Estoy en deuda en escribir este blog, me tomó más de 6 meses, a pesar de eso no esperen mucho de él, porque lo estoy escribiendo en un par de minutos, para seguir adelante en este nueva etapa de mi vida, de una vez por todas.
No sé el momento exacto en que tome la decisión de retirarme como atleta profesional del triatlón, aún me debato si fue cuando sin razón alguna después de 20 años compitiendo me retire en la mitad del ciclismo en el 70.3 de Miami (Octubre 2014), o ese domingo, en medio de un gran bloque de trabajo, donde llegue a la pista a hacer los acostumbrados 30×800 y, simplemente, decidí regresarme caminando a casa y no enfrentar a la humedad, al calor, al dolor en las piernas y, tampoco, a las interminables vueltas a la pista.
No sé, definitivamente, no sé el momento exacto, pero después de ese par de días y de los siguientes, en los que era física y mentalmente imposible dar el primer paso para correr unos cuantos minutos, caí en un periodo de depresión; no entendía como algo que amaba desde niño, ya no me motivaba y lo había dejado de disfrutar, se había convertido en un trabajo. Era un dolor interno, indescriptible, como perder a mi mejor amigo, a mi cómplice.
Siempre que me preguntaban cuando me iba a retirar solía responder que lo haría cuando dejará de disfrutarlo, y eso era exactamente lo que estaba ocurriendo. Faltando tres semanas para el Ironman de Cozumel se lo dije a Brett, quien lo entendió y estaba totalmente de acuerdo con la decisión, sabía que lo había encontrado muy tarde, para hacerme un campeón, esto no me lo dijo a mí se lo dijo a Jineth: “Si lo hubiera entrenado unos cuantos años antes, con su disciplina, hubiese cumplido con sus sueños, pero su deficiencia en atletismo es tan grande, que me tomaría unos 6 años, llegar hasta donde él quiere, y tiene un futuro prometedor como entrenador, como para esperar ese tiempo”.
Hablamos de cómo había cambiado el triatlón de larga distancia, como las reglas, los recorridos y la calidad y cantidad de profesionales habían reducido el deporte a una carrera de atletismo. Hablamos de muchas cosas, me desahogue un poco y esperaba que me dijera, que aprovechará estas últimas tres semanas para estar a su lado como aprendiz de entrenador y ver cada sesión desde arriba y no desde el borde de la piscina. Sin embargo no fue así, me pidió que al menos comenzara el Ironman, que necesitaba que todo el equipo lo hiciera, para que no hubiese disculpa para que los patrocinadores, no nos pagarán los más de seis meses que nos debían.
Acepte, sentí la responsabilidad de equipo, porque muchos habían viajado desde Europa sólo para responder, aún, cuando sus temporadas ya habían terminado. Fue una montaña rusa de emociones de tres semanas, algunos días amanecía con todo el entusiasmo y pensaba en que aún podía hacer una buena carrera, otros no podía salir de la casa.
Me frustraba el tener que retirarme de un Ironman, nunca lo había hecho, no lo hice ni siquiera cuando tuve una costilla fracturada, así que pensaba terminarlo como fuera, ayudar a Todd en la natación y en la bici lo más que pudiera y luego sobrevivir pero, muy dentro de mí, sabía que estaba acabado, que mi personalidad era todo o nada. Si no había cumplido con el entrenamiento, no quería salir a terminar por terminar, mucho menos comenzar para retirarme.
Hasta la mañana del Ironman pensé en no arrancar, no quería dejar el triatlón con un retiro, y mucho menos en Cozumel, que me había abierto las puertas, donde estaban mis pupilos, la gente que me ha apoyado y donde finalmente me establecería para vivir.
Al fin junté fuerzas y fui a la salida, las caras de ansiedad, felicidad y miedo contrastaban con la mía de tristeza, era asistir al entierro de mi mejor amigo mientras los demás se iban de fiesta. Comencé a nadar y me ubique en la punta, nade cómodo y salí de tercero o cuarto del agua, me monte de primero y estaba liderando mi último Ironman en la bicicleta. La adrenalina me empujaba, y luchaba con los pensamientos que me decían que no había entrenado. Pensé en estar adelante lo más que pudiera, ayudar a marcar el paso a mi compañero Todd, para que el grupo donde venían los buenos ciclistas, no nos alcanzara.
La pila me duro unos 30 km. fue tanta la adrenalina que queme todos mis cartuchos y de a pocos deje ir a los tres primeros, quede sólo y más tarde me alcanzo Sthepen, también de TriCozumel, quien se había quedado de mi ritmo inicial.
Terminando la primera vuelta y pasando por el lado de mi casa, sabía que había cumplido, que me podía retirar, pero quise intentarlo una vez más. En el kilómetro 70 nos alcanzó un lote, digo lote porque no guardaban más de cinco metros entre cada uno, de cerca de 10 ciclistas, los deje pasar y en el momento que apretaron, algo en mi cabeza dijo “no más, no quiero sufrir más”.
En la competencia de los profesionales no es un solo ritmo como en las categorías, sino que realmente se está compitiendo durante más de 8 horas y es necesario tener la mente enfocada para resistir estos cambios de ritmo, dejar la zona de confort y sentir como se queman las piernas por unos minutos, para no dar el brazo, o las piernas a torcer.
Al tiempo que mi cabeza dijo no más, mis piernas se pararon automáticamente, y casi sin darme cuentas, estaba pedaleando rumbo a casa, fueron unos largos 20 km., en los que pensé en mi futuro, en mi decisión, en mi vida y en llegar rápido a mi casa a darme una ducha, estar sólo y pasar el guayabo.
Al final llegue, no fue como lo pensé, no tuve tiempo de reflexionar o sentarme en el suelo de la ducha a llorar, mis atletas que vinieron desde Colombia y compañeros de equipo aún estaban en carrera, así que me llene de valor y salí a apoyarlos y a responder los interminables: Porque me había retirado? de todos los que me encontraba o cruzaba.
Ahora que lo escribí creo que puedo cerrar este capítulo de Cozumel, y quisiera cerrar el de atleta, siempre estará en mi cabeza la idea de regresar, y con eso tendré que lidiar si quiero triunfar en mi nueva etapa, porque el cierre no fue el ideal, pero algo se quedó en mi y aunque deje de entrenar de 30 a 40 horas semanales, aún me ejercito casi a diario, pero lo que hago no tiene ninguna estructura y depende del tiempo que disponga, de la motivación o el clima.
En ocasiones sueño con volver a competir, mi problema es que no me llama la atención el hacerlo como amateur, y ya no tengo el tiempo para hacerlo como profesional, el trabajo ha aumentado bastante y, adicionalmente, estoy haciendo una Maestría en Entrenamiento Y Gestión Deportiva. Así que el entrenamiento ya no puede ser mi prioridad.
Lo positivo es que no puedo vivir sin ejercitarme, el cuerpo me lo demanda y poco a poco volví a disfrutar de mi mejor amigo, aunque este sea más pesado y lento de lo que solía ser. Disfruto de poner uno que otro día mi cuerpo al límite, de llegar exhausto al otro lado de la piscina, tratando de vencer a mis pupilos y demostrarme que aún soy capaz, para ellos es un entreno más, para mí una adicción por la velocidad y el dolor.
Hoy hace tres años estaba llegando a Geneva en busca del famoso ¨tren chocolate y crema¨ que me llevaría a Leysin a conocer a una leyenda del triatlón: Brett Sutton. Él me dio tres años para lograrlo, como a todos sus atletas se lo da, lamentablemente llegue tarde y el tiempo no fue suficiente para derrotar mis debilidades. Créanme que lo intente, pero lo quise tanto, que a lo largo de esos tres años, tome decisiones apresuradas, no escuche a mi entrenador, hice más de lo que me tocaba y termine quemándome en mi afán de ser el mejor.
En un par de semanas me enmarco en un nuevo viaje a Suiza, de nuevo con la maleta llena de sueños, pero esta vez como entrenador, para seguir aprendiendo del Doc y convertirme en el mejor entrenador posible.
Iniciando mi carrera deportiva como nadador, la curiosidad de mi papá me llevó a iniciarme en este deporte, triatlones cortos y de distancia olímpica, sin embargo nuevamente la curiosidad me llevó a probar suerte en, lo que es hoy mi vida, la larga distancia, permitiéndome obtener destacados resultados y una carrera como atleta profesional. Adicionalmente soy Entrenador, guiando a otros en el proceso de convertirse en mejores atletas.
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miércoles, 5 de agosto de 2015
CERRANDO UN CAPITULO
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domingo, 11 de agosto de 2013
REFLEXIONES DE UN CORREDOR EN PROCESO
En el anterior blog los dejé pendientes del objetivo que Brett Sutton, mi entrenador, había planteado para mí, así que aquí va (literalmente estas fueron sus palabras): “Si usted realmente cree en mi 100%, dejaría de hacer triatlón ahora mismo y comenzaría a entrenar para ser un maratonista y cuando rompa la barrera de 2 horas 35 minutos, vuelve a hacer triatlón….Mientras tanto no va tener ningún chance de ganar y va seguir repitiendo top 10 y eso es todo.
Hace 5 años las cosas eran distintas y podría haber ganado, pero el nivel ha cambiado muy rápidamente en los últimos 2 años; pero si corre en 2:34, no cree que romper las 3 horas en un Ironman le será fácil? Yo (Brett Sutton) lo creo, la natación volverá en 3 meses y el ciclismo en 6, y aun tendrá menos de 34 años, le quedarán 2 años en la cima, repitiendo pódiums y le dará un chance a su cuerpo de cambiar su estructura”.
Ante el mejor entrenador del mundo y siguiendo esta lógica: Quien podría decir que no? Así que sin más reparos acepté, me devolví a Cozumel y desde el 23 de junio me encuentro en este plan, ya voy por la séptima semana y comenzando a ver cambios, pequeños, pero cambios, uno de ellos es que los jeans me quedan más holgados en los muslos, aunque sólo he bajado un kilo de peso, mi cuerpo, especialmente, mis piernas, se están volviendo mas estilizadas…por decirlo de alguna forma.
La manera en que corro es, ahora, más natural, la cadencia ha mejorado y la frecuencia cardiaca ha disminuido en los diferentes pasos que debo cumplir.
Claro también he visto los cambios en los otros dos deportes, y estos sí que han sido más rápidos de lo que esperaba, al comenzar pensaba que casi no iba a perder la natación y no me preocupaba el ciclismo. Pero cada lunes, pues es un plan que se repite semana tras semana, en mi único trabajo “fuerte” de natación siento lo difícil que es cumplir con los tiempos y como debo de aumentar los intervalos porque ya no soy capaz de nadar al mismo paso que lo hacía antes.
En la bicicleta, que sólo la utilizo dos días a la semana, el cambio ha sido aún mayor, ya que mi límite de velocidad es 25 km/h, afortunadamente salgo cuando no hay nadie en carretera para que me no me pasen.
Sin embargo estas semanas han servido para pensar y reflexionar sobre algunas situaciones, que seguramente puedan aplicar a algunos de los que hoy están leyendo este blog, por eso me anime a compartirlos y de pronto, también les ayude en su proceso de entrenamiento, así que aquí va una pequeña lista de lo que he vivido en estas semanas:
1. Calor y humedad: Ahora que corro todos los días, una o dos veces al día, vivo con sed, tengo que levantarme más temprano para evitar que me coja el verano de Cozumel y siempre tengo la ropa sucia y húmeda, por más que la lave varias veces al día. Además tengo que programar la hora para coger la trotadora del edificio y no incomodar a algunos residentes que no les gusta el aire acondicionado, para no terminar haciendo una piscina en el gimnasio, pues por el calor y la humedad me convertí en un charco ambulante. Aquí la lección número uno los factores externos, en este caso la temperatura, son determinantes en el desempeño de cada sesión, por lo que la hidratación y el descanso son vitales.
2. Vivir con mis pensamientos no es tarea fácil: La mayoría del entrenamiento por ahora es aeróbico, largo y repetitivo, así que tengo mucho tiempo para pensar, aún cuando lo que más desearía es dejar de hacerlo, porque pensamientos como: “Mis compañeros están ganando en Europa y yo aquí”, “Ayer iba a un mejor paso”, “cuanto durara este proceso”, etc., hacen que las sesiones sean más largas de lo que parecen en el papel.
Por eso hay que seguir los consejos de quienes saben, en este caso Brett y es sencillo: dejar de pensar en uno mismo y, según sus consejos, pensar en otras cosas, en mi caso el proyecto social del team TBB, dejando de enfocarme en mí y más bien canalizando mi energía en lo que podría hacer por los niños que siguen los pasos de nosotros los profesionales.
3. No hay nada peor que un dolor de estómago en pleno entrenamiento: Hace un par de semanas tenía un malestar estomacal, cuando comía ciertos alimentos o al correr, y estos han sido los peores días de entrenamientos, claro no peores a los días que siguieron, en los que debí tomar el medicamento recetado por el Doctor Eduardo García para eliminar los bichos que tenía, pues su orden fue desparasitarme y, así, estos días han sido de correr…pero al baño, donde se pueda.
Cuando hay algo que en nuestro organismo no funciona bien hay que solucionarlo tan pronto como se pueda, un dolor de estómago no es de preocuparse, pero que se repita y se repita si, por eso hay que escuchar el cuerpo y de vez en cuando consultar con profesionales que puedan dar atención pronta a lo que si se deja pasar podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
4. El Facebook no ayuda: Estar metido en las redes sociales no ayuda mucho al objetivo, pues ver tantos eventos, resultados, fotos y todo lo relacionado al triatlón me hace extrañarlo aún más.
A muchos les habrá pasado que deben separarse de lo que más les gusta hacer por muchas razones: lesiones, por trabajo, etc. y ver como en las redes sociales otros siguen disfrutando de lo que uno no puede es muy doloroso, por eso en lugar de revisar obsesivamente los resultados de las carreras o los eventos, lo mejor es tomar un buen café y un buen libro, ocupar la mente e intentar relajarse.
5. Darle tiempo al cuerpo: Cuando Brett me dijo que debía enfocarme en la carrera, creí que iba ser un par de meses, a lo sumo medio año, pero este proceso es largo, y como él nos dijo a Jineth (mi esposa) y a mí: “olvídense de 3, 6 ó 12 meses, esto va tomar tiempo”. Y es cierto, cuando en 1999 decidí mejorar la natación, me tomó 18 meses sin correr, ni montar para bajar de 20 a 17 minutos en los 1500 m., y eso que es mi disciplina más fuerte, así que imagínense en la más débil.
Así que para aquellos que se castigan porque no mejoran sus tiempos considerablemente en cada competencia hoy con conocimiento de causa les puedo decir tranquilos, todo es un proceso que toma tiempo, en algunos casos mucho tiempo, lo importante es tener metas reales y esforzarse por conseguirlas paso a paso, nada se construye de noche a la mañana y a veces darle un poco de tiempo al cuerpo para mejorar resultará como una mejor inversión en el largo plazo.
6. Una meta: lo más importante es que tengo una meta: 2 horas 35 minutos. Sin ella estaría perdido y divagando si ya es tiempo o no de volver. Como les mencionaba antes las metas u objetivos nos indican el camino y el final.
7. Extraño competir: Antes del Ironman de Texas, en mayo, que fue el ultimo triatlón, sentía que estaba corriendo muy seguido, ahora no tengo planeado ningún triatlón, pues sólo tengo permiso de correr triatlones locales, carreras atléticas y ni por las curvas algún evento de la serie Ironman o parecidos.
Y como dicen por ahí: ¨No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes¨, por eso hay que disfrutar cada entrenamiento y cada competencia como si fuese la última, el mundo da muchas vueltas y nunca es posible saber que va a pasar mañana y, puede ser, que de repente un día ya no puedan seguir haciendo algo que se ama tanto y extrañarlo va a ser inevitable.
8. Más tiempo para compartir: Entrenando un solo deporte me he dado cuenta de lo mucho que consume el triatlón y del poco tiempo que compartía con mi esposa, ahora estoy aprovechando cada minuto extra para hacer cosas juntos, y estoy feliz.
En la vida hay que tener prioridades y la familia, definitivamente, debe ser una de ellas, en mi caso el triatlón es mi profesión y por ello también es mi prioridad, pero no por ello se debe descuidar los demás aspectos de la vida, aprovechar los días de descanso para compartir y hacer otras actividades con la familia deben ser una tarea a cumplir por todo triatleta.
9. Enfocarse en el día a día: Una de las lecciones que estoy aprendiendo es enfocarme en la sesión del día y no en la siguiente o en el gran plan. Porque si pienso en todo lo que falta, me desmotivo, pero sí en cambio pienso en el día a día es más fácil y enriquecedor, ó mejor pensar en los más de 20 años que llevo en el triatlón, esto es apenas un suspiro y una tarea pendiente que ahora si la voy a cumplir.
10. Aprender a correr por sensaciones: El plan está pensado para que no corra pegado a los números sino a sensaciones, así que la mayoría de veces enciendo el reloj y lo cambio a la hora del día, para no estar calculando el paso, revisando la frecuencia cardiaca o cuantos kilómetros llevo. Tarea nada fácil, pues soy un obsesionado de los números, y eso puede jugar a favor o en contra. Es más importante lo que se siente que lo que dice el cronómetro, y no siempre es posible controlar todos los elementos.
11. El apoyo es indispensable: Sin el apoyo de mi entrenador y el Team TBB, que me mantienen como uno de sus atletas sin importar que no esté compitiendo y me den el tiempo para mejorar sin presiones, es un lujo que sólo se da en este equipo. Además el contar con mi esposa, mi familia, amigos y mi familia adoptiva en Cozumel es un aliciente más para luchar por mis sueños.
Bueno no quiero cansarlos más con mis reflexiones, espero que llegue pronto septiembre para ver a mis compañeros de equipo y entrenador. Para contarles desde la barrera como es el campamento de Kona en Cozumel, seguir aprendiendo sobre entrenamiento y programar un par de carreras…Ojala un maratón en noviembre o principios de 2014.
Con cariño.
Andrés Castillo
Hace 5 años las cosas eran distintas y podría haber ganado, pero el nivel ha cambiado muy rápidamente en los últimos 2 años; pero si corre en 2:34, no cree que romper las 3 horas en un Ironman le será fácil? Yo (Brett Sutton) lo creo, la natación volverá en 3 meses y el ciclismo en 6, y aun tendrá menos de 34 años, le quedarán 2 años en la cima, repitiendo pódiums y le dará un chance a su cuerpo de cambiar su estructura”.
Ante el mejor entrenador del mundo y siguiendo esta lógica: Quien podría decir que no? Así que sin más reparos acepté, me devolví a Cozumel y desde el 23 de junio me encuentro en este plan, ya voy por la séptima semana y comenzando a ver cambios, pequeños, pero cambios, uno de ellos es que los jeans me quedan más holgados en los muslos, aunque sólo he bajado un kilo de peso, mi cuerpo, especialmente, mis piernas, se están volviendo mas estilizadas…por decirlo de alguna forma.
La manera en que corro es, ahora, más natural, la cadencia ha mejorado y la frecuencia cardiaca ha disminuido en los diferentes pasos que debo cumplir.
Claro también he visto los cambios en los otros dos deportes, y estos sí que han sido más rápidos de lo que esperaba, al comenzar pensaba que casi no iba a perder la natación y no me preocupaba el ciclismo. Pero cada lunes, pues es un plan que se repite semana tras semana, en mi único trabajo “fuerte” de natación siento lo difícil que es cumplir con los tiempos y como debo de aumentar los intervalos porque ya no soy capaz de nadar al mismo paso que lo hacía antes.
En la bicicleta, que sólo la utilizo dos días a la semana, el cambio ha sido aún mayor, ya que mi límite de velocidad es 25 km/h, afortunadamente salgo cuando no hay nadie en carretera para que me no me pasen.
Sin embargo estas semanas han servido para pensar y reflexionar sobre algunas situaciones, que seguramente puedan aplicar a algunos de los que hoy están leyendo este blog, por eso me anime a compartirlos y de pronto, también les ayude en su proceso de entrenamiento, así que aquí va una pequeña lista de lo que he vivido en estas semanas:
1. Calor y humedad: Ahora que corro todos los días, una o dos veces al día, vivo con sed, tengo que levantarme más temprano para evitar que me coja el verano de Cozumel y siempre tengo la ropa sucia y húmeda, por más que la lave varias veces al día. Además tengo que programar la hora para coger la trotadora del edificio y no incomodar a algunos residentes que no les gusta el aire acondicionado, para no terminar haciendo una piscina en el gimnasio, pues por el calor y la humedad me convertí en un charco ambulante. Aquí la lección número uno los factores externos, en este caso la temperatura, son determinantes en el desempeño de cada sesión, por lo que la hidratación y el descanso son vitales.
2. Vivir con mis pensamientos no es tarea fácil: La mayoría del entrenamiento por ahora es aeróbico, largo y repetitivo, así que tengo mucho tiempo para pensar, aún cuando lo que más desearía es dejar de hacerlo, porque pensamientos como: “Mis compañeros están ganando en Europa y yo aquí”, “Ayer iba a un mejor paso”, “cuanto durara este proceso”, etc., hacen que las sesiones sean más largas de lo que parecen en el papel.
Por eso hay que seguir los consejos de quienes saben, en este caso Brett y es sencillo: dejar de pensar en uno mismo y, según sus consejos, pensar en otras cosas, en mi caso el proyecto social del team TBB, dejando de enfocarme en mí y más bien canalizando mi energía en lo que podría hacer por los niños que siguen los pasos de nosotros los profesionales.
3. No hay nada peor que un dolor de estómago en pleno entrenamiento: Hace un par de semanas tenía un malestar estomacal, cuando comía ciertos alimentos o al correr, y estos han sido los peores días de entrenamientos, claro no peores a los días que siguieron, en los que debí tomar el medicamento recetado por el Doctor Eduardo García para eliminar los bichos que tenía, pues su orden fue desparasitarme y, así, estos días han sido de correr…pero al baño, donde se pueda.
Cuando hay algo que en nuestro organismo no funciona bien hay que solucionarlo tan pronto como se pueda, un dolor de estómago no es de preocuparse, pero que se repita y se repita si, por eso hay que escuchar el cuerpo y de vez en cuando consultar con profesionales que puedan dar atención pronta a lo que si se deja pasar podría convertirse en un verdadero dolor de cabeza.
4. El Facebook no ayuda: Estar metido en las redes sociales no ayuda mucho al objetivo, pues ver tantos eventos, resultados, fotos y todo lo relacionado al triatlón me hace extrañarlo aún más.
A muchos les habrá pasado que deben separarse de lo que más les gusta hacer por muchas razones: lesiones, por trabajo, etc. y ver como en las redes sociales otros siguen disfrutando de lo que uno no puede es muy doloroso, por eso en lugar de revisar obsesivamente los resultados de las carreras o los eventos, lo mejor es tomar un buen café y un buen libro, ocupar la mente e intentar relajarse.
5. Darle tiempo al cuerpo: Cuando Brett me dijo que debía enfocarme en la carrera, creí que iba ser un par de meses, a lo sumo medio año, pero este proceso es largo, y como él nos dijo a Jineth (mi esposa) y a mí: “olvídense de 3, 6 ó 12 meses, esto va tomar tiempo”. Y es cierto, cuando en 1999 decidí mejorar la natación, me tomó 18 meses sin correr, ni montar para bajar de 20 a 17 minutos en los 1500 m., y eso que es mi disciplina más fuerte, así que imagínense en la más débil.
Así que para aquellos que se castigan porque no mejoran sus tiempos considerablemente en cada competencia hoy con conocimiento de causa les puedo decir tranquilos, todo es un proceso que toma tiempo, en algunos casos mucho tiempo, lo importante es tener metas reales y esforzarse por conseguirlas paso a paso, nada se construye de noche a la mañana y a veces darle un poco de tiempo al cuerpo para mejorar resultará como una mejor inversión en el largo plazo.
6. Una meta: lo más importante es que tengo una meta: 2 horas 35 minutos. Sin ella estaría perdido y divagando si ya es tiempo o no de volver. Como les mencionaba antes las metas u objetivos nos indican el camino y el final.
7. Extraño competir: Antes del Ironman de Texas, en mayo, que fue el ultimo triatlón, sentía que estaba corriendo muy seguido, ahora no tengo planeado ningún triatlón, pues sólo tengo permiso de correr triatlones locales, carreras atléticas y ni por las curvas algún evento de la serie Ironman o parecidos.
Y como dicen por ahí: ¨No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes¨, por eso hay que disfrutar cada entrenamiento y cada competencia como si fuese la última, el mundo da muchas vueltas y nunca es posible saber que va a pasar mañana y, puede ser, que de repente un día ya no puedan seguir haciendo algo que se ama tanto y extrañarlo va a ser inevitable.
8. Más tiempo para compartir: Entrenando un solo deporte me he dado cuenta de lo mucho que consume el triatlón y del poco tiempo que compartía con mi esposa, ahora estoy aprovechando cada minuto extra para hacer cosas juntos, y estoy feliz.
En la vida hay que tener prioridades y la familia, definitivamente, debe ser una de ellas, en mi caso el triatlón es mi profesión y por ello también es mi prioridad, pero no por ello se debe descuidar los demás aspectos de la vida, aprovechar los días de descanso para compartir y hacer otras actividades con la familia deben ser una tarea a cumplir por todo triatleta.
9. Enfocarse en el día a día: Una de las lecciones que estoy aprendiendo es enfocarme en la sesión del día y no en la siguiente o en el gran plan. Porque si pienso en todo lo que falta, me desmotivo, pero sí en cambio pienso en el día a día es más fácil y enriquecedor, ó mejor pensar en los más de 20 años que llevo en el triatlón, esto es apenas un suspiro y una tarea pendiente que ahora si la voy a cumplir.
10. Aprender a correr por sensaciones: El plan está pensado para que no corra pegado a los números sino a sensaciones, así que la mayoría de veces enciendo el reloj y lo cambio a la hora del día, para no estar calculando el paso, revisando la frecuencia cardiaca o cuantos kilómetros llevo. Tarea nada fácil, pues soy un obsesionado de los números, y eso puede jugar a favor o en contra. Es más importante lo que se siente que lo que dice el cronómetro, y no siempre es posible controlar todos los elementos.
11. El apoyo es indispensable: Sin el apoyo de mi entrenador y el Team TBB, que me mantienen como uno de sus atletas sin importar que no esté compitiendo y me den el tiempo para mejorar sin presiones, es un lujo que sólo se da en este equipo. Además el contar con mi esposa, mi familia, amigos y mi familia adoptiva en Cozumel es un aliciente más para luchar por mis sueños.
Bueno no quiero cansarlos más con mis reflexiones, espero que llegue pronto septiembre para ver a mis compañeros de equipo y entrenador. Para contarles desde la barrera como es el campamento de Kona en Cozumel, seguir aprendiendo sobre entrenamiento y programar un par de carreras…Ojala un maratón en noviembre o principios de 2014.
Con cariño.
Andrés Castillo
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lunes, 22 de julio de 2013
UN CAMPAMENTO ESPERADO QUE NO SALIÓ COMO ESPERABA
Después del Ironman de Texas, el pasado mes de Mayo, lo único que quería era alejarme del calor ó al menos encontrar un lugar un poco menos cálido y húmedo, afortunadamente ya se aproximaba el campamento de verano del Team TBB en Estados Unidos y volvería entrenar con el equipo, que había partido de Cozumel a finales de abril.
Aquí un primer paréntesis para que quienes no saben mi historia completa, no se pierdan en esta historia: Antes de incorporarme al Team TBB entrenaba en Colombia la mayoría del tiempo a mi ritmo y en solitario, exceptuando la natación y una que otra sesión de ciclismo los fines de semana, donde compartía tiempo y entrenamiento con mi equipo 226. Y debo decir que durante toda mi carrera deportiva no he tenido problema con esto y, afortunadamente, no dependo de un Ipod o de la compañía de un amigo para hacer el entrenamiento, definitivamente esto no me aburre sino que, todo lo contrario, lo disfruto.
Sin embargo esta situación cambió, radicalmente, en junio del año pasado cuando estuve en Suiza, y me acostumbré a entrenar todo el verano con el grupo, con quienes luego nos trasladamos a Cozumel y sólo durante unas pocas semanas entrene por mi cuenta hasta finales de abril de este año. Y, finalmente, como el hábito hace al monje, una vez todo el equipo retornó a sus lugares de origen ó a otros lugares para competir, a mí se me hizo difícil volver a saltar a la piscina y seguir la línea negra, montarme a la bici y batallar contra el viento sin el abrigo de otra rueda, ó correr por los mismos sitios sin escuchar los pasos de mis compañeros.
Me encontraba expectante de encontrarme con algunos compañeros en Tennessee, no todos pues la mayoría irían al campamento en Suiza, recorrer nuevas rutas y descubrir nuevos caminos. Al final de cuentas sólo encontré lo segundo, pues muchos cancelaron ó cambiaron los planes y llegaron a Tennessee dos semanas después de haber llegado al lugar del campamento, por lo que debí mantener mi entrenamiento en solitario, siguiendo las órdenes de mi entrenador, Brett Sutton, quien había concluido que lo mejor para mí era entrenar a mi propio paso.
Pero, ¿por qué a mi propio paso? Porque desde enero no he dejado de competir en cada sesión, creyendo como muchos que MÁS ES MEJOR, sin embargo el Ironman es cuestión de balance y yo lo había perdido hace mucho. De tanto batallar en cada sesión y al no darle la importancia a las sesiones suaves, mi cuerpo estaba tan cansado que no sacaba ningún provecho del entrenamiento y eso se vio reflejado en las carreras que siguieron después del Ironman de Los Cabos.
Bueno, pero para no seguir alejándome del tema del campamento. Brett decidió que en cualquier parte del mundo donde estuviera, entrenaría a mi propio paso y tendría como objetivo mejorar mi carrera a pie. Para eso me programó una semana con más de 40 horas de entrenamiento, que incluía una sesión de 4 horas de atletismo todas las semanas, entre otros retos, y esta semana se repetiría una y otra vez hasta el siguiente campamento en Cozumel en Septiembre.
Comencé con ánimo, creo que demasiado y, ahora que no tenía con quien medirme, comencé a hacerlo conmigo mismo y por ir demasiado fuerte en las subidas, por no darle tiempo a mi cuerpo de adaptarse al nuevo terreno y al nuevo plan, tan sólo dos semana de haber comenzado con este entrenamiento recaí en una lesión del isquiotibial. El Ironman es un deporte de resistencia y paciencia, no solo en la competencia, sino también en el entrenamiento y esta lección la estaba aprendiendo de la manera más fuerte y clara.
La solución para la lesión: una semana de descanso de carrera a pie, bastante ciclismo a baja intensidad y natación intensa. Esa semana se tornó en un intercambio de innumerables correos con Brett, sobre el entrenamiento y mi vida, y la conclusión fue clara: si seguía entrenando de la forma como venía haciéndolo no alcanzaría las metas que tengo en mente, mi único chance para sobresalir en el Ironman es correr en menos de dos horas cincuenta después de montar con el grupo de punta, porque el Ironman ha evolucionado tanto en los dos últimos años que quien no corra, tal y como sucede con el triatlón de distancia olímpica, ni siquiera tendrá chance de estar en el top 10. Con esto dicho vino la dura realidad: dejar de lado la natación y el ciclismo por un tiempo indeterminado y enfocarme en correr una maratón por debajo de un tiempo (esa es la historia del siguiente blog, así que no me adelantaré) y para lograr esto no necesitaba estar en USA, ni sacrificar tiempo alejado de mi esposa y, tampoco, competir los Ironman que tenía planeados.
A la semana siguiente, el 23 de junio, Brett me envió el nuevo plan y me dijo que debía estar en Cozumel a más tardar el 1 de julio. Así que aquí estoy, en mi cuarta semana del nuevo plan, entrenando solo, disfrutando de la familia y de esta maravillosa isla, colaborando y viendo crecer el proyecto social del Team TBB, y dejando atrás un campamento del que esperaba otros resultados, pero que al final me colocó en la única dirección que me llevará a los resultados que busco.
Y finalmente he aprendido que todo sucede por una razón, en esta oportunidad el regresar a la isla y trabajar con los niños del proyecto social del teamTBB y del Gobierno de Quintana Roo me ha servido para llenarme de motivos para seguir luchando por mis sueños, la verdad es que ver a los niños diariamente entrenando en las instalaciones del municipio de Cozumel y ver como cada día más y más niños se interesan por cuidar sus cuerpos y sus mentes y además por mejorar en este deporte me ha dejado ver que CUANDO SE QUIERE SE PUEDE, así que sea esta la oportunidad para agradecer de corazón al Gobernador Roberto Borge por su apoyo incondicional para nosotros los atletas profesionales, pero principalmente por la oportunidad que le está brindando a los niños de esta isla de aprender y crecer en un deporte tan duro como el triatlón, que de seguro sin esta iniciativa no tendrían manera de hacerlo.
Por ahora me despido pero sinceramente les agradezco mucho por el tiempo que se toman leyendo mis blogs, sé que a muchos les han gustado mis historias y las esperan cada vez que hay una competencia, esta vez no hubo competencia pero si muchas reflexiones y como por ahora no habrá Ironman y aprovechando que este nuevo plan de entrenamiento me deja algo más de tiempo escríbanme si quieren saber de algo en especial o si quieren que escriba sobre algún tema específico que con mucho gusto lo haré.
Así mismo mil gracias a quienes nos siguen apoyando como equipo: 3T, Cervélo, ON, Ignite Natural, Cobb, Rotor y no sobra nuevamente expresar mi agradecimiento al Gobierno del Estado de Quintana Roo, además gracias a Dolphin Discovery, Aquasphere y a la Fundación Tres Hermanos quienes se han unido a esta causa de brindar herramientas de vida a los niños de esta isla y a cada una de las personas que ha hecho parte de este camino que me tiene hoy en este lugar.
Un abrazo,
Andrés Castillo
www.andres-castillo.com
Aquí un primer paréntesis para que quienes no saben mi historia completa, no se pierdan en esta historia: Antes de incorporarme al Team TBB entrenaba en Colombia la mayoría del tiempo a mi ritmo y en solitario, exceptuando la natación y una que otra sesión de ciclismo los fines de semana, donde compartía tiempo y entrenamiento con mi equipo 226. Y debo decir que durante toda mi carrera deportiva no he tenido problema con esto y, afortunadamente, no dependo de un Ipod o de la compañía de un amigo para hacer el entrenamiento, definitivamente esto no me aburre sino que, todo lo contrario, lo disfruto.
Sin embargo esta situación cambió, radicalmente, en junio del año pasado cuando estuve en Suiza, y me acostumbré a entrenar todo el verano con el grupo, con quienes luego nos trasladamos a Cozumel y sólo durante unas pocas semanas entrene por mi cuenta hasta finales de abril de este año. Y, finalmente, como el hábito hace al monje, una vez todo el equipo retornó a sus lugares de origen ó a otros lugares para competir, a mí se me hizo difícil volver a saltar a la piscina y seguir la línea negra, montarme a la bici y batallar contra el viento sin el abrigo de otra rueda, ó correr por los mismos sitios sin escuchar los pasos de mis compañeros.
Me encontraba expectante de encontrarme con algunos compañeros en Tennessee, no todos pues la mayoría irían al campamento en Suiza, recorrer nuevas rutas y descubrir nuevos caminos. Al final de cuentas sólo encontré lo segundo, pues muchos cancelaron ó cambiaron los planes y llegaron a Tennessee dos semanas después de haber llegado al lugar del campamento, por lo que debí mantener mi entrenamiento en solitario, siguiendo las órdenes de mi entrenador, Brett Sutton, quien había concluido que lo mejor para mí era entrenar a mi propio paso.
Pero, ¿por qué a mi propio paso? Porque desde enero no he dejado de competir en cada sesión, creyendo como muchos que MÁS ES MEJOR, sin embargo el Ironman es cuestión de balance y yo lo había perdido hace mucho. De tanto batallar en cada sesión y al no darle la importancia a las sesiones suaves, mi cuerpo estaba tan cansado que no sacaba ningún provecho del entrenamiento y eso se vio reflejado en las carreras que siguieron después del Ironman de Los Cabos.
Bueno, pero para no seguir alejándome del tema del campamento. Brett decidió que en cualquier parte del mundo donde estuviera, entrenaría a mi propio paso y tendría como objetivo mejorar mi carrera a pie. Para eso me programó una semana con más de 40 horas de entrenamiento, que incluía una sesión de 4 horas de atletismo todas las semanas, entre otros retos, y esta semana se repetiría una y otra vez hasta el siguiente campamento en Cozumel en Septiembre.
Comencé con ánimo, creo que demasiado y, ahora que no tenía con quien medirme, comencé a hacerlo conmigo mismo y por ir demasiado fuerte en las subidas, por no darle tiempo a mi cuerpo de adaptarse al nuevo terreno y al nuevo plan, tan sólo dos semana de haber comenzado con este entrenamiento recaí en una lesión del isquiotibial. El Ironman es un deporte de resistencia y paciencia, no solo en la competencia, sino también en el entrenamiento y esta lección la estaba aprendiendo de la manera más fuerte y clara.
La solución para la lesión: una semana de descanso de carrera a pie, bastante ciclismo a baja intensidad y natación intensa. Esa semana se tornó en un intercambio de innumerables correos con Brett, sobre el entrenamiento y mi vida, y la conclusión fue clara: si seguía entrenando de la forma como venía haciéndolo no alcanzaría las metas que tengo en mente, mi único chance para sobresalir en el Ironman es correr en menos de dos horas cincuenta después de montar con el grupo de punta, porque el Ironman ha evolucionado tanto en los dos últimos años que quien no corra, tal y como sucede con el triatlón de distancia olímpica, ni siquiera tendrá chance de estar en el top 10. Con esto dicho vino la dura realidad: dejar de lado la natación y el ciclismo por un tiempo indeterminado y enfocarme en correr una maratón por debajo de un tiempo (esa es la historia del siguiente blog, así que no me adelantaré) y para lograr esto no necesitaba estar en USA, ni sacrificar tiempo alejado de mi esposa y, tampoco, competir los Ironman que tenía planeados.
A la semana siguiente, el 23 de junio, Brett me envió el nuevo plan y me dijo que debía estar en Cozumel a más tardar el 1 de julio. Así que aquí estoy, en mi cuarta semana del nuevo plan, entrenando solo, disfrutando de la familia y de esta maravillosa isla, colaborando y viendo crecer el proyecto social del Team TBB, y dejando atrás un campamento del que esperaba otros resultados, pero que al final me colocó en la única dirección que me llevará a los resultados que busco.
Y finalmente he aprendido que todo sucede por una razón, en esta oportunidad el regresar a la isla y trabajar con los niños del proyecto social del teamTBB y del Gobierno de Quintana Roo me ha servido para llenarme de motivos para seguir luchando por mis sueños, la verdad es que ver a los niños diariamente entrenando en las instalaciones del municipio de Cozumel y ver como cada día más y más niños se interesan por cuidar sus cuerpos y sus mentes y además por mejorar en este deporte me ha dejado ver que CUANDO SE QUIERE SE PUEDE, así que sea esta la oportunidad para agradecer de corazón al Gobernador Roberto Borge por su apoyo incondicional para nosotros los atletas profesionales, pero principalmente por la oportunidad que le está brindando a los niños de esta isla de aprender y crecer en un deporte tan duro como el triatlón, que de seguro sin esta iniciativa no tendrían manera de hacerlo.
Por ahora me despido pero sinceramente les agradezco mucho por el tiempo que se toman leyendo mis blogs, sé que a muchos les han gustado mis historias y las esperan cada vez que hay una competencia, esta vez no hubo competencia pero si muchas reflexiones y como por ahora no habrá Ironman y aprovechando que este nuevo plan de entrenamiento me deja algo más de tiempo escríbanme si quieren saber de algo en especial o si quieren que escriba sobre algún tema específico que con mucho gusto lo haré.
Así mismo mil gracias a quienes nos siguen apoyando como equipo: 3T, Cervélo, ON, Ignite Natural, Cobb, Rotor y no sobra nuevamente expresar mi agradecimiento al Gobierno del Estado de Quintana Roo, además gracias a Dolphin Discovery, Aquasphere y a la Fundación Tres Hermanos quienes se han unido a esta causa de brindar herramientas de vida a los niños de esta isla y a cada una de las personas que ha hecho parte de este camino que me tiene hoy en este lugar.
Un abrazo,
Andrés Castillo
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lunes, 30 de julio de 2012
SUTTO TOUR DE FRANCE Y ALPE D'HUEZ TRIATHLON
Despues de 7 semanas de fuerte entrenamiento en Leysin, por fin tengo la oportunidad de competir. Es difícil ver a todos corriendo y seguir entrenando fuerte día tras día, aunque ese es el plan de Brett, construir, construir y construir, ganar y dominar. Y en ese orden de ideas, Alpe de Huez fue mas un entrenamiento fuerte que una carrera, aunque la tome como una.
El miércoles, una semana antes de la prueba, tuve mi primera lesión, afortunadamente con un par de días de descanso de trote y mucho voltearen paso. Esta vez no teníamos que preocuparnos por transporte, nuestras bicis eran nuestro medio. El domingo arrancamos la primera etapa del Sutto Tour de France como el lo denomina, pasando por Chamonix cerca del Mont Blanc y un par de pasos alpinos, hasta llegar a Albertville despues de 160 km.
El segundo día pasamos por Col Du Glandon, mítico puerto de fuera de categoría del Tour de Francia y terminamos en Alpe d Huez, despues de ganar mas de 3000 m. Y montar por cerca de 6 horas.
El día martes por fin llego el descanso, unos 3 km. De natación y nada mas para descansar la rodilla. Aunque me sentía cansado, sabia que me iba ir muy bien, porque mentalmente estaba muy fuerte.
La carrera arranca a las 9:30 am, que mejor horario para desayunar y dormir tranquilo, el ciclismo es por carretera abierta, aunque no pasan muchos carros y existe buena seguridad. Y el trote se lleva a cabo en el mítico Alpe de Huez por terreno de cross y carretera con muchas subidas y bajadas. Son 2,2 km. De natación, 115 km. De bici con 3000 m. De ganancia y 22 km. De trote, claro que esta vez lo cortaron a 20.1, con una de las mejores bolsas de premios en larga distancia y un nivel excepcional, dominado por los escaladores europeos.
La natación fue rápida desde el inicio, esta vez sentí que no sufrí tanto para estar en el lote de punta y aunque el paso estuvo fuerte durante toda la natación, logre salir de tercero del agua y no pegarle a ninguno de mis compañeros del Team TBB... Pues la mayoría estaban en el lote de punta y no era como en otras carreras que no importa quien va al lado, pues uno no quiere golpear a un compañero. Era como revivir los viejos tiempo en Merey cuando todos salíamos en el lote de punta.
La transición fue mas rápida de lo esperado, corone de primero pero a los pocos metros ocurrió lo esperado o inesperado no se como describirlo, pues despues de montar en la misma bici por mas de dos meses en las duras condiciones de los Alpes algo asi puede pasar, mas sin un adecuado mantenimiento ( no por descuido, sino por los costos y la ubicación). El tornillo del cambio se soltó, tuve que parar, pedir ayuda y por lo tanto perder el lote de punta y unos 2 minutos, o de pronto menos pero me parecieron una eternidad.
El ciclismo casi que fue en solitario, pero no me preocupe, pensé positivamente que los de adelante se estarían matando unos a otros y yo podía seguir mi propio paso y llegar bien a Alpe de Huez despues de los dos puertos de montaña, y asi fue, comencé a alcanzar gente y corone en quinto lugar.
Me baje a correr con las piernas reventadas, pero me acorde del consejo de Brett, comenzar despacio, comer y luego encontrar el ritmo. Además llevaba buena reserva energética, pues en la bicicleta no pare de comer además de los geles, bananos y mars bars, era solo cuestión de encontrar el ritmo.
Me recupere tanto que en la segunda de tres vueltas alcance a Aaron Farlow, un compañero de equipo campeón de Ironman y pude aguantar hasta faltando dos kilómetros cuando Scott de Fillipis me alcanzo y aunque luche por no perder el puesto, el venia inspirado despues de haber corrido en el Ironman de Suiza en 2:43.
Al final un honroso 5to lugar, detrás de Víctor del Corral, que repitió victoria, Dave Dellow y Alejandro Degassperi quienes a pesar de una sanción injusta por drafting no dejaron de combatir, y de Scott. Quede totalmente satisfecho y orgulloso conmigo mismo porque no deje de luchar y nunca mire para atrás sino en la forma de ganar y creo que esa es la mentalidad que me hacia falta y estoy logrando en este campamento.
El siguiente día fueron 150 km. Pero afortunadamente tomamos la ruta plana que hasta ese día me entere que existía y el ultimo día, el viernes, volvimos por las montañas para continuar el entrenamiento en Leysin con miras al evento de distancia Ironman mas duro del mundo: Embrunman, el 15 de agosto. 3,8, 188 y 42.2 km. Con 5000 m. De ganancia en la bici, para traducirlo unas 13 subidas a Patios...nada mal, no?
Muchas gracias por estar pendiente, especiales agradecimientos a Jorge y Sujey Valdes que están haciendo posible este sueño, a todos los integrantes del Team TBB por aceptarme como uno de ellos, por toda la buena energia y tomadera de pelo y enseñarme como correr como un profesional, a Brett por su carácter y consejos que me hacen cada día mas fuerte, a mi equipo en Colombia 226, Oswaldo, Michael, mi familia y a mi novia Jineth por la buena energia y apoyo incondicional, un abrazo a todos. Pero sobre todo gracias a Dios ir colocando las fichas faltantes en este rompecabezas. Y poder disfrutar de una experiencia como estas, competir donde los escarabajos colombianos han dejado su huella.
Hasta la próxima...
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L'Alpe d'Huez, 38750 Huez, Francia
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