toda su colaboración incluyendo desde corte de cabello hasta exámenes médicos sin costo, todo por su propia iniciativa y porque sienten al equipo como propio.

Todo esto no sería posible sin la ayuda de Dios que puso en mi camino a personas como la familia Valdés, mi futura esposa Jineth, mi entrenador Brett, Alex, Luis y Carmen, el padre Alberto….Son cientos de personas a quienes tengo que seguir agradeciendo por lo que me detengo aquí, por lo que por ahora solo le envío saludos y abrazos a todos los que me apoyen desde Colombia y el resto del mundo y me envían su energía en cada carrera, a 226 (mi equipo de siempre) y a mi familia quienes hicieron de esta carrera aún más especial, pues fue la primera vez que me acompañaron en un Ironman.