

A San Juan llegué con tiempo y sin prisa, como queriendo y no queriendo comenzar la temporada. Los días pasaron lentos antes de la carrera, pero me entretuve con varios amigos de la Isla y con mis compañeros de viaje.
Realmente es la isla del encanto, no solo por su hermoso paisaje, sino por el calor de su gente quienes no solo durante la carrera sino desde que sales del aeropuerto te hacen sentir su cariño, incluso al momento de pagar (en Colombia molestamos que es cariñoso, cuando los precios son altos).
Entrando en carrera, estaba lleno de expectativas, pues nunca había iniciado mi temporada con una carrera de tanto nivel y menos con un medio y en la natación lo sentí, sabía que tenía que arrancar fuerte, así que agache la cabeza, moví los brazos a toda velocidad, aguante los golpes y aun así el lote se corto y reaccione demasiado tarde para alcanzarlo.
Pero lo positivo es que he ido aprendiendo de mis errores y esta vez a diferencia de Miami 70.3 del año pasado, no espere que otros cerraran el hueco, que ya era de unos 30 a 40 segundos, sino que me puse al frente, deje que los demás aprovecharan mi estela y pensé en la prueba de 1500 m. libre que había hecho la semana pasada, donde pude mantener un paso constante durante toda la prueba. Así que dije “esto es un tempo y voy por ellos”, y en efecto me sirvió, pues les desconté al grupo de adelante y despegue a quienes iban a mis pies.
Aunque salí de octavo y a más de un minuto de los tres punteros (Tim O´donnell, Vélez y Zeebroek), alcance a otros cuatros (Csoke, Amey, Billard y Liatskiy) en la transición –para quienes no conocen es de 1 km. corriendo sobre puro asfalto-, aplicando lo que había aprendido el año pasado de no aflojar en esta parte, para no perder tiempo o en este caso descontar.
Los primeros 35 km. fueron movidos, algunos ataques y mi objetivo fue hidratarme, comer unos cuantos geles de PowerBar y estabilizarme, casi no pase al frente, porque aún me estaba recuperando del esfuerzo de alcanzarlos. Pero a partir del kilómetro 35, las fuerzas volvieron, el pulso bajo y me comencé a sentir fuerte. Como a la mitad llegó León Griffin y Maxim Kriat, que son muy buenos corredores. En un descuido y por estar muy atrás, dejé que Griffin se escapara, aunque fui por él, reaccione muy tarde, al igual que cuando se escapo Billard y quede entre él y el grupo, hasta que me llegaron de nuevo.
Faltando 15 km. Michael Lovato nos alcanzo y como iba de primero esta vez no perdí la referencia y llegamos ocho a la zona de transición incluyendo a Oscar Galindez, quien nos alcanzó en los últimos kilómetros.
Esta carrera se define en el atletismo e iba preparado para sufrir, quería darle con todo en las subidas y matarme en las bajadas, pero una cosa es pensarlo el día antes en el hotel viendo televisión y otra historia en plena carrera a mas de 30 grados centígrados, sin viento y con las piernas estalladas.
Arranque de decimo y pude mantenerle el paso por casi dos kilómetros de Amey, Lovato y Galindez, pero sentía que no me entraba aire, era una señal buena pues estaba dándole con todo lo que tenía, tal como lo había planeado. Toda la primera vuelta fue incomoda, hasta que el cuerpo asimilo el esfuerzo y comencé a recortar distancia con los punteros y aumentarla con mis perseguidores.
Esta vez le pedí a Dios y me entrene mentalmente para tomar buenas decisiones, no pedí por milagros, sólo buenas decisiones y entre esas buenas, fue decidir no pensar en los que vienen atrás, sino en los que están adelante, y ese fue el pensamiento desde la natación hasta el trote, con lo que le di caza a Billard y estuve a 19 segundo de alcanzar a Paul Amey.
Un octavo puesto que me deja muy contento, por el nivel de los competidores, por ser la primera carrera del año, porque aprendí a sufrir un poquito más y porque le hice caso a los buenos pensamientos y no me deje influenciar porque los tiempos que estaba sacando en el entrenamiento eran inferiores a los del año pasado, pues aunque me la pase diciendo que este año iba mejor físicamente, dentro de mi sabía que no, que este año me ha costado mucho más encontrar la forma física, pero pude sacar el gladiador que tengo dormido dentro de mí-que aún le falta levantarse del todo-, pensé y creí que podía ganarles y aplique lo aprendido el año pasado: nunca dar por perdidas las cosas y no desesperarme.
Gracias a todos los que me apoyan a la distancia, los tengo presentes cada vez que paso un tapete de los tiempos, especialmente a mi novia Jineth y mis amigos de 226, a Ramón y Javier en Puerto Rico por su ayuda en mi estadía, a Gyasy, Juan y a su papa por la compañía. A mis patrocinadores: PowerBar, Cycleops, Aqua Sphere, Mack Cycle y Terra Pack, a Luis Vargas de Mark Allen Online, a Sujey y Jorge por su ayuda desde México y a Dios por ayudarme a tomar buenas decisiones.
Y hablando de decisiones espero estar tomando las más adecuada al dejar definitivamente a un lado el deseo de ir a Juegos Nacionales, pues San Andrés no me cuadra 15 días antes de St. Croix el 6 de mayo, aún tengo que hablar con mi entrenador y espero decidir lo mejor.http://www.blogger.com/img/blank.gif
Felicitaciones a los Juanes: Sánchez mi pupilo que bajo de las 5 horas y Valencia, que dejo en alto el nombre de Colombia, ganando la general de las categorías.
Espero seguir aprendiendo de cada carrera, así como no confiarme con lo que he ganado, como es el caso de la natación… nade un minuto más lento que el año pasado…a seguir trabajando.
Y un dato para cerrar y tengan en cuenta, este año he viajado dos veces por Copa y no están cobrando bicicleta como en Avianca, así que espero que influya en su decisión cuando compren pasajes. Hay que apoyar a quienes nos hacen la vida mas fácil como atletas.
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