Estoy en deuda en escribir este blog, me tomó más de 6 meses, a pesar de eso no esperen mucho de él, porque lo estoy escribiendo en un par de minutos, para seguir adelante en este nueva etapa de mi vida, de una vez por todas.
No sé el momento exacto en que tome la decisión de retirarme como atleta profesional del triatlón, aún me debato si fue cuando sin razón alguna después de 20 años compitiendo me retire en la mitad del ciclismo en el 70.3 de Miami (Octubre 2014), o ese domingo, en medio de un gran bloque de trabajo, donde llegue a la pista a hacer los acostumbrados 30×800 y, simplemente, decidí regresarme caminando a casa y no enfrentar a la humedad, al calor, al dolor en las piernas y, tampoco, a las interminables vueltas a la pista.
No sé, definitivamente, no sé el momento exacto, pero después de ese par de días y de los siguientes, en los que era física y mentalmente imposible dar el primer paso para correr unos cuantos minutos, caí en un periodo de depresión; no entendía como algo que amaba desde niño, ya no me motivaba y lo había dejado de disfrutar, se había convertido en un trabajo. Era un dolor interno, indescriptible, como perder a mi mejor amigo, a mi cómplice.
Siempre que me preguntaban cuando me iba a retirar solía responder que lo haría cuando dejará de disfrutarlo, y eso era exactamente lo que estaba ocurriendo. Faltando tres semanas para el Ironman de Cozumel se lo dije a Brett, quien lo entendió y estaba totalmente de acuerdo con la decisión, sabía que lo había encontrado muy tarde, para hacerme un campeón, esto no me lo dijo a mí se lo dijo a Jineth: “Si lo hubiera entrenado unos cuantos años antes, con su disciplina, hubiese cumplido con sus sueños, pero su deficiencia en atletismo es tan grande, que me tomaría unos 6 años, llegar hasta donde él quiere, y tiene un futuro prometedor como entrenador, como para esperar ese tiempo”.
Hablamos de cómo había cambiado el triatlón de larga distancia, como las reglas, los recorridos y la calidad y cantidad de profesionales habían reducido el deporte a una carrera de atletismo. Hablamos de muchas cosas, me desahogue un poco y esperaba que me dijera, que aprovechará estas últimas tres semanas para estar a su lado como aprendiz de entrenador y ver cada sesión desde arriba y no desde el borde de la piscina. Sin embargo no fue así, me pidió que al menos comenzara el Ironman, que necesitaba que todo el equipo lo hiciera, para que no hubiese disculpa para que los patrocinadores, no nos pagarán los más de seis meses que nos debían.
Acepte, sentí la responsabilidad de equipo, porque muchos habían viajado desde Europa sólo para responder, aún, cuando sus temporadas ya habían terminado. Fue una montaña rusa de emociones de tres semanas, algunos días amanecía con todo el entusiasmo y pensaba en que aún podía hacer una buena carrera, otros no podía salir de la casa.
Me frustraba el tener que retirarme de un Ironman, nunca lo había hecho, no lo hice ni siquiera cuando tuve una costilla fracturada, así que pensaba terminarlo como fuera, ayudar a Todd en la natación y en la bici lo más que pudiera y luego sobrevivir pero, muy dentro de mí, sabía que estaba acabado, que mi personalidad era todo o nada. Si no había cumplido con el entrenamiento, no quería salir a terminar por terminar, mucho menos comenzar para retirarme.
Hasta la mañana del Ironman pensé en no arrancar, no quería dejar el triatlón con un retiro, y mucho menos en Cozumel, que me había abierto las puertas, donde estaban mis pupilos, la gente que me ha apoyado y donde finalmente me establecería para vivir.
Al fin junté fuerzas y fui a la salida, las caras de ansiedad, felicidad y miedo contrastaban con la mía de tristeza, era asistir al entierro de mi mejor amigo mientras los demás se iban de fiesta. Comencé a nadar y me ubique en la punta, nade cómodo y salí de tercero o cuarto del agua, me monte de primero y estaba liderando mi último Ironman en la bicicleta. La adrenalina me empujaba, y luchaba con los pensamientos que me decían que no había entrenado. Pensé en estar adelante lo más que pudiera, ayudar a marcar el paso a mi compañero Todd, para que el grupo donde venían los buenos ciclistas, no nos alcanzara.
La pila me duro unos 30 km. fue tanta la adrenalina que queme todos mis cartuchos y de a pocos deje ir a los tres primeros, quede sólo y más tarde me alcanzo Sthepen, también de TriCozumel, quien se había quedado de mi ritmo inicial.
Terminando la primera vuelta y pasando por el lado de mi casa, sabía que había cumplido, que me podía retirar, pero quise intentarlo una vez más. En el kilómetro 70 nos alcanzó un lote, digo lote porque no guardaban más de cinco metros entre cada uno, de cerca de 10 ciclistas, los deje pasar y en el momento que apretaron, algo en mi cabeza dijo “no más, no quiero sufrir más”.
En la competencia de los profesionales no es un solo ritmo como en las categorías, sino que realmente se está compitiendo durante más de 8 horas y es necesario tener la mente enfocada para resistir estos cambios de ritmo, dejar la zona de confort y sentir como se queman las piernas por unos minutos, para no dar el brazo, o las piernas a torcer.
Al tiempo que mi cabeza dijo no más, mis piernas se pararon automáticamente, y casi sin darme cuentas, estaba pedaleando rumbo a casa, fueron unos largos 20 km., en los que pensé en mi futuro, en mi decisión, en mi vida y en llegar rápido a mi casa a darme una ducha, estar sólo y pasar el guayabo.
Al final llegue, no fue como lo pensé, no tuve tiempo de reflexionar o sentarme en el suelo de la ducha a llorar, mis atletas que vinieron desde Colombia y compañeros de equipo aún estaban en carrera, así que me llene de valor y salí a apoyarlos y a responder los interminables: Porque me había retirado? de todos los que me encontraba o cruzaba.
Ahora que lo escribí creo que puedo cerrar este capítulo de Cozumel, y quisiera cerrar el de atleta, siempre estará en mi cabeza la idea de regresar, y con eso tendré que lidiar si quiero triunfar en mi nueva etapa, porque el cierre no fue el ideal, pero algo se quedó en mi y aunque deje de entrenar de 30 a 40 horas semanales, aún me ejercito casi a diario, pero lo que hago no tiene ninguna estructura y depende del tiempo que disponga, de la motivación o el clima.
En ocasiones sueño con volver a competir, mi problema es que no me llama la atención el hacerlo como amateur, y ya no tengo el tiempo para hacerlo como profesional, el trabajo ha aumentado bastante y, adicionalmente, estoy haciendo una Maestría en Entrenamiento Y Gestión Deportiva. Así que el entrenamiento ya no puede ser mi prioridad.
Lo positivo es que no puedo vivir sin ejercitarme, el cuerpo me lo demanda y poco a poco volví a disfrutar de mi mejor amigo, aunque este sea más pesado y lento de lo que solía ser. Disfruto de poner uno que otro día mi cuerpo al límite, de llegar exhausto al otro lado de la piscina, tratando de vencer a mis pupilos y demostrarme que aún soy capaz, para ellos es un entreno más, para mí una adicción por la velocidad y el dolor.
Hoy hace tres años estaba llegando a Geneva en busca del famoso ¨tren chocolate y crema¨ que me llevaría a Leysin a conocer a una leyenda del triatlón: Brett Sutton. Él me dio tres años para lograrlo, como a todos sus atletas se lo da, lamentablemente llegue tarde y el tiempo no fue suficiente para derrotar mis debilidades. Créanme que lo intente, pero lo quise tanto, que a lo largo de esos tres años, tome decisiones apresuradas, no escuche a mi entrenador, hice más de lo que me tocaba y termine quemándome en mi afán de ser el mejor.
En un par de semanas me enmarco en un nuevo viaje a Suiza, de nuevo con la maleta llena de sueños, pero esta vez como entrenador, para seguir aprendiendo del Doc y convertirme en el mejor entrenador posible.
Iniciando mi carrera deportiva como nadador, la curiosidad de mi papá me llevó a iniciarme en este deporte, triatlones cortos y de distancia olímpica, sin embargo nuevamente la curiosidad me llevó a probar suerte en, lo que es hoy mi vida, la larga distancia, permitiéndome obtener destacados resultados y una carrera como atleta profesional. Adicionalmente soy Entrenador, guiando a otros en el proceso de convertirse en mejores atletas.
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miércoles, 5 de agosto de 2015
CERRANDO UN CAPITULO
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viernes, 1 de noviembre de 2013
DESDE LA BARRERA
Dicen que ver el ruedo es más fácil que enfrentarse al toro. No del todo cierto, por lo menos en mi caso.
Estos últimos meses he sido un espectador en los distintos eventos de triatlón; recientemente tuve la gran oportunidad de presenciar en vivo y en directo la Copa Mundo de Cozumel, contando con la ventaja de tener datos de primera mano de la medallista de oro olímpica, Nicola Spirig y, por supuesto, de Brett Sutton.

Vivir esa experiencia pago el hecho de no competir, de no enfrentar el toro, sufrir y disfrutar de este maravilloso espectáculo, por primera vez pude dejar, por un momento, de lado mi carácter competitivo, que en ocasiones anteriores no me había dejado disfrutar de esta clase de eventos.
Pero escuchar a Brett, sus tácticas e historias y compartir las semanas previas con Nicola, fueron más que suficientes para disfrutar la carrera y sacar mis propias conclusiones de la razón de su triunfo en Londres y su regreso triunfal en Cozumel, tan sólo un año después de conseguir su medalla y tener a su hijo. Estas fueron:
1. Humildad no es símbolo de debilidad: Desde su arribo Nicola siempre estuvo pendiente del programa social de la Fundación Tres Hermanos y el Team TBB, y de compartir su tiempo con los niños. Asistió a los diferentes eventos, se tomó cientos de fotos y firmo infinidad de autógrafos, todos y cada uno con una gran sonrisa en su rostro y sin pedir nada a cambio. ¿Por qué? Porque cuando era niña una deportista de su país no le firmó una foto y ella prometió que el día que pudiera ser una figura reconocida nunca negaría un autógrafo, sin importar cuán cansada estuviera, porque sin el público no existe la inspiración para entrenar todos los días. De este primer punto podría sacar un blog completo pero para resumir, ella nunca exigió lujos o nada a cambio de su tiempo, no se quejó por el calor o la humedad ó por el tiempo en las presentaciones y no porque no lo mereciera, sino porque para ella, sus triunfos se los debe al público y una de sus tareas como profesional es inspirar.

2. No copiar procesos: En Latinoamérica estamos acostumbrados a deslumbrarnos y seguir planes extranjeros, sin aterrizarlos a la realidad y cultura de cada país. Contratamos desde mecánico, masajista hasta cocinero, cuando lo esencial es el compromiso del deportista. De nada vale quedarse en el mejor hotel y viajar con todos los viáticos pagos por la Federación nacional, cuando no existe un presupuesto serio que garantice no una carrera, sino una temporada y gastamos todo en un viaje para cancelar el siguiente. Pero volviendo al tema de los procesos: no se puede copiar sólo porque es exitoso, porque cada plan es individual y tiene un porqué. Puede que por pura casualidad alguna deportista se vea beneficiado al replicar un programa de alguien más, pero el resto navega a la deriva, perdiendo importante tiempo y recursos, y dejando de explotar seguramente un gran potencial.
3. Seres humanos antes que deportistas: El entrenamiento es una ciencia simple, siempre y cuando se tenga un entrenador que pueda leer y entender a sus deportistas y no sólo sepa leer el tiempo del reloj. Ese es el secreto del éxito de Brett. El nunca escoge a los deportistas talentosos, porque él nunca fue uno. Prefiere el reto y lo primero que hace es conocer a su atleta, y de allí construir su plan. Entiéndase plan como un todo, no sólo los kilómetros sino su plan de vida, entendiendo en qué circunstancias el atleta va a rendir mejor, incluyendo su relación sentimental, su entorno familiar, su sitio de entrenamiento, su vivienda, su biotipo y hasta su alimentación. Porque sin estos ingredientes el plan carece de bases y en el corto o largo plazo termina por desplomarse, siendo la parte mental los cimientos del rendimiento.

4. No hay atajos: El Team TBB y todos sus atletas tiene como pilar la lucha contra el dopaje y la trampa, creemos firmemente en el trabajo honesto, que se traduce en incontables horas de entrenamiento, que incluye al menos tres sesiones de entrenamiento diarias (cuatro si eres Nicola Spirig), sin importar si se compite en distancia olímpica o Ironman. Y viendo esta realidad resulta gracioso que muchos atletas copien los programas que se promocionan a través de las revistas y que ¨supuestamente¨ son los planes de entrenamiento de los hermanos Brownlee o Gómez, intentando encontrar la fórmula mágica, pero desafortunadamente no existe una y nadie va a revelar sus planes reales. Porque no existen atajos, solo paso a paso se construye el camino y con trabajo honesto, entrega y disciplina se llega a la meta.
Las palabras de Brett lo resumen, quien entrenó personalmente al director del programa olímpico de triatlón de Gran Bretaña, y quien verdaderamente sabe lo duro que entrenan y lo fuerte que son mentalmente los Brownlee. "Si mi padre trabajaba en las mina ocho horas al día, no puedo entrenar menos de eso, me sentiría un inútil" refiriéndose a los exitosos hermanos.

5. Leer las carreras: La Copa Mundo de Cozumel no era una carrera para Nicola, bajo las circunstancias que vivía, pero supo sacar provecho de su calidad de campeona olímpica, de conocer a sus competidoras, para hablar y actuar como tal, atacar en el momento justo y ganar. Además de Nicola, compitió Céline Scharer quien bajo las órdenes de Brett ayudo al triunfo de Spirig. Y en 8avo puesto dentro de los hombres quedó Ritchie, 2 semanas después del 70.3 de Cozumel, los dos miembros del Team TBB. Lo asombroso de estos dos resultados es que Sutton los predijo con exactitud, porque 40 años como entrenador le dan la experiencia para leer cualquier atleta o carrera.
El siguiente evento que tuve que presenciar desde la barrera, esta vez por TV, fue el Campeonato Mundial de Ironman (KONA) una vez más acompañado de Brett y aunque no fueron los mejores resultados para el equipo (4to puesto James y 5to Caroline), no se debió a la falta o falla del entrenamiento, sino a problemas emocionales que se presentaron en las últimas semanas y algunos atletas no supieron manejar, porque no todo está en las piernas, lo más importante esta del cuello para arriba.

Y si me preguntan cómo se ve Kona desde afuera puedo asegurarles que cada año es más difícil no estar allá, pero debo ser paciente e iré cuando realmente esté listo y 2014 aún no es el año…...así que de seguro será otro evento que viviré desde la barrera.
Un abrazo y nos vemos en el Ironman de Cozumel, esta vez con la capa y la espada para enfrentar al toro.
Andrés Castillo
P.D. Rechazo totalmente la tauromaquia, solo uso el símil para explicar la situación…Para que no me vayan a caer encima. ;-)
Estos últimos meses he sido un espectador en los distintos eventos de triatlón; recientemente tuve la gran oportunidad de presenciar en vivo y en directo la Copa Mundo de Cozumel, contando con la ventaja de tener datos de primera mano de la medallista de oro olímpica, Nicola Spirig y, por supuesto, de Brett Sutton.

Vivir esa experiencia pago el hecho de no competir, de no enfrentar el toro, sufrir y disfrutar de este maravilloso espectáculo, por primera vez pude dejar, por un momento, de lado mi carácter competitivo, que en ocasiones anteriores no me había dejado disfrutar de esta clase de eventos.
Pero escuchar a Brett, sus tácticas e historias y compartir las semanas previas con Nicola, fueron más que suficientes para disfrutar la carrera y sacar mis propias conclusiones de la razón de su triunfo en Londres y su regreso triunfal en Cozumel, tan sólo un año después de conseguir su medalla y tener a su hijo. Estas fueron:
1. Humildad no es símbolo de debilidad: Desde su arribo Nicola siempre estuvo pendiente del programa social de la Fundación Tres Hermanos y el Team TBB, y de compartir su tiempo con los niños. Asistió a los diferentes eventos, se tomó cientos de fotos y firmo infinidad de autógrafos, todos y cada uno con una gran sonrisa en su rostro y sin pedir nada a cambio. ¿Por qué? Porque cuando era niña una deportista de su país no le firmó una foto y ella prometió que el día que pudiera ser una figura reconocida nunca negaría un autógrafo, sin importar cuán cansada estuviera, porque sin el público no existe la inspiración para entrenar todos los días. De este primer punto podría sacar un blog completo pero para resumir, ella nunca exigió lujos o nada a cambio de su tiempo, no se quejó por el calor o la humedad ó por el tiempo en las presentaciones y no porque no lo mereciera, sino porque para ella, sus triunfos se los debe al público y una de sus tareas como profesional es inspirar.

2. No copiar procesos: En Latinoamérica estamos acostumbrados a deslumbrarnos y seguir planes extranjeros, sin aterrizarlos a la realidad y cultura de cada país. Contratamos desde mecánico, masajista hasta cocinero, cuando lo esencial es el compromiso del deportista. De nada vale quedarse en el mejor hotel y viajar con todos los viáticos pagos por la Federación nacional, cuando no existe un presupuesto serio que garantice no una carrera, sino una temporada y gastamos todo en un viaje para cancelar el siguiente. Pero volviendo al tema de los procesos: no se puede copiar sólo porque es exitoso, porque cada plan es individual y tiene un porqué. Puede que por pura casualidad alguna deportista se vea beneficiado al replicar un programa de alguien más, pero el resto navega a la deriva, perdiendo importante tiempo y recursos, y dejando de explotar seguramente un gran potencial.
3. Seres humanos antes que deportistas: El entrenamiento es una ciencia simple, siempre y cuando se tenga un entrenador que pueda leer y entender a sus deportistas y no sólo sepa leer el tiempo del reloj. Ese es el secreto del éxito de Brett. El nunca escoge a los deportistas talentosos, porque él nunca fue uno. Prefiere el reto y lo primero que hace es conocer a su atleta, y de allí construir su plan. Entiéndase plan como un todo, no sólo los kilómetros sino su plan de vida, entendiendo en qué circunstancias el atleta va a rendir mejor, incluyendo su relación sentimental, su entorno familiar, su sitio de entrenamiento, su vivienda, su biotipo y hasta su alimentación. Porque sin estos ingredientes el plan carece de bases y en el corto o largo plazo termina por desplomarse, siendo la parte mental los cimientos del rendimiento.

4. No hay atajos: El Team TBB y todos sus atletas tiene como pilar la lucha contra el dopaje y la trampa, creemos firmemente en el trabajo honesto, que se traduce en incontables horas de entrenamiento, que incluye al menos tres sesiones de entrenamiento diarias (cuatro si eres Nicola Spirig), sin importar si se compite en distancia olímpica o Ironman. Y viendo esta realidad resulta gracioso que muchos atletas copien los programas que se promocionan a través de las revistas y que ¨supuestamente¨ son los planes de entrenamiento de los hermanos Brownlee o Gómez, intentando encontrar la fórmula mágica, pero desafortunadamente no existe una y nadie va a revelar sus planes reales. Porque no existen atajos, solo paso a paso se construye el camino y con trabajo honesto, entrega y disciplina se llega a la meta.
Las palabras de Brett lo resumen, quien entrenó personalmente al director del programa olímpico de triatlón de Gran Bretaña, y quien verdaderamente sabe lo duro que entrenan y lo fuerte que son mentalmente los Brownlee. "Si mi padre trabajaba en las mina ocho horas al día, no puedo entrenar menos de eso, me sentiría un inútil" refiriéndose a los exitosos hermanos.

5. Leer las carreras: La Copa Mundo de Cozumel no era una carrera para Nicola, bajo las circunstancias que vivía, pero supo sacar provecho de su calidad de campeona olímpica, de conocer a sus competidoras, para hablar y actuar como tal, atacar en el momento justo y ganar. Además de Nicola, compitió Céline Scharer quien bajo las órdenes de Brett ayudo al triunfo de Spirig. Y en 8avo puesto dentro de los hombres quedó Ritchie, 2 semanas después del 70.3 de Cozumel, los dos miembros del Team TBB. Lo asombroso de estos dos resultados es que Sutton los predijo con exactitud, porque 40 años como entrenador le dan la experiencia para leer cualquier atleta o carrera.
El siguiente evento que tuve que presenciar desde la barrera, esta vez por TV, fue el Campeonato Mundial de Ironman (KONA) una vez más acompañado de Brett y aunque no fueron los mejores resultados para el equipo (4to puesto James y 5to Caroline), no se debió a la falta o falla del entrenamiento, sino a problemas emocionales que se presentaron en las últimas semanas y algunos atletas no supieron manejar, porque no todo está en las piernas, lo más importante esta del cuello para arriba.

Y si me preguntan cómo se ve Kona desde afuera puedo asegurarles que cada año es más difícil no estar allá, pero debo ser paciente e iré cuando realmente esté listo y 2014 aún no es el año…...así que de seguro será otro evento que viviré desde la barrera.
Un abrazo y nos vemos en el Ironman de Cozumel, esta vez con la capa y la espada para enfrentar al toro.
Andrés Castillo
P.D. Rechazo totalmente la tauromaquia, solo uso el símil para explicar la situación…Para que no me vayan a caer encima. ;-)
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