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lunes, 26 de septiembre de 2022

LA RECTA FINAL PARA KONA

 


Ayer, al terminar el último brick largo (montar y bajarse a correr), me dije mientras caminaba de regreso a la casa, con una sonrisa en la cara y en el alma: “ya está todo hecho, con el tiempo y las condiciones que tuve, no hay nada que reprochar, hice lo planeado y hasta más”.

Este último bloque de tres semanas, casi idénticas, ha sido el más duro, en cuanto a tiempo e intensidad, desde que volví a entrenar estructuradamente hace dos años y medio; promedié 26 horas por semana y, comparado a lo que hice en los últimos años como profesional, estuvo cerca al 70% de los bloques más fuertes y  muy cerca del promedio de mis inicios en la élite.

La semana consistía en dos días de brick: uno con pasos de umbral en bici y potencia en carrera y, otro, con pasos de tempo en bici y de umbral en trote, sumado a un día de fondo de bici y otro de atletismo, mientras que en la natación tenía un día de 100s y otro de potencia, todo eso acompañado de sesiones de mantenimiento y recuperación.

Nadando sentí que fui de menos a más, cada vez más fuerte, tuve la oportunidad de estar acompañado de Arturo y Alejandro Guzmán en algunas sesiones claves, lo que me ayudo a mejorar y, en general, sentía que los pasos salían solos.

En la carrera a pie, a pesar que era la carga más alta, fue la disciplina en la que mejor me sentí, los fondos se pasaban rápido y los intervalos los hacía sin mirar el reloj, por el otro lado, en el ciclismo, me costaba mantener el paso en los intervalos más largos y seguirle el ritmo a Alejandro, que, hoy viendo los resultados de Cozumel, entiendo el por qué, pues ha mejorado bastante, así que sólo espero que una vez me quite de encima las capas de cansancio algo de sus números estén tambien en mis piernas.

Quedan 12 días, de hoy lunes al sábado será casi la misma estructura de las últimas tres semanas, pero disminuyendo el volumen y manteniendo la intensidad y, el viernes, finalmente, programaré mi semana de competencia, que será muy similar a las que he venido haciendo este año, en este momento no hay que inventar nada con el entrenamiento, mucho menos con la nutrición, en la cual logré consumir sin dificultad los 90 g. de carbohidratos por hora, en los entrenamientos específicos.

He hecho todo lo que estaba a mí alcance, ha sido desafiante mantener un balance entre el trabajo, la familia, el entrenamiento y el proyecto de desarrollo de Tempo, que apenas esta iniciando y, en el cual me enfocare totalmente apenas regrese de Kona.

Así, el sábado viajaré tranquilo, dispuesto a dejarlo todo y a disfrutar de este sueño aplazado de nadar en Kailua Bay, rodar en Queen KA y correr en Ali´i Dr. y , estoy seguro que muchos de ustedes me seguirán y acompañaran, con su buena energía, a cientos de kilometros.

Ya me han preguntado cual es el objetivo y eso está claro: Ganar la categoría, hacer el mejor parcial de natación y ser el mejor colombiano, tareas ambiciosas, pero posibles y, al mismo tiempo no me trasnochan.

Tambien me han preguntado de los posibles ¨rivales¨, de los extranjeros, la verdad, ni idea de quienes están, de los colombianos si he podido ver sus resultados y por el momento este es un corto análisis: Jonathan está muy fuerte en la bici y sobre todo corriendo, creo que es el favorito entre los cafeteros, Nicolás, tiene uno de los mejores ciclismos de los grupos por edad, Juan Eugenio, toda la experiencia del mundo en Kona y Felipe viene mejorando año a año, sólo por nombrar algunos.

Pero esto es una carrera de yo contra yo, luchare por esos objetivos, pero, repito, no me trasnochan, lo que me hace soñar despierto es la experiencia de estar allá con mi familia, de verlos durante la carrera y de cruzar la meta y abrazarlos, después de haberlo dejado todo, de la misma forma que lo hice en cada uno de los entrenamientos, desde hace un año, cuando logré el cupo.

Para todos los que estarán viviendo esta experiencia les envío mucha suerte mecánica, que lo disfruten a su manera y según sus metas, en especial a mis pupilos: Paola, Álvaro, Francisco, Jaime y Valentina, que también hicieron lo todo lo posible por parase en la línea de salida, en sus términos, tiempos y condiciones.

Por último gracias, mil gracias a todos los que durante este tiempo han aportado, con su tiempo, recursos, palabras y pasión por el sueño de Kona: a Jean Pierre de Enervit, Giovanni de Páramo, Juan y Sergio de TNC, Nohemí y Jorge que nos acampañan sin dasampararnos en cada entrenamiento, a cada uno de los pupilos que me han concedido este tiempo, a mis amigos que no paran de animarme y emocionarse tanto o más que yo, a Mauro, que ya sé si entra como amigo o como familia, pero siempre está para todo y, por su puesto, a mi familia con quienes estaremos en The Big Island.

Desde Kona, realizaremos un live con TNC, para contarles, de primera mano, lo que se vive en la meca del triathlon y lo que siente un primiparo viviéndolo.

Antes de despedirme y anticipandome a lo que suceda en la carrera, de una vez les advierto que cuando finalice la carrera, inmediatamente, no publicaré el acostumbrado blog, esté será uno de los regalos para los asistentes al Campamento de TNC-Tempo en Giradot, quienes tendrán en primicia todos los detalles de esta gran experiencia, en vivo y en directo, después de esto si tendrán mi acostumbredo blog.

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Ironman Texas 2021: Buscando El Balance









 

Complicado arrancar a escribir un blog de una carrera que sucedió hace dos meses, más cuando se acaba de terminar el 70.3 de Cartagena… Espero que no se me crucen las historias.

En realidad, hacer un Ironman no estaba en ningún plan, en noviembre de 2020, me inscribí a Cartagena, por ser el triatlón más importante de Colombia, porque con toda la incertidumbre por la Covid-19 parecía que era un evento fijo y se podían hacer planes con tiempo, además de la facilidad de competir en el país y que mi familia me pudiera acompañar.

Con ese objetivo en mente 2021 inició y continué entrenando, aprovechando el empujón que me había dado la pandemia; ya a mitad de año, pude competir en el Nariño Challenge, carrera que me gocé de principio a fin y que despertó el hambre por competir. En medio de la premiación y sin pensarlo mucho dije a mis 40 años quiero correr un Ironman de nuevo, finalmente nunca quise retirarme con una tarea inconclusa (Mi último Ironman en 2014 me retiré no sólo del evento sino del deporte).

Después de anunciarlo, Sergio Gómez, organizador del Nariño, en su estilo miro a Jineth, mi esposa, y dijo algo como “ya veo a Jineth teniendo un déjà vu”, también la miré, y entendí que una vez más y, como siempre, me iba a apoyar, sabiendo que no iba ser fácil balancear trabajo, familia y entrenamiento.

Desde ese mismo momento el día a día se transformó para para seguir cumpliendo con mis responsabilidades laborales, lo que significó madrugar para entrenar primero que los pupilos, o esperar para entrenar después o en ocasiones colarme en los fondos de ciclismo, transición inmediata y estar para mis hijas, intentando desconectarme lo que más pudiera del celular para completar algunas labores administrativas y de planeación que conlleva ser seleccionador nacional de triatlón y entrenar a algunos atletas de grupos por edad, quienes también buscan ser su mejor yo y están buscando su propio balance.

Las semanas previas, al igual que antes del TNC, tuve viajes de trabajo, que con ajustes y algo de flexibilidad supe sortear. Finalmente viajamos a Texas con mi familia y tuve la oportunidad de visitar a mi cuñada, su esposa, al negro y su familia, quienes se encargaron de armar una tremenda logística para ayudarme con las niñas y todo el tema de organización previa a la carrera, que cómo ustedes saben o se imaginan puede ser complicada, especialmente, en un Ironman.

Mi estrategia de carrera era simple, no arrancar de primero en natación, sino salir a los 4 o 5 minutos que iniciara el rolling start (no es salida masiva, sino que salen 3 atletas cada 3 segundos), para aprovechar mi fortaleza en natación y, así, salir del agua acompañado y no rodar en solitario, pero calcule mal los tiempos. Estaba quedándome en Houston a unos 45 minutos del lugar de carrera, me perdí y terminé parqueando muy lejos, por lo que tuve que caminar/correr durante unos 20 minutos para llegar al parque de bicicletas, y de allí debía correr nuevamente hasta donde iniciaba la prueba, que estaba a unos 2 km. Finalmente llegué, fui por última vez al baño, y me adelanté lo que más pude en la fila de inicio, tanto que no calcule bien, y salí sólo 2 minutos atrás de los primeros.

Comencé a nadar a un ritmo moderado, mientras entraba en calor y pasaba gente, hasta que a los 800 m. alcance al primer grupo, unos 10 atletas, y a los 1200 m. al líder, y desde allí fue un monologo. Continué a un paso moderado, por debajo de mi umbral, entre 150-160 pulsaciones por minuto.  El recorrido era un rectángulo de 2500 m. y de allí se debía girar hacia la derecha a  un canal por 1300 m. Terminando el rectángulo comencé a sentir una molestia en el flexor de la cadera, yo pateo únicamente con la pierna izquierda, y este se estaba cargando porque llevaba mucho tiempo sin nadar en aguas abiertas por tanto tiempo, adicionalmente el agua del lago se sentía pesada, lo único que pensé en ese momento fue que ya a mitad del ciclismo ni me iba a acordar de esa sensación, así que ¨solo mantén el paso¨. Al salir del rectángulo y girar a la derecha, el sol era tan brillante y directo, que me perdí por unos pocos metros y le tuve que decir al voluntario del kayak que me guiara hasta el canal.

Apenas entre al canal, fue una alegría ver a la negra, Sonia la hermana de Jineth, corriendo al lado y gritando, pues sabía que estaba grabando para enviarle los vídeos a Jineth, quien estaba pegada del celular esperando en la casa, para llegar al atletismo, el evento es demasiado largo para tenerla a ella y a mis dos chiquis (5 y 1 año) esperando en el lugar de carrera.

El salir del agua fue emocionante, escuchar al locutor, el mismo que alguna vez me había nombrado cuando era profesional, decir mi nombre completo, junto a la palabra líder. Hice una transición rápida, me monté en la bici y, fue la primera vez que pensé en ganar, que debía administrar las fuerzas y ser inteligente, que era más importante ganar, que el tiempo de carrera, finalmente esto es triatlón, el tiempo es algo secundario si se llega en primera posición.

Hablando de porque iba en primera posición, hago un paréntesis para contarles que cuando, a mitad del año, decidí inscribirme a Texas, con la idea de correr Kona en mi cumpleaños número 40, aún no se sabía si habría profesionales, lo escogí porque tenía donde llegar, viajar a Houston no es tan costoso, era de los pocos Ironman que aún no estaban vendidos, coincidía con mi cumpleaños y no se cruzaba con ninguna carrera de la Selección Colombia, es decir todo se había alineado de manera perfecta.

Volviendo a la carrera, el ciclismo no era el mismo que había hecho en 2013, este era plano, rápido y aburrido, comenzaba con una ida y vuelta, donde pude ver por primera vez al segundo, le llevaba cerca de 5 minutos, no recuerdo bien, y a los 25 km. se entraba a la autopista y se hacían dos vueltas de 65 km. aproximadamente, donde de ida el viento era en contra y de regreso a favor, aquí mi estrategia fue ir por pulso y no por vatios, al ser tan largo, la lucha era no bajar de 145 pulsaciones e iba a un promedio de 260 vatios, cumpliendo esto durante la primera vuelta. En la segunda vuelta llevaba una diferencia de unos 7 minutos, así que nuevamente pensé que prefería ganar sobre el tiempo, y me regule un poco, y, finalmente, en el último regreso ya con el viento a favor, fue complicado concentrarse y no caer en la comodidad, así que me enfoque en subir de 140 pulsaciones, sin embargo, el promedio de pulso fue 135, y por lo tanto también bajo la potencia, unos 220 vatios.

El bajar el esfuerzo se convirtió en parte en estrategia, pues si seguía empujando podía ganar de 3 a 5 minutos, pero si me pasaba, podía perder eso y más en un sólo kilometro de carrera a pie, que siempre fue mi talón de Aquiles, en el Ironman. Cuando era profesional, siempre me fue mejor en 70.3 qué en el full, ya que la segunda mitad del atletismo, me moría, no podía mantener el paso, en gran medida por mi técnica de carrera, salto mucho y tengo una cadencia demasiado baja, es decir corro a fuerza, y por más que lo trabajé, al igual, que el baile, no pude mejorarlo, y por otra parte porque aún no había corrido suficientes Ironman.

Después de 4 horas y 41 minutos toqué tierra, y sentí como el calor y el cansancio me asechaban, tampoco fue buena idea el casco cerrado para un full, pero como me dio por verme bien, sobre la comodidad, la iba pagando, la cabeza se sentía como en una burbuja. Mientras me cambiaba recordé que el primer kilometro siempre sale solo y que debía frenarme, no emocionarme y ser conservador, tratar de extender esa sensación el mayor tiempo posible, y pensar en el kilometro a kilometro y no en todo lo que faltaba.

Salir de la transición y ver por primera vez a las niñas y a Jineth fue emotivo, al igual que pasar por el primer control de tiempos y saber que mis amigos y pupilos que seguían la carrera se iban a alegrar al saber que iba liderando. El recorrido son tres vueltas, es bastante trabado, caliente y por partes muy solitario, aunque por el camino varios latinos me apoyaban y se emocionaban al ver a un colombiano en punta. La primera vuelta estuve en control, corriendo parejo entre 4:10 y 4:20/km. En la segunda vuelta el paso se comenzó a subir paulatinamente, y sólo pensaba en pasar de nuevo por donde estaban mis amigos y familia, por el gusto de escucharlos animarme y también saber las diferencias, al bajarme a correr llevaba cerca de 7 minutos y en la primera vuelta me habían recortado 1 minuto, 6 minutos parecen mucho, pero en un Ironman, basta con caminar para perder, cualquier diferencia, en un par de kilómetros, además había tenido un par de kilómetros a paso cercano de los 5 minutos, que si no aceleraba me podían alcanzar, digo podían, en plural, porque eran tres quienes habían estado turnándose el segundo puesto.

Fue salir para la tercera vuelta cuando las piernas no quisieron seguir, se pararon en un pequeño falso plano, y la cabeza comenzó a dudar, a pensar “bueno un segundo puesto no es malo…”, pero luego reaccionaba y me decía: “no pude haber liderado por más de 7 horas y media, para botarlo todo en la última hora” y volví a correr, entre el kilometro 29 y 34 tuve varias crisis, y trate de caminar sólo en las estaciones de hidratación, para reabastecerme y refrescarme para bajar la temperatura, hasta que algo dentro de mí dijo “es sólo dolor, es temporal, se va a acabar en algún momento y tus hijas te esperan para verte cruzar la meta en primer lugar”.

Así que hice lo que nunca antes había hecho en un Ironman y fue reponerme y comenzar a acelerar, cada kilometro era eterno y en momentos quería ver a los conocidos de nuevo y en otros no, pues no quería verbalizar que me sentía mal, afortunadamente ellos se fueron a esperarme a meta. En el último giro en U, faltando 1 km. a meta, del afán me devolví antes, y tuve que retornar de nuevo, no más de 15 m., pero dolieron. De regreso alcance a ver al brasileño, quien había dejado al estadounidense, estaba a unos 7 minutos atrás, así que me dedique a disfrutar de ese último tramo.

Entrar al túnel de meta fue indescriptible, buscaba a mi familia, pero era tanta la gente que no los vi, lo que si vi fue esa cinta blanca, era mía, era de todos aquellos que me apoyaron con mi trabajo, entrenamiento y que con palabras y hechos me habían hecho la segunda para cumplir este sueño aplazado, clasificar a Kona.

Cuando me retire en 2014, pensé que nunca correría en Hawaii, desde niño había visto todos los mundiales, todos los directos, sabía quién había ganado, y sobre todo quién había liderado la natación, hacía cuentas y pensaba que ese podría ser yo, pero las cosas no son siempre como uno las sueña, después de retirarme no he vuelto a ver la transmisión de Kona, no podía, era triste, pensaba que la única forma de verlo, sería en vivo, acompañando a alguno de mis pupilos, pero la vida y la pandemia me dieron otra oportunidad, quizás no como lo soñé, corriendo como profesional.

Cuando aterrice en la isla grande junto a mi familia, no se si sea capaz de contener las lágrimas.

¡Aloha!

miércoles, 27 de junio de 2012

LEYSIN 3 SEMANAS Y MEDIA DE APRENDIZAJE Y CONTANDO

Han pasado cerca de tres semanas y  media desde que llegue al campamento con el Team TBB, ha sido un aprendizaje grandísimo, tanto físico como mental. Siento que cada día crezco un poco más, sin decir que haya sido fácil, al contrario hay días en que el cansancio es tan extremo que apenas tengo fuerzas para cocinarme algo.

No quiero entrar en detalles de las sesiones, de ellas solo puedo decir que nunca antes me habría imaginado que sería capaz de completarlas, mucho menos una tras de otra.

El entrenamiento tiene algunas coincidencias con lo que venimos haciendo en 226, y muy pocas con las de Mark Allen Online, sin decir que uno sea mejor que el otro, pero si tratando de corregir algunos hábitos no tan acertados que aprendí en esta última.

Increíblemente mi técnica de natación, contrario a lo que todo el mundo me ha dicho durante toda mi vida, es perfecta para el Ironman, poca patada, lo que disminuye el gasto del tren inferior, una brazada fuerte y una  buena alineación del tronco, lo que me permite no ir súper rápido, pero si aguantar cualquier distancia a un paso superior al promedio.

En cuanto al  ciclismo, tengo que dejar de pedalear como ciclista, con cadencia alta, que es mi sello personal, ahora debo disminuir la cadencia y guardarla para el atletismo, que es donde más espacio tengo por mejorar, ya que mi técnica es más la de un corredor de 400 m. que la de un triatleta de larga distancia, son pasos muy largos y poca cadencia, 80 aproximadamente, que sería la ideal del ciclismo pero para la carrera a pie debería ser de unos 90 pasos por minuto. Como dice Brett, en el Ironman el atletismo es una caminata rápida.

La buena noticia es que todo tiene arreglo y aunque me va a costar mucho trabajo, sé que lo voy a sacar adelante. Además como la natación, en el Ironman, es cada vez más decisiva, puedo decir que voy por buen camino, pues en los próximos años, quien no nade en el grupo de adelante esta por fuera de la pelea. Solo basta revisar los resultados de los últimos campeonatos en Hawaii y descubrir que solo están compitiendo y ganando los que nadan adelante.

De regreso al campamento estoy ubicado en Leysin, un pueblo pequeño en medio de los Alpes, cerca de la frontera francesa (ya estuve montando allí), que por donde se vaya tiene montaña. Lo único plano es la piscina de 25 metros, donde nadamos a diario, la pista atlética queda a 25 km., en el valle, a donde vamos y volvemos montando, sin importar que hayamos completado 15 o 30 km. en la pista, siempre nos esperaran 15 km. de subida con 900 m. de diferencia en altitud. Mas que un entrenamiento físico, es mental.

Y lo que muchos quieren saber: Brett Sutton, para mi uno de los mejores entrenadores del mundo  y todo un honor escucharlo y aprender de él todos los días. Si, el entrenamiento es duro, pero él tiene la capacidad de empujarlo y motivarlo más allá de los límites de cada individúo, transformándonos en competidores, no en simples participantes, en un luchadores, en ganadores, que no van a ver qué puede pasar sino que van por el escalón más alto del pódium. Y ésa ha sido la enseñanza más grande que toda esta experiencia me ha dejado.

Esta es la tercera vez que vivo fuera del país buscando alcanzar mis sueños, y tengo la certeza que esta vez tome la decisión correcta respecto al lugar que tenía que ir para seguir mi objetivo. Y, creo, que este consejo se lo puedo pasar al resto de deportistas Colombianos (no quiero pasar de presumido, pues el proceso de cambiar la mentalidad no ha sido facil, y aun falta mucho por recorrer), especialmente a los  triatletas, que se están conformando con la Copa  Colombia, que se convierten  en los campeones de los medios  de comunicación, del  facebook o el twitter, pero cuando realmente tienen que sacrificar algo y arriesgarse, se quedan en el camino fácil, el de criticar o el de conformarse con lo usual.

Por eso admiro a quienes han salido del país a ¨profesionalizarse¨, definitivamente, es la única manera; por esta razón, especialmente, admiro a Carlos Quinchara, en este momento entiendo que si él no hubiese tomado la decisión de irse a vivir a Australia, arriesgando e invirtiendo, recursos financieros y aspectos personales, y, por el contrario, hubiese seguido las voces que le decian que se quedara en Colombia compitiendo las carreras de Latinoamérica, seguramente no habría logrado clasificarse directamente a los juegos olímpicos de Londres. 

Es ese cambio de mentalidad es lo que nos convierte en ganadores, por eso Carlos está donde está, porque fue más allá y no se conformó con quedarse en Colombia,(sin decir que aqui no se pueda, pero el camino sera mas largo), con tener comida caliente después de llegar de una jornada de entrenamiento (yo se lo bueno que es eso), con pasar un buen tiempo en los entrenamientos con los  amigos y hasta con no tener que preocuparse por lo que tiene que comer al siguiente día, a él y a su familia les envío un mensaje con toda mi admiración y fuerza para este nuevo reto.  

Espero que no tomen a mal mis palabras, no soy nadie para juzgar, simplemente espero que las próximas generaciones, aquellos que hoy hacen parte del grupo de potenciales, los juveniles y los niños (y las familias de todos ellos) se arriesguen, inviertan en sí mismos, porque  los  australianos, los europeos o  los estadounidenses no han logrado consolidarse como potencias en el triatlón por conformarse, sino porque sin importar el clima, el terreno o las condiciones siempre cumplirán con el plan de entrenamiento y están dispuestos a dar más de los que se le pide, tanto mental como físicamente. Y para lograr eso, hay que aprender de los mejores, que aun no estan en Colombia, pero lo estaran, si mas compatriotas ven un poco mas alla.

Aún me quedan otras siete semanas de aprendizaje  y cambio de mentalidad, espero seguir  fortaleciéndome y tener la  cabeza bien puesta, con la ayuda de Dios, para que estos días en que los sentimientos de pesimismo y de autocompasión me embarguen, poder manejarlos y mandarlos al "·$%@&˝ y una vez vuelva a Colombia pueda compartirlo con mi equipo, mis amigos y con todos aquellos que siempre están interesados en escucharme, antes de partir a otro campamento y a una buena serie de carreras.

Brett no tiene una varita mágica para convertirnos en campeones mundiales, pero si es el facilitador para ello, porque nos hace pensar que todo es posible. Tampoco es cuestión de que cuando termine este campamento voy a ganar Las Vegas, porque ese proceso también toma tiempo, pero como ya he invertido toda mi vida en esto, asi que vale la pena esperar un poquito mas.

Además no puedo terminar este blog sin agradecer: Primero a Dios porque se ha encargado de ponerme en el lugar indicado, por darme fuerza cada día para levantarme y permitirme seguir dando lo mejor de mí, segundo mil y mil gracias a Jorge y Sujey, que han sido una bendición en mi vida, han confiado en mi trabajo y además con cada una de sus palabras me llenan de fortaleza, por supuesto gracias a mi equipo 226, que siguen siendo mi equipo, me acompañan en la distancia y me envían buena energía diariamente, a cada uno de los miembros de mi equipo les mando un mensaje especial para que sigan así de juiciosos y dedicados, son un gran orgullo para mí (tanto los que entrenan en Colombia como la legión extranjera). Y por último mil gracias a quienes esperan cada carrera o nuevo acontecimiento en mi proceso deportivo, para leer mi blog y me acompañan a través de las redes sociales.

Hasta un próximo blog….


Un abrazo desde Leysin, Suiza

Andrés.